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Cosas que nunca te dije

Diario de una desencantada del Amor, aunque buscadora incansable de la felicidad.

22 Febrero 2006

PABLO

Decía Chillida: < >.
Llevo observando el cielo desde que tengo consciencia de mí misma. Así me crezco. ¿Puede alguien que no tiene nada crecer? Si desde mi casa puedo ver el mismo cielo que ves tú, ambos podemos crecer. Es más: somos igual de grandes siempre que miremos el mismo cielo. Alguien desde su mansión verá exactamente el mismo trozo de cielo y no por verlo desde su casaza esta persona es más grande. A veces nos pesa todo. Sentimos un nudo en la garganta que nos oprime y no nos deja respirar, nos cuesta seguir... Es el peso de todo (no, no te preocupes, no es que hayamos engordado). Nos pesa lo vivido, pero sobre todo nos pesa lo no vivido: la cama no compartida, el zumo del desayuno, las malas noticias, el plancharte tus camisas, los cuadros sin colgar, las interminables tardes de domingo. Este sentimiento está más cerca de la desesperanza que de otra cosa pero no por eso ha de hacernos más pequeños como personas.

Una vez, cuando éramos más pequeños, mi hermano encontró un gorrioncillo que no podía volar. El frío del invierno había dejado inutilizada un ala durante un breve espacio de tiempo, justo cuando mi hermano lo subió a casa. El pobre se encogía, estaba asustado y aterido de frío. Mi hermano lo tenía entre las manos cogiéndolo firme pero con delicadeza y el pajarillo trataba de echar el vuelo pero con mucha torpeza y sin éxito. Recuerdo que Buster, nuestro perro, estaba todo el rato pendiente de las manos de mi hermano merodeándole intranquilo como si esperase que el gorrión iba a ser un juguete de esos que le dábamos para roer. Después de varios minutos, el pajarillo venció la torpeza al entrar en calor y pudo echar a volar poco a poco. Mi hermano fue hacia la terraza, se cercioró de que efectivamente no iba a desmoronarse y le soltó. Nos quedamos mirándole mientras echaba el vuelo y se alejaba. Buster le miraba también con los ojillos cristalinos como esperando su vuelta en cualquier momento. Así es como los humanos nos quedamos mirando las cosas que se nos van, como esperando que vuelvan en cualquier momento. Eso es lo que conocemos como eternidad.

Afortunadamente no todo está perdido. La felicidad, decía Proust, <>. Pues sí, al menos es lo que yo hago. Por eso debe ser una máxima para ti: Sé feliz y sé consciente de que lo eres. Siempre que puedas, sé feliz. Derrocha el tiempo siendo consciente de cuánto derrochas. Utiliza el tiempo no como si fuera un pasillo angosto y reducido sino como si fuera un amplio salón de baile en el que te puedes mover libremente. Andurréa, canta, baila; aunque no tengas piernas. Sé consciente de que estás deseando como nunca hacer todas esas cosas y nunca envejecerás porque habrás vencido al tiempo. Espero estar ahí para comprobar que sigues tan joven como cuando te vi en la cafetería de El Escorial por vez primera. Espero vencer al tiempo gracias a la belleza de las noches sin dormir contemplando tu rostro tan bello.

Hay algo que me atrae terriblemente. Más que la belleza, más que la inteligencia; incluso más que la juventud. Es la alegría de vivir (la eterna Carmen de Bizet). Las ganas de vivir a pesar de todo. Esa lucha continua que es el vivir –a pesar de que la vida no es nuestra, sino que nosotros somos de la vida- nos pone continuamente en la tesitura de tener que elegir (la comida de hoy, la película de ayer, el viaje de dentro de tres meses, incluso si comprarnos un coche o no). Elegimos todo aunque a veces se nos elija por nosotros. Pero siempre que tomamos una decisión, incluso cuando ésta sea equivocada, sabemos que somos nosotros los que la hemos tomado y eso nos hace sentirnos libres. Alguien muy pobre podría elegir ser rico pero, seguramente, sería muy difícil para él salir de su pobreza o quizá no llegando por métodos no muy éticos. Aún así estaría eligiendo la forma de continuar con su vida (<>, decía fantásticamente Ovidio). Afortunadamente para nosotros no es tan compleja la acción de elegir. ¿Qué es lo que realmente queremos? Ansiamos amar y ser amados. Esa es la pauta general. Pues bien, amemos y dejémonos amar. Que sea recíproco, que merezca siempre la pena. Amemos sin recato, besando, abrazando, tocando. Qué poco tocamos y qué poco somos tocados. Mi abuela solía decir que la única gente sin tacto que conocía era la maleducada. Y es que, en nuestra condición de mamíferos, tenemos la característica de poder tocar y sentir que tocamos y que somos tocados. Yo elijo amar, tocar, besar y abrazar. Sin reparo, sin recatos más bien propios de una vergüenza malentendida. Por eso no quiero que nuestra cálida cama de amantes inagotables, de risas y de muslos estremecidos y piel de gallina se convierta en la gélida cama conyugal. No, no, eso jamás!!!!

Y amar y ser amado no es vivir de la costumbre. Tampoco lo es vivir del olvido. ¿Por qué olvidar? Realmente no creo que se olvide. ¿Acaso no estamos hechos de todo lo que olvidamos? No, yo no quiero olvidar (se me olvidó que te olvidé, a mí que nada se me olvida). Pero sí pongo en una balanza las cosas que me merecen la pena y aquellas que me hacen desgraciada. Y me inclino del lado de las cosas que me hacen feliz. Y por eso me quedaré a tu lado y te invito a que me lo permitas de manera que todo lo que nos ocurra sea simplemente por una razón: porque hemos elegido vivir moviéndonos por la amplia sala de baile.

Entonces algún día le podremos decir a Chillida: <>. Y yo, Pablo, sinceramente, sé que sí.

servido por Conchita 8 comentarios compártelo favorito

8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

heliopolis

heliopolis dijo

Cuanto me alegro.

23 Febrero 2006 | 07:36 PM

beaumont

beaumont dijo

Espero que te pases por aquí también.

7 Marzo 2006 | 10:44 PM

Craken

Craken dijo

Gracias por una exposición tan intimista y delicada de lo que es lo vivido, lo no vivido, el recuerdo o el olvido.
El frío del invierno no sólo afecta a las alas de los pequeños gorriones sino que su frialdad se trasmite a los sentimientos de las personas.
A veces me gustaría olvidar y no sé cómo hacerlo.

Leerte me ha inspirado. De nuevo, gracias.

8 Marzo 2006 | 03:14 PM

Concha

Concha dijo

Leerme te ha inspirado? Leer lo que escribo en mi blog o lo que he dejado en el tuyo acerca de los sueños eróticos? jeje ;)
Te he descubierto en 20 minutos, en el blog de Chapi, pero me gusta más el tuyo (tu blog).
Saludos.

8 Marzo 2006 | 04:27 PM

Craken

Craken dijo

¿te extraña que pueda haberme inspirado?
Entraste en mi blog y gracias a ello descubrí este post que me ha hecho pensar un rato.
Al final he acabado escribiendo algo que he recordado.

Respecto a lo que me contestaste, ;-)
Muy gráfico y muy claro. Y creo que tienes razón.
Me alegra saber que a alguien le interesa lo que escribo.
;-)

8 Marzo 2006 | 08:42 PM

Chapi Escarlata

Chapi Escarlata dijo

"...Esa lucha continua que es el vivir –a pesar de que la vida no es nuestra, sino que nosotros somos de la vida- nos pone continuamente en la tesitura de tener que elegir (la comida de hoy, la película de ayer, el viaje de dentro de tres meses, incluso si comprarnos un coche o no). Elegimos todo aunque a veces se nos elija por nosotros. Pero siempre que tomamos una decisión, incluso cuando ésta sea equivocada, sabemos que somos nosotros los que la hemos tomado y eso nos hace sentirnos libres..."
Hay tanta gente que no puede elegir, que la mínima posibilidad de hacerlo, muchas veces, entre cosas vanales, se me antoja un derroche, y entonces paso vergüenza por todo lo que tenemos a este lado de la "frontera", porque cada vez soy menos consciente de ello.
Chapi

20 Marzo 2006 | 10:21 PM

sonajeroloco

sonajeroloco dijo

Si tu fueras un ángel y yo una persona,

quizá hubiera sido todo distinto.

Habríamos congelado el tiempo,

dejado caer la noche,

engañado a la ciudad impenitente,

mordisqueado la aurora

y sorteado el malvado destino.

Pero un soplo misterioso

disipó nuestro último beso

y no supimos encontrarlo luego.

Supliqué a las estrellas,

exigí a las hojas aún verdes,

merodeé entre las nubes rosadas

y hasta imploré a herméticos arcanos.

Más nada pudo remediar

lo que estaba destinado a causarnos tanto dolor.

Tengo el alma rota

e imagino la tuya esparcida por la incipiente primavera.

Pretendo desconocerte,

pero no puedo cerrar mis ojos

sin estrellarme con tu mirada.

Nada me parece más hermoso

y nada se me asemeja más horrible.

Y es que no eras un ángel

y yo no era una persona.

29 Marzo 2006 | 08:16 PM

Jesús

Jesús dijo

Es la segunda vez que leo este artículo. Admito que la primera vez no lo entendí tanto como ahora. Tan solo pienso que eres una persona maravillosa y quien esté contigo, una persona afortunada.
Un beso.

20 Abril 2006 | 10:37 AM

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Sobre mí

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Cosas que nunca te dije

Madrid, España
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Tengo 37 años y, sin embargo, he encontrado el Amor hace un año. Mejor dicho, El me encontró a mí. En la figura de un hombre increíble, trece años menos que yo, y con una clase que no había conocido en ningún otro hombre. Y además, cumple todos los días!!

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