El último tabú

Lo dijo el profesor de Tecnología de la Información Audiovisual en clase: "El último gran tabú que le queda por superar al ser humano es el de la muerte. Supondría un gran paso para la humanidad". A fuego se me quedó grabado aquello.
Y Madeleine nos lo pone en bandeja ahora. El que se hable de eutanasia sí o no, pero más: que la muerte deje de ser un tabú, que la tratemos con la misma naturalidad con la que ya hablamos de cómo la metemos y con qué frecuencia. Es difícil, ya, pero hace cuarenta años era impensable que se hablara en un bar de cómo y cuánto la metemos. Desde luego que ha sido un gran paso para la humanidad: ahora a los adolescentes ya no les vale el cuento ese de que hacerse pajas afecta a la médula espinal, ni los jovencitos sueñan con los castigos de Lucifer porque el finde pasado lo hicieron con la novieta.
Si la desaparición del tabú del sexo nos ha relajado la vida de tal manera, ¿qué nos supondría llegar a ser capaces de hablar de la muerte con total naturalidad?
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[La foto la hice en el cementerio de Chelsea]

njimenez79 dijo
Cuánta razón tienes. A mi alrededor noto -cada vez menos, por suerte- que la gente no habla de muerte porque se supone que yo no quiero oír hablar de ella desde que murió mi padre.
A veces hasta me parece frívolo contar mi historia, porque se supone que debería avergonzarme de lo que pasó.
Pero, ¿acaso yo, por tener un padre suicida, soy más indigna que aquel que enterró a su padre muerto de cáncer? ¿Es que tengo menos sentimientos porque veo una horca -últimamente he visto demasiadas- y ya no lloro, sino que me pregunto qué pensó mi padre en el último momento?
En el fondo, creo que mi padre -igual que Madeleine, o que Ramón Sampedro... aunque los casos no tienen punto de comparación, desde luego- fue un privilegiado porque eligió cuándo, dónde y cómo. Y le dio igual todo lo demás.
21 Enero 2007 | 09:53 PM