Publicidad:
Logo de La Coctelera

Cuchilladas

Tajos de pensamiento para descongestionar una vida hipertensa

21 Enero 2007

El último tabú

Lo dijo el profesor de Tecnología de la Información Audiovisual en clase: "El último gran tabú que le queda por superar al ser humano es el de la muerte. Supondría un gran paso para la humanidad". A fuego se me quedó grabado aquello.
Y Madeleine nos lo pone en bandeja ahora. El que se hable de eutanasia sí o no, pero más: que la muerte deje de ser un tabú, que la tratemos con la misma naturalidad con la que ya hablamos de cómo la metemos y con qué frecuencia. Es difícil, ya, pero hace cuarenta años era impensable que se hablara en un bar de cómo y cuánto la metemos. Desde luego que ha sido un gran paso para la humanidad: ahora a los adolescentes ya no les vale el cuento ese de que hacerse pajas afecta a la médula espinal, ni los jovencitos sueñan con los castigos de Lucifer porque el finde pasado lo hicieron con la novieta.
Si la desaparición del tabú del sexo nos ha relajado la vida de tal manera, ¿qué nos supondría llegar a ser capaces de hablar de la muerte con total naturalidad?

_______

[La foto la hice en el cementerio de Chelsea]

servido por cuchilladas 3 comentarios compártelo favorito

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

njimenez79

njimenez79 dijo

Cuánta razón tienes. A mi alrededor noto -cada vez menos, por suerte- que la gente no habla de muerte porque se supone que yo no quiero oír hablar de ella desde que murió mi padre.
A veces hasta me parece frívolo contar mi historia, porque se supone que debería avergonzarme de lo que pasó.
Pero, ¿acaso yo, por tener un padre suicida, soy más indigna que aquel que enterró a su padre muerto de cáncer? ¿Es que tengo menos sentimientos porque veo una horca -últimamente he visto demasiadas- y ya no lloro, sino que me pregunto qué pensó mi padre en el último momento?
En el fondo, creo que mi padre -igual que Madeleine, o que Ramón Sampedro... aunque los casos no tienen punto de comparación, desde luego- fue un privilegiado porque eligió cuándo, dónde y cómo. Y le dio igual todo lo demás.

21 Enero 2007 | 09:53 PM

Rosa J.C.

Rosa J.C. dijo

¿Sabeis algo? Me acojona mucho mucho mucho la muerte, pero de cuando en cuando también la desprecio.
Noe, sobre el suicidio siempre lo he tenido muy claro: hay que ser muy valiente para ponerse fecha de caducidad, para decidir cuando irse. Yo no me sentiría capaz. Siempre pienso en Belmonte y flipo. ¿Por qué a unos no los quiere Dios y a otros les ponen "enajenación mental transitoria"? Hay clasismo hasta con el suicidio.

21 Enero 2007 | 11:52 PM

javier

javier dijo

No es solo un tabú la muerte, sino en general las malas noticias (enfermedades, problemas familiares...). Ahora, cuando se pregunta a alguien ¿qué tál? solo se espera por respuesta un "bien" o "muy bien", si contestas con un "mal" y sueltas , por ejemplo, una enfermedad de un familiar, pareces un "aguafiestas" mal educado. Es lo que tiene esta "ficticia" modernidad. Lo malo, los problemas, la suciedad , la muerte, etc hay que ocultarlo....(Así, la ministra sugiere que el toro muera fuera de la vista de la gente).

22 Enero 2007 | 09:52 AM

Los comentarios están cerrados


Sobre mí

No elegí nacer en aquel lugar ni en aquel momento -ni siquiera elegí nacer-, pero tampoco me quejo. Pasadas las fiebres futboleras de una feliz infancia, el espectáculo ese de la bestia y el hombre del trapo rojo me hizo más llevadera la adolescencia. Ahora, a mis veintitantos, con una licenciatura en Periodismo a la que quiero y odio a partes iguales, sin un duro y más rojo que La Pasionaria (que nooo, que soy muy moderadito, que lo digo pa tocar los huevos), lucho por no hacerme mayor. Por eso, entre otras muchas razones (la de mucho trabajo y poco dinero también puede valer), dejé de engordar mi panza en la redacción de un diario digital y me fui a Londres. Recién llegado del Reino Rancio, con la tranquilidad del que sabe que el de enfrente también habla castellano, abro las ingles de mis sesos para dar a luz a este cuaderno escrito a base de cuchilladas. No por nada, sino porque el que lo escribe se llama Israel Cuchillo Castillo y se crió en la Muy Noble y Muy Leal Villa de La Roda (Albacete).

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera