¿Por qué vas en montanbaik
y no en bici de montaña?
¿O acaso en España
pelas el jamón con naif?
No me esperes en el jol
(¿te imaginas al Candelas
en el jol de su cueva?),
aguarda en el recibidor.
Y si me enseñas el PC
lo que peces es paleto.
Mira que ese mamotreto
en La Mancha no es inglés.
[Parido en una madrugada de insomnio a eso de las cinco, pulido en una noche de domingo, mientras Risto nominaba en Operación Triunfo.]
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.
(...) la presidenta regional del PP y candidata a la Presidencia de la Junta, María Dolores de Cospedal (...) afirmó que los socialistas tienen más votos en el medio rural, mientras que su partido cuenta con más apoyo en las capitales, donde hay más cultura "y la gente puede relacionarse con otro tipo de personas que no sean sólo las del campo".
Doña Cospedal, ¿da usté su permiso? Gracias, muchismas gracias, Doña Cospedal. Es que estoy un poco nervioso, ¿sabe usté? Y cuando me pongo nervioso me pongo a roscar la boina muchismas de veces, ea, que tos los días no está uno ante una persona tan importante como usté. A ver si mi cría se hace una mujer de provecho así como usté, con su despacho y que sepa leer y escribir y que no la engañen en las cuentas, ¿sabe usté? Eso es lo que quiero yo pa mi cría, que en cuanto acabemos la vendimia a sus libros otra vez la cría queste año me ha empezao la eso.
Que venía yo a verla, doña Cospedal, ca sío usté tan amable de recibirme que seguro que tié usté muchismas cosas que hacer, bueno que yo también que los gorrinos no han comío hoy entoavía, que le decía yo que eso, que muchismas gracias por atenderme, que venía a decirle que han dicho en los periódicos esos me ha contao mi cuñao que ese fue a la escuela hasta los quince años y sabe leer, me ha contao que dice usté que los que somos de pueblo que votamos a los rojos.
Mire usté, que le juro por tos mis muertos que me muera yo ahora mismo también quenlavida viá yo a votar a los rojos por mis muertos se lo juro, que no se como pué usté haber pensao que yo votaba a los rojos, doña Colspedal, si no lloro, doña Cospedal, pero questaba yo preocupao de que pensara usté que yo voto a los rojos, doña Cospedal, por tos los santos del cielo cómo semiva mí a ocurrir eso, la gentuza esa que quemaba las iglesias y los conventos, que yo soy pobre pero honrao y a mí siempre me ha gustao el orden y a mí que de verdad que no se ma pasao en la vida por la cabeza votar a los rojos, doña Cospedal.
Sí, doña Cospedal, muchismas gracias, que ya me voy más tranquilo, ande usté con Dios, que tié usté me imagino muchismas cosas cacer, que yo tengo ahora que ir a echarle a los gorrinos, muchismas gracias, doña Cospedal, hala con Dios.
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Ya está. Tengo mi propio ordenador y mi propia conexión a Internet (bueno, del vecino) para postear cuando quiera.
Ya no te valen las excusas, Isra, de que las mañanas no son para escribir y de lo incómodo que es sentarse frente a la máquina del chache.
Son casi las tres de la madrugada de un viernes mierdero de septiembre, tienes toda la tranquilidad y el cansancio del mundo para escribir cosas como las que escriben Covadonga -la de gustos que podremos tener tú y yo en común, Alfanhui- y Maite.
¿Y ahora, qué, gilipollas? ¿Eres tú capaz de ir de intimista o de lírico por la vida? ¿Sabes pespuntear un retazo de tu vida con la pimienta y la sal con que lo hace Maite? ¿Sabes emparanoiarte y escribirlo meloso como hace la de Fuenlabrada?
Aquí te quería yo ver, plumilla, de madrugada y con todo a favor para que tus letras hicieran arder Roma. Pero optas por mantener tus tripas dentro de la barriga en vez de sacártelas y restregarlas en este post.
Vete a la mierda, vuelve cuando seas mejor.
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Ellos tienen a un manco
que mata a la inteligencia.
Nosotros, a un poeta muerto
tirado en una cuneta.
..
¡Viva la muerte!
es de españoles.
Verde que te quiero verde,
de traidores.
[Madrid, otoño de 2005, de cuando me entraron fiebres poéticas.]
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Toda mi vida luchando por no llevar una vida gris, y mi vida es gris. Madrugón, oficina, siesta, supermercado, televisión, un libro, mañana más, ya queda menos para el fin de semana. Mediodía del viernes, confirme qué desea que haga Windows: apagar, hasta el lunes, que lo paséis bien, atasco, cena para dos, una copa, esta noche no que estoy cansado, un ratito más, qué hora será, ¿las doce ya?, chándal, una clara y dos tintos, qué tal por aquí, por allí lo de siempre, no trago a García, ya sabes, paella para seis, las veo, escalera de color, paseo en bici, ¡joder, cómo se notan los años!, cena para seis, corto de ginebra, por favor, ¿otra ronda?, deja, esta la pago yo, ¡vamoooos, ahí, vuelta, qué arte, madre mía!, buenos días, buf, qué dolor de cabeza, ¿has ido ya a por el periódico?, qué bien, trae una peli, esta noche la vemos, regreso, bocadillo de ternera en un bar de carretera, mañana otra vez a la oficina... y soy feliz.
Cuando mi vida era rosa, no. Entonces mi vida no gris, por no ser gris, era negra. Rosa por fuera, pero negra por dentro. El rosa lo veían los demás, yo no. Una vida de color de rosa para el que no la vive y negra para el que hace que su vida parezca rosa a los demás.
No había oficina, no había un odioso García, no había atasco ni bocadillo de ternera en un bar de carretera. No era un soldado más del pelotón, era la envidia de los demás, palmadita en la espalda, felicitaciones, qué trabajo tan bien hecho, reconocimiento, respeto, dinero. Envidia para los de la vida gris, a los que yo envidiaba. Debajo del rosa, de la palmadita en la espalda y del reconocimiento, una presión negra, una ansiedad negra, una exigencia negra, un sin vivir negro para mantener el rosa de afuera.
No había atascos porque no había fines de semana, ni cena para dos porque los nervios bastan para saciar un estómago agarrotado. No había caña y dos tintos, ni escalera de color, ni chándal ni paseo en bicicleta ni... ni vida. Sólo un sin vivir negro que los demás veían rosa. Hoy vivo mi vida rosa, aunque los demás la ven gris.
[Madrid, verano de 2005. Lo escribí para el concurso de relatos de verano de La Razón. Por supuesto, me comí una mierda, pero en estas líneas quedaba reflejado a la perfección mi estado de ánimo de por aquel entonces. Casi como ahora. En otro post os contaré todo. De momento, sacad vosotros vuestras propias conclusiones].
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