Una ténue brisa acariciaba mi rostro con los suaves rayos de sol del mediodía mientras,con los ojos entrecerrados,saboreaba un combinado dulzón que me había servido una tremenda mulata de enormes ojos verdes.
Me encontraba en un estado de relajación absoluto,con el vaivén del agua salada bañando mis pies una y otra vez,una y otra vez……
La paz en la que me encontraba se vio interrumpida por una ligera vibración y el eco de unas lejanas voces ….
¡Despiertaaa…….despierta…….despiertaaaaaaaaaaa…..!!!!!
-¡Rafa,despierta hombre!,¡Creo que he roto aguas!-
En mis 32 años de vida jamás me había levantado de la cama a tal velocidad y nunca el corazón había bombeado la sangre tan rápido.
Salí disparado por el pasillo,sin saber a donde,como un loco, dándome cabezazos con las paredes y dejándome las espinillas en todos los muebles de la casa.
Cuando terminé de destrozar la casa, Susana ya estaba esperándome en la puerta con las cosas para el hospital en la mano y con una cara que decía:
-¿Bueno,has terminado ya?,¿nos podemos ir o qué?-
Siempre me ha sorprendido la tranquilidad con la que actuó,mientras que yo era un manojo de nervios y no conseguía quitarme de la cara una medio sonrisa nerviosa que hacía que mi labio inferior no parase de temblar.
Mire el reloj.Las 3:30 de la mañana.
Ya venía.Por fin conoceríamos a Daniel.
De eso hace ya un año.Un año,¡parece mentira cómo pasa el tiempo!.
Ha sido uno de los mejores años de mi vida.No lo cambiaría por nada del mundo.
Ha sido un año de noches en vela,de sustos que nos llevaban directos al hospital,de rabietas incomprensibles,de risas,de orgullo por ver como da sus primeros pasos,de riñones destrozados,de paredes llenas de potitos,de tener que aprender a gatear otra vez,de emoción cuando dijo por primera vez papá,de ilusión,de miedos,de amor…………….
En este año he aprendido una cosa y es que ya no podría vivir sin mi “bicho”,sin sus risas,sin sus caricias y sin su mala leche(que también la tiene).
.¡Hay que ver cómo se hacen querer los jodíos
¡¡Felicidades,Daniel!!










