Yo no pertenezco a las altas esferas soy vuelo extraviado en permanente giro de este mar sin tregua de ir poniendo el alma. Quiero ver la cara que alumbra a la luna desde la pared de verdes pupilas y pestañas de hada.
Te habrás dormido entre las sábanas húmedas, dejé mis lágrimas y mi alma estrujada. Cálidas, cándidas celestiales, te hablarán de mí al abrir la mañana.
Terrible noche realidad y pesadilla después del amor de la tarde. Lugares prohibidos he conocido Me he adueñado empoderado, alucinado carne y alma. Cómo se sobrevive a un amor dividido hasta los sueños se separan. Corazón insano.
Harta de sentir, las palabras, vacías las palabras, sin poder continuar soportando la nada ella decide escapar. Se intoxica lenta y certeramente sin dolor sin pesar anestesia eterna. Después llegará quien no debía. Sondas, agua, lavado, el estómago apretado el cerebro sigue deseando el final, el alma estqueada, el cuerpo inúti...
Se secaron las heridas del último encuentro. Piel nueva crece en los huecos, ¿para qué exponerse de nuevo, al incendio?
Volver a saber de vos, te extraño más de lo debido. Es inminenete esta necesidad esta lejanía, el anhelo de tu piel de imantarse a la mía, se llena el corazón se satura y danza a veces se desploma de tanto sentir. Un número una canción palabras publicadas, la vida pendiendo de un sueño, la incertidumbre, la salida fácil. Huír.
Volver a saber de vos, te extraño más de lo debido. Es inminenete esta necesidad esta lejanía, el anhelo de tu piel de imantarse a la mía, se llena el corazón se satura y danza a veces se desploma de tanto sentir. Un número una canción palabras publicadas, la vida pendiendo de un sueño, la incertidumbre, la salida fácil. Huír.
El humo verde de tu casa llena mi cabeza de nubes hadas saltando en la cama, todos los colores se convocan en la palma de mi mano, y de mis ojos crecen canciones que beben el vuelo de tu alma.
Ave del paraíso corazón compartido, brisas de mil colores ato y suelto tu presencia sos agua y sol, sos tierra firme, un lago a navegar y naufragar a tu costado más profundo. Cien horas muertas una sola vivida sumando besos roces y caricias.
Estas ganas de llorar estas lágrimas que me robás y son tuyas. Agua salada para el manantial de vida que nos habita. Esta certeza de muerte incertidumbre de la vida nos une y nos aleja cada hora, cada día como a los polos como a mil gritos, la nieve que se desvanece y se acuesta a mi lado. No me quedan palabras y me crecen bajo ti...