LA MUERTE ME SIGUE DE CERCA
A vosotros también os persigue la muerte... A unos más de cerca que a otros. No creáis que os vais a librar de ella, tarde o temprano, os echará mano para separaros de vuestros seres queridos. Peroesperemos que esto ocurradentro de mucho, mucho pero que mucho tiempo.
Imaginaros un pasaje de una pelicula americana. En ella, un conductor de un taxi transporta a unos clientes de color desde el sur de Manhatan hacia el barrio del Bronx. El taxista les obserba por el retrovisor muerto de miedo, pues los dos muchachos jóvenes no le inspiran mucha confianza. Estos le devuelven las miradas con desprecio y soberbia. Y al taxista le llegó la hora, la muerte le alcanzó por la espalda, casi sin avisar. Y la película sigue su curso, con sus tramas y desenlaces.
Aquí, en Madrid, también ha pasado, pero no ha sido en ninguna película, más bien ha salido en todas las noticias. A un compañero mío le llegó la hora. La muerte, que desde hacía cuarenta y pico años le iba persiguiendo, se le acercó más de la cuenta cuando eligió el oficio de taxista nocturno por las calles de Madrid. Y esta vez la muerte le requirió. Tomó la forma de algún desgraciado muchacho de color, que sin razón alguna se adueñó de la vida de una persona que vino a este país a ganarse el jornal. Y le degolló, y se marchó corriendo con las manos llenas de sangre... y se convirtió en dueño y señor del bien más preciado por todos nosotros, la vida, lo único que de verdad es nuestro. La muerte ganó la partida, hizo presencia dentro de ese peugeot 406 con el luminoso de taxi apagado. Y nos sonsiguió meter el miedo en el cuerpo una vez más:
Hoy he tenido miedo. Después de cuatro días desde la muerte de mi compañero, me he puesto a reflexionar en el incidente. En cómo se puede uno defender de la muerte, del destino. En que la llevo pegada al respaldo del asiento de mi taxi; siento su pestilente aliento en mi nuca. Abro las ventanas de vez en cuando para airear mi habitáculo, pero la parca sigue allí, vigilándome deseosa de separarme la cabeza de mi cuerpo con un golpe de su guadaña, o con una navaja cualquiera. Y para eso no hay remedio. Algún día me invitará a que la acompañe, sólo espero que ese día no me busque desde el asiento trasero de mi taxi, no quiero que por mi culpa Madrid se vuelva a quedar sin taxis.
laculpable dijo
Realmente deberías tener un blindaje en el coche de puertas a dentro más que de puertas a fuera. es triste pero es así.
Por eso muchos taxistas, sólo van en turnos de día. Son menos peligrosos aunque se gane menos dinero.
Saludicos.
5 Noviembre 2007 | 05:41 PM