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davidonline

12 Abril 2006

Que orgulloso de mi generación....

A las personas que nacieron antes de 1983. Este correo está dedicado a las personas que nacieron antes de 1983. La verdad es que no sé como hemos podido sobrevivir. Fuimos la generación de la "espera"; nos pasamos nuestra infancia y juventud esperando.

Teníamos que hacer "dos horas de digestión" para no morirnos en el agua, dos horas de siesta para poder descansar, nos dejaban en ayunas toda la mañana del domingo hasta la hora de la comunión, los dolores se curaban esperando Mirando atrás, es difícil creer que estemos vivos: Nosotros viajábamos en coches sin cinturones de seguridad y sin airbag.

Hacíamos viajes de 10-12 h. con cinco personas en un 600 y no sufríamos el síndrome de la clase turista. No tuvimos puertas, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de niños. Andábamos en bicicleta sin casco, hacíamos auto-stop, más tarde en moto, sin papeles. Los columpios eran de metal y con esquinas en pico. Jugábamos a ver quien era el más bestia. Pasábamos horas construyendo carros para bajar por las cuestas y sólo entonces descubríamos que habíamos olvidado los frenos. Jugábamos a "churro va" y nadie sufrió hernias ni dislocaciones vertebrales. Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y sólo volvíamos cuando se encendían las luces de la calle. Nadie podía localizarnos.

No había móviles. Nos rompíamos los huesos y los dientes y no había ninguna ley para castigar a los culpables. Nos abríamos la cabeza jugando a guerra de piedras y no pasaba nada, eran cosa de niños y se curaban con mercromina y unos puntos. Nadie a quién culpar, sólo a nosotros mismos. Tuvimos peleas y nos "esmorramos" unos a otros y aprendimos a superarlo. Comíamos dulces y bebíamos refrescos, pero no éramos obesos. Si acaso alguno era gordo y punto. Compartimos botellas de refrescos o lo que se pudiera beber y nadie se contagió de nada.

Nos contagiábamos los piojos en el cole y nuestras madres lo arreglaban lavándonos la cabeza con vinagre caliente. Quedábamos con los amigos y salíamos. O ni siquiera quedábamos, salíamos a la calle y allí nos encontrábamos y jugábamos a las chapas, a coger, al rescate, a la taba..., en fin, tecnología punta. Íbamos en bici o andando hasta casa de los amigos y llamábamos a la puerta. ¡Imagínense!, sin pedir permiso a los padres, y nosotros solos, allá fuera, en el mundo cruel ¡Sin ningún responsable! ¿Cómo lo conseguimos?

Hicimos juegos con palos, perdimos mil balones de fútbol. Bebíamos agua directamente del grifo, sin embotellar, y algunos incluso chupaban el grifo. Íbamos a cazar lagartijas y pájaros con la "escopeta de perdigones", antes de ser mayores de edad y sin adultos, ¡¡DIOS MÍO!! En los juegos de la escuela, no todos participaban en los equipos y los que no lo hacían, tuvieron que aprender a lidiar con la decepción. Algunos estudiantes no eran tan inteligentes como otros y repetían curso...

¡Qué horror, no inventaban exámenes extra! Veraneábamos durante 3 meses seguidos, y pasábamos horas en la playa sin crema de protección solar ISDIN 15, sin clases de vela, de paddle o de golf, pero sabíamos construir fantásticos castillos de arena con foso y pescar con arpón. Ligábamos con las chicas persiguiéndolas para tocarles el culo, no en un chat diciendo ": )" ": D" ": P". Tuvimos libertad, fracaso, éxito y responsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello. No te extrañe que ahora los niños salgan gilipollas. Si tú eres de los de antes... ¡Enhorabuena! Pasa esto a otros que tuvieron la suerte de crecer como niños.

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4 Abril 2006

Cuestión de acostumbrarse

Son las 6 de la tarde en Capital Federal, Buenos Aires, un día más he terminado mi trabajo, es hora de irme; decido antes llamar a mi casa, todo el mundo está bien me comenta mi padre, perfecto pienso, pero de repente llega su pregunta, la pregunta, ¿hay mucha pobreza por ahí?, pues la verdad bastante respondo en un tono cordial, todo es cuestión de acostumbrarse, mi padre y yo continuamos la conversación de modo distendido hasta que nos despedimos.
Tomo camino a mi casa y veo a varios niños que no alcanzan los 10 años revolviendo la basura, por un momento se para el tiempo y una frase viene a mi cabeza, "todo es cuestión de acostumbrarse", ¿como?, ¿en que sociedad vivimos?, se lo diré, en la sociedad de la desigualdad, en la que algunos ganan 6 millones de € por dar patadas a un balón, mientras niños sin infancia mendigan cada día por ciudades como esta en busca de algo que llevarse a la boca.
Reflexionen por un segundo como lo he hecho yo hoy despues de ver lo que he visto, pero no se preocupen demasiado, mañana veremos algo similar y una vez más, todo será cuestión de acostumbrarse.

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1 Abril 2006

Gracias, simplemente gracias

Las tristes despedidas, mi último café en España y llega la hora del embarque, 13 horas y el comandante anuncia nuestra llegada a Buenos Aires, una sonrisa se dibuja en mi cara, estoy aquí pienso, comienza la gran aventura.
Mientras espero las maletas con una impaciencia pocas veces experimentada repaso una y otra vez mis papeles, esos que dicen que durante 10 meses seré ciudadano argentino, de nuevo la sonrisa en mi rostro, soy afortunado susurro.
Comienzan los primeros paseos por la ciudad, Dios, es el gran obelisco que tantas y tantas veces he visto en postales y continuan mis largas horas de descubrimiento de la ciudad, estoy explorando lo que desde ya es mi ciudad, Buenos Aires.
El primer día de trabajo se avecina, nuevos compañeros, probablemente nuevos amigos, nuevas instalaciones y un sentimiento indescriptible, llego al centro de Galicia de Buenos Aires, sus paredes albergan todo tipo de historias, y desde ahora soy un miembro mas de su historia.
Mis primeros días en Buenos Aires han pasado, las experiencias han sido constantes y las mejores están por llegar, gracias Madame Destino, simplemente gracias por brindarme esta oportunidad.

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