Pactos contra la Pobreza
Aragón ha pasado de ocupar un lugar destacado en la cooperación al desarrollo a estar a la cola de las autonomías. Las ONGD aragonesas presentan a las fuerzas políticas una propuesta con medidas para aumentar la cantidad y calidad de la Ayuda Oficial
La Alianza Aragonesa contra la Pobreza, promovida por la Federación Aragonesa de Solidaridad (FAS) e integrada por 65 organizaciones representativas de la sociedad civil, busca una mayor implicación de los poderes públicos y de la sociedad en la lucha contra la pobreza que afecta a la mayor parte de los habitantes del planeta. Por ello ha propuesto a los partidos políticos con representación en las Cortes de Aragón su adhesión a los Pactos contra la Pobreza.
Esta iniciativa tiene su origen en el Pacto de Estado que la coordinadora estatal de oenegés para el Desarrollo (CONGDE) propuso a los partidos de ámbito nacional, y que incluye medidas para la mejora de la cooperación en el conjunto de políticas de competencia estatal: Deuda Externa, Comercio Exterior y Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD). Actualmente, todavía se espera la adhesión de los partidos a dicho Pacto.
En Aragón, dadas las diferencias en cuanto a competencias y desarrollo de la política de cooperación de las distintas administraciones, se han propuesto tres Pactos: uno de ámbito autonómico, otro para el Ayuntamiento de Zaragoza y otro para el resto de administraciones locales. Destaca la propuesta al Ayuntamiento de Zaragoza y el conjunto de entes locales de que las resoluciones de las convocatorias se basen solo en criterios técnicos y no en el reparto de fondos entre solicitantes; ya que esto se traduce en subvenciones parciales que comprometen la viabilidad de los proyectos.
Al Gobierno de Aragón se le pide dotar de mayor entidad política a la cooperación, algo necesario para asumir con eficacia y calidad el conjunto de mejoras cualitativas y cuantitativas que se demandan.
Pero la mayor parte de las propuestas son comunes a todos los Pactos, como el aumento de la transparencia en las resoluciones o la simplificación de los procedimientos de gestión y justificación de los fondos, ya que no siempre es fácil llevar a cabo un proyecto en un país en desarrollo y cumplir con los requerimientos de nuestras administraciones; tanto por las diferencias legislativas y procedimentales de cada país, como porque muchos proyectos se desarrollan en zonas remotas o en conflicto. Si bien es cierto que algunas administraciones han hecho esfuerzos en este sentido, creemos que aún se puede avanzar más. En definitiva, se trata de cumplir con todas las exigencias derivadas de la gestión de fondos públicos pero en el marco de una normativa más sensible a la realidad en que las oenegés desempeñan su labor.
Cooperación de calidad
Otra propuesta común a todos los Pactos es la implicación de las administraciones en la Educación para el Desarrollo y la sensibilización de la ciudadanía, destinándole no menos del 10% de los fondos, e incorporando este tema al currículo escolar y la formación del profesorado. Así se pretende contribuir a aumentar la información y sensibilización de nuestra sociedad sobre las relaciones Norte-Sur y, en consecuencia, el compromiso con los más pobres.
Objetivo similar pretende la propuesta de promover el Comercio Justo y el consumo responsable, con medidas como que en las compras públicas se priorice el suministro de productos de comercio justo. También se propone que en los contratos públicos se exija a las empresas certificar su responsabilidad social corporativa (no usar mano de obra infantil, condiciones laborales dignas, respeto medioambiental,...).
La Ayuda Humanitaria es uno de los aspectos más valorados por la sociedad en general, dada su inmediatez y visibilidad y la percepción cierta de que contribuye a salvar vidas. Por ello, se solicita que todas las administraciones prevean un 10% de los fondos ordinarios de cooperación para este objetivo. Además, se propone que exista una convocatoria abierta y permanente con fondos extraordinarios para atender cualquier emergencia en el momento que se presente, y es que las catástrofes humanitarias no entienden de calendarios presupuestarios.
Aumentar la ayuda
En cuanto a la distribución de los fondos, de acuerdo con los criterios admitidos a nivel internacional, se solicita que un mínimo del 20% se destine a prestar servicios sociales básicos, algo que ya cumplen con creces muchas administraciones aragonesas. Así mismo, se demanda que aumente al mismo porcentaje la cantidad destinada a los Países Menos Adelantados, fundamentalmente en África Subsahariana.
El aumento global de los fondos destinados a cooperación al desarrollo es otro de los aspectos comunes a los tres Pactos. La propuesta es alcanzar el 0,7% de los fondos gestionados por cada administración en los presupuestos de 2011, último año de la próxima legislatura. El objetivo es ambicioso, pero posible si hay voluntad política. Es un ejercicio de responsabilidad ante los compromisos adquiridos por España ante la comunidad internacional, y una muestra de coherencia dado que el alto grado de descentralización política ha propiciado la participación de todas las administraciones en la cooperación al desarrollo.
Pero sobre todo es un objetivo necesario ante la realidad de que buena parte de la humanidad vive en condiciones indignas y sin acceso real a derechos básicos como la salud o la educación. Los partidos políticos aragoneses, que actualmente están estudiando la propuesta de Pactos, tienen la palabra.
La cooperación aragonesa, de ser pioneros a ocupar los últimos puestos
El Ayuntamiento de Zaragoza, en 1992, fue pionero en España en trabajar en la cooperación descentralizada; y el Gobierno de Aragón comenzó a destinar fondos para cooperación en 1994. En diciembre del 2000 se aprobó la Ley Aragonesa de Cooperación, que preveía importantes mejoras cuantitativas, "como un avance hacia la deseable meta de destinar en un futuro a cooperación para el desarrollo el 0,7% de los Presupuestos". Tres meses antes se había celebrado en la ONU la Cumbre del Milenio y se propusieron los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que comprometen a los países donantes. Quizás por la proximidad temporal, la ley aragonesa no se hizo eco de los ODM, referencia obligada actualmente en todo documento sobre cooperación.
Con todo, nuestra comunidad se situó entre las más activas, y fue de las primeras en aprobar una ley propia y disponer de un Plan Director de Cooperación. Los fondos se multiplicaron y Aragón se situó entre las autonomías de mayor esfuerzo en cooperación; pero el aumento no ha seguido el ritmo para cumplir los ODM.
Tanto la UE como el Gobierno español y numerosas comunidades han comprometido cantidades y fechas concretas hacia el 0,7% del PNB; pero el Gobierno de Aragón, si bien no ha dejado de aumentar sus aportes, no. Así, según los datos del Ministerio de Asuntos Exteriores de 2007, Aragón es de las Comunidades que menor porcentaje de presupuesto dedica a cooperación: está en el puesto 14 de 17.
El Ayuntamiento de Zaragoza, tras mantener su aportación casi congelada entre 1996 y 2004, ha aprobado progresivos aumentos. Aun así, este año prevé dedicar el 0,36% de su presupuesto, muy lejos del 0,7% comprometido en el Pacto de Gobierno para esta legislatura. Otras administraciones realizan esfuerzos más significativos. Destacan la DPZ, cerca del 0,5%, y el Ayuntamiento de Teruel, que aprobó en pleno destinar este año el 0,7% del presupuesto ejecutado en 2005.
Los Pactos contra la Pobreza que ahora se proponen pretenden situar a Aragón en la vanguardia de la cooperación descentralizada al desarrollo. Un objetivo que creemos que se corresponde con el sentimiento solidario de la ciudadanía y la mejor contribución que desde nuestra tierra podemos hacer al objetivo último de erradicar la pobreza.
Por qué un pacto contra la pobreza
¿Por qué se propone un pactocontra la pobrezala pobreza? En realidad o hay una sola razón de fondo para hacerlo, sino 2.500 millones, tantas como personas viven en condiciones de pobreza en nuestro planeta, privadas de los derechos más básicos. Esta cifra equivale a cerca de la mitad de la población mundial, y se basa en el criterio internacional de considerar pobres a aquellas personas cuyos ingresos son menos de dos dólares al día. Dentro de esta masa de desfavorecidos existen 1.100 millones que sobreviven con menos de un dólar al día, lo que se considera pobreza extrema; es decir, uno de cada seis seres humanos tiene que alimentarse, vestirse y atender todas sus necesidades con 75 céntimos de euro al día, menos de lo que en España cuesta un café. La mayor parte de estas personas se concentran el las aldeas y zonas urbanas marginales de África, Latinoamérica y buena parte de Asia, en los llamados países en desarrollo.
Se propone un pacto contra la pobreza porque 850 millones de personas pasan hambre, incluidos uno de cada tres niños de la Tierra. La razón de esta propuesta son los 200 niños que morirán a causa de enfermedades evitables durante los diez minutos que cuesta leer este artículo, y que suponen cada año 10 millones de vidas humanas perdidas debido al desigual reparto de la riqueza mundial. O las casi 1.500 mujeres que morirán a causa del embarazo y el parto a lo largo de este día. Y es que las condiciones sanitarias deficientes hacen que las probabilidades de que un niño muera antes de cumplir 5 años sean 70 veces mayores si ha nacido en Níger o Sierra Leona frente a un niño español. Por el mismo motivo, el hecho de quedarse embaraza supone a una mujer boliviana un riesgo de muerte 100 veces superior que a una española.
