Antiguamente se “maquillaban” con cera las ánforas falladas,
para que parecieran sin fisuras e íntegras.
¡Se veían igual que las otras! pero luego filtraban y se convertían
en un engaño para el comprador.
De allí que se acuñó la frase – “¿Esta es sin cera?” –
Vayan estos versos para alguien que amo, que ya debe aprender
a quitarse el maquillaje y a reinventarse sincera.
Y te dividen amores porque en tu alma no integras:
- un pasado que está muerto, y de el, sus consecuencias,
los hijos que te quedaron y que merecen respuestas;
- con un presente elegido, pero que también te aterra,
y un hombre que te reclama con justeza y sin malicia,
el cual osas bastardear, retaceando tu presencia,
cuando recibes visitas, que provienen de otras tierras.
Por no aunar tus amores, para que te coexistan,
les das el peor ejemplo: el de una madre con grietas.
Y a tu pareja la pobre, evidencia de “no entrega”
Equivocada tu vida, como siempre, y no escarmientas;
¡malograrás la de todos, los que te amamos Princesa!
Pues es que habrán de copiarte y entienden la moraleja,
“mamá sigue estando perdida” y no aprende, y se revela.
por un complejo de culpa, del cual nos sentimos parte,
quiera Dios podamos verla, ser feliz y superarse,
en una pieza y “sincera”. Porque amar, es todo un arte.
Daniel Palavecino
Domingo 17 Agosto – 1:30 hs.
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No pretendas diferencias, por hacer más de lo mismo.
¿No ves? ¡Repetir recetas te conduce al mismo abismo!
Si ya probaste la hiel que ocasionan tus acciones,
no esperes hoy que te salven, sin trocarlas por mejores.
Definición de locura, suele decirse a menudo;
es creer que sin un cambio, podrás corregir el rumbo.
Ya debes pensar en mea culpa y hacer enmiendas sinceras;
pues si quieres probar miel, no debes patear colmenas.
Daniel Palavecino
Miércoles 13 Agosto - 1:15 hs.
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Valor de individuos sanos que los convierte en personas,
y conforma el “Don de Gentes”; y del convivir, la norma.
Constructora de prestigios y realidades preciosas,
que debieran ser cumplidas, aún cuando todo se oponga.
Porque no hay dignidad, que tras la mentira more,
de quién no cumple promesas, o hace lugar a sus dichos.
Ni orgullo de bien nacido, ni regocijos, ni honores;
como una fruta podrida, está poblado de bichos.
Pobre de aquellos que cavan con sus lenguas kamikazes
las tumbas que los reclaman por sus decires falaces.
Sembrando la desconfianza, cosechando enemistades;
y los perdones Señor, pues no saben lo que hacen.
Daniel Palavecino
02 Agosto 2008 - 0.30 hs.
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Nos envolvía la noche como un manto azabache,
azuzando las pasiones, de mi mano, y por tu talle.
Se encendieron las farolas como gaviotas de luces,
volando por los misterios de nuestros sueños, fugaces.
Adueñándose del viento que alborotó tu cabello,
y nos caímos de bruces, uno al otro, como en trance.
Olvidar no puedas nunca como memoria del día,
en que quedaron dormidas las palomas de tus senos,
entre mis manos, cual copas. Y en tu vientre mariposas
que aletearan tus suspiros. Mientras sobraban las ropas
y un concierto de gemidos, nos aturdieran cual bombas
que embotaran los sentidos; y nuestros cuerpos, fundidos.
Nos amamos extasiados, inaugurando un destino;
para beberlo de postre, de nuestras almas en vilo.
Daniel Palavecino
23 Julio 2008 - 2: 45 hs.
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A mi Madre unas estrofas de regalo de cumpleaños (20 de Julio)
A su espíritu mil años, y a la Mujer ... las loas.
Habitante de pobrezas con colores de lamentos,
te soplaron como vientos en tus cabellos de niña,
y armada para guerrilla, diste batalla a tus tiempos.
De infancia de sortilegios, sin hogar y con mil casas,
te imagino con corazas, detrás de gruesas murallas;
sin nadie ver que eras llama, crepitante y temblorosa.
Te hiciste mujer preciosa como destello diamante,
creciéndote por delante de las vidas licenciosas.
Imponiéndote a las hoscas andaduras del destino,
que laceraron dañinos la fina piel de tus días.
Sangrando por tus heridas pero aferrada a tus cosas;
te abriste como una rosa cuando la besa la tarde.
Te hiciste esposa constante en tus deberes y aciertos,
atando con fuertes tientos tu familia más pequeña.
Impidiendo que las penas empañaran tu contexto.
Y fuiste creando versos que convertiste en baluartes.
Daniel, Raúl y Walter, tus vástagos sin distingos;
tres estrofas que en tu ahínco, te regalaron los cielos.
Y los cuidaste con celo de Madre que en sus volares,
se mereciera de altares para entregarle en ofrendas,
el amor a manos llenas que les brindara a raudales.
Cubriéndolos de los males con enseñanzas sinceras.
Con la sangre de tus venas manando por sus pesares.
Siempre fuiste como abeja, laboriosa en sus panales.
Como entonces hoy te veo, trabajadora y entera,
abocada a la tarea que le dio sentido a tu alma;
y te pido que con calma, recuerdes que hay otra vida.
Esa de vivir los días, con alegría y esmero,
dejando ya los aperos de tu fiel cabalgadura.
Te vienen horas de holgura. Te las mereces… ¡y es tiempo!
Daniel Palavecino
18 Julio 2008 - 2.00 hs.
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Si las tristezas me asaltan, cuando busco mi destino,
las elevo con mis alas, pues son parte del camino.
Lo transito a la deriva. Perdido, sino es contigo.
Sé mi brújula certera, pues de tu fiel yo me guío,
y sálvame de las sombras, que agitan el pecho mío.
De tu luz blancas palomas, abrevarán en mi río.
Que lleve tan dulces aguas, y alimente tus sentidos
en el arrullo de danzas, de tu corazón al mío.
Es el principio del dar. Nuestras rosas del camino.
Te doy a cambio estrellas, que brillen en los pistilos
de las flores de tu alma, plenas de suave rocío.
Y te polinize entera, el polen de versos míos.
Daniel Palavecino
16 Junio- 20:30 hs.
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H ay un “Hombre Sólo”, de esmeros y afectos.
O cupa un alma de disputas varias.
M ientras lo sorprenden tantos argumentos.
B reves parloteos que son ironías.
R émoras del alma de quién en intentos.
E vade su culpa y cae en la insanía.
S iempre caminando con la vista alta.
O casos la nombran, sueña que lo abrace.
L a recuerda tanto que ya en su mirada.
O jos no lo asisten, ni vé lo que hace.
Daniel Palavecino
08 Julio 2008 - 9.45 hs.
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Te duelo en tus sentidos que me evitan y evocan
en delirio de horas nuestras, mientras la Luna se asoma.
Te duelo cuando tus ojos no me ven, y es tu martirio
que te duela en madrugadas sin oir los versos míos.
Te duelo cuando tu gusto, se recuerda el de mi boca
Y tu tacto, sin mis manos, no tiene nido de alondra.
Y te duelen mis fragancias que no hueles, y te nombran.
Y tu vida sin la mía que se muere entre las sombras.
Un Te Amo cure todo, y no te duela mas nada
Remedio de tus pasiones que vuelen con luz dorada.
Daniel Palavecino
03 Julio 2008 - 13.45 hs.
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