Deshaciendo maletas
Vuelvo a caer ante ti. Los dedos se emocionan, la mente se aturulla, la mirada se pierde buscando esa palabra en el aire,... todo intenta volver a su cauce.
He intentado reconducir las aguas que me arrastraban al más impenetrable abismo, he dejado todo de lado para enfrentarme a la corriente, pero me he dado cuenta que la única forma de superar este estado letárgico es que el río se desborde entre mis yemas.
La única forma de encontrarme es dejando que me lleven a mi.
Durante estos días he descubierto facetas de mi persona que creía perdias, ocultas o inexistentes; facetas que sorprenden para bien y para mal, facetas que incluso me dan miedo reconocer,...
Ahora más que nunca veo alejarse mi niñez, ahora que la añoranza por las pequeñas cosas me absorvía, que anhelaba esos momentos pasados,... pero mantenerse en el ayer rechaza el ahora, la realidad que gobierna hay que hacerla propia. Y eso me da miedo.
Me da miedo aceptarme como soy, no en mi totalidad, sino me dan miedo mis defectos. Y ahora mismo me da miedo llegar a sentir desprecio, odio o ira por alguien al que hasta el momento he tenido mucho aprecio pero que por desgracia lo que nos rodea está creando un colosal muro de indiferencia y silencio.
Me asusta cuando su actitud o simple presencia me irrita, cuando no me explica porque estamos así, me entristece ver que yo sigo hacia delante y el se queda atrás porque él mismo lo está decidiendo cuando sabe realmente que no es bueno para él,... y sobre todo, el no soportar estar tres días con él sin desear que pasen los días para ver a alguien distinto.
¿Qué nos está pasando?
Finalmente, vomitar estos pensamientos hacen que la angustia disminuya.
Vuelvo a casa para descansar del duro viaje, vuelvo a casa para analizar lo que me sucede.
Regreso para reconstruir mi Arcadia.

"Gracias a todos por vuestros ánimos"








taronja-y-chocolate dijo
Hola Crispina,
Puede que vover a casa te proporcione la distancia suficiente para mirar el bosque, apartando las ramas. A veces sólo uno mismo tiene la capacidad para ver su propia realidad, por mucho que le puedan decir los otros que le rodean.
El espacio es necesario, y qué mejor que volver a casa para tomárselo. La añoranza de la niñez es un sentimiento recurrente que muchas veces he tenido (y creo que también muchas otras personas lo tienen) y que cuando llega, quiere decir que hace falta "resguardarse", reflexionar, tomarse un tiempo y los recuerdos y la mente te llevan a un lugar seguro para ello... a casa de nuevo.
Sólo es una reflexión, que descanses y felices sueños en tu vuelta a casa. Un abrazo.
4 Abril 2008 | 12:27 PM