Nuestro sistema bipartidista... ¿o no?
Podríamos aceptarlo, rendirnos a lo evidente, asumir que ahora tan sólo dos partidos políticos mayoritarios se intercambian el gobierno en función de las circunstancias.
Si nos retrotraemos en el tiempo, la desaparición de partidos políticos tan relevantes como la UCD o el CDS y la progresiva pérdida de votos en partidos como IU, avalan esta teoría y demuestran la tendencia por la cual España ha transformado su inicial sistema multipartidista en uno bipartidista.
Si prevaleciera tan sólo esta perspectiva, nos sería muy fácil pronosticar que el siguiente cambio político tendrá lugar cuando el actual gobierno entre en crisis, momento en el cual el PP relegará al PSOE del gobierno.
Sin embargo, es otra realidad más compleja y, en cierto modo, más interesante, la que actualmente existe en la política española.
Mientras que el PP y el PSOE están consolidados en sus puestos de “catch-all” de ámbito nacional, el número de partidos autonómicos con capacidad de opinión e influencia está aumentando a lo largo de toda la geografía española, siendo éstos en muchas ocasiones la llave acceso a gobiernos de coalición.
Mientras que en el pasado tan sólo destacaban CIU y el PNV, actualmente disfrutan de gran salud y relevancia política formaciones como el Partido Aragonés Regionalista, el Bloque Nacionalista Gallego, la Coalición Canaria o Ezquerra Republicana de Catalunya.
Todos estos partidos suman nuevos votos legislatura tras legislatura y la posibilidad de que su poder de acción trascienda los límites geográficos de la región a la que pertenecen, dan señal de un futuro no tan incierto como muchos se empeñan en vaticinar pero sí complejo y abierto a múltiples posibilidades.
Analizando las elecciones de nuestros últimos 30 años de nueva democracia, aumenta la apreciación de la complejidad que conlleva el sistema electoral y del poco lugar que ocupa el azar en el sofisticado entramado de partidos, votos y electores que componen la política.
Por ello, si de una previsión se tratara, tan sólo podríamos vaticinar que las próximas elecciones están abiertas a un futuro sobre todo, desconocido y, por qué no, esperanzador.



Julio dijo
Es cierto que hasta ahora ha habido un auge de formaciones políticas autonómicas en la política nacional, pero no creo que sea una tendencia que se mantenga en todas las comunidades.
Yo puedo hablar del caso de Canarias, donde CC (alias Corrupción Canaria) ha ido engordando más y más, hasta el punto de que en las pasadas elecciones llegaron a su punto álgido, haciéndose con prácticamente todo el poder en las islas, a nivel autonómico, insular y local. Sin embargo a nivel nacional, en las últimas elecciones, se llevaron un batacazo estrepitoso. Demostrándose que es común entre los electores de Canarias votar por el partido insular en las regionales y por PP o PSOE en las nacionales.
¿Qué es lo que ocurre con los partidos regionales? Que son áltamente inestables, mientras tienen poca presencia y son "cuatro locos idealistas" va todo bien, pero si por cosas del destino toman relevancia no son capaces de sobrellevarla. Son muchos los que se "apuntan" a última hora con ánsias de poder, desestabilizandolo todo, y no son capaces en general de sobrellevar la responsabilidad.
Lo mismo ocurre en el fútbol. Los equipos pequeños, como el Alavés, un día llegan a la final de la uefa y al siguiente día bajan a segunda. Sin embargo Madrid y Barça, pase lo que pase, mejor o peor, siempre están ahí. PP y PSOE, para bien o para mal están "acostumbrados" a tener peso.
El caso concreto de CC, ahora disgregada en dos partido, CC y Nueva Canarias, de modo que, sí o sí, acabarán perdiendo peso también en las islas. O el caso de ERC, que no lo conozco de cerca, pero que después del numerito bochornoso que han montado perderán por seguro muchísimos electores y acabarán, tarde o temprano, bajando a segunda división :-D
10 Julio 2006 | 01:15 PM