Durmiendo con su enemigo
ANTECEDENTES
En el grupillo de los colegas del barrio hay un chico. Sí, un chico especial… pero especial en el mal sentido. Hace unos 12 años que nos cocemos y por alguna razón, nunca me ha acabado de caer bien, y ese sentimiento es recíproco.
Uno con el otro siempre ha sido cordial y educado, pero teniendo unos límites de educación… por ejemplo, yo cada año le invito a mi cumpleaños sabiendo que él no va a venir, o que si viene no es por estar conmigo ese día, sino por que todos los demás amigos, también vienen.
Cuando nos vemos, nos saludamos dándonos 2 besos, como el resto de los mortales y los acompañamos por un “¡Qué tal?” sabiendo que la respuesta va a ser “bien”, a pesar de que podemos estar super hechos polvo.
En fin… cuando él lo ha pasado mal, yo no he estado a su lado, y al contrario ha sido igual.
Nos conocemos, hay un montón de fotos en los que salimos los 2, pero no demasiado juntos…
SITUACION
En casa de un amigo. En una mesa hablando de tonterias y escuchando música. 6 personas en total. 48 litros de cerveza para todos. 1 de la mañana.
Y yo con migraña que te cagas, me voy a la cama.
Ellos siguen la fiesta.
La borrachera de ellos iva en un aumento proporcional a mi dolor de cabeza.
Les pido un gelocatil (o algo).
Me traen una aspirina.
Sigue sin pasarme el dolor de cabeza.
Comentario de “D”: ¿y qué quiere que haga? ¿lo único que puede hacer es suicidarse?
7.30 de mañana.
Yo iva durmiendo a trompicones, pero bueno… me iva enterando de todas y cada una de las conversaciones que tuvieron lugar esa noche… sobre todo las confidencias entre unos y otros que se hacían justo delante de la habitación en la que yo estaba y en la que era imposible no escucharlas.
“D” se mete en la habitación. Me pregunta si hay alguna manta. Le digo que sólo hay la que está en mi cama, y aunque no se lo dije, quedó bastante claro que no iva a dársela.
Me dice si me importaría que se tumbara en mi cama para no poder tener frio.
Le digo que no hay problema.
Se tumba a mi lado (y me deja en el lado derecho de la cama!!)
Al cabo de unos instantes, noto el roce de su brazo en mi espalda.
Sigue pasando el rato y de golpe me encuentro abrazada por sus brazos cariñosamente.
Me pregunta si ya me encuentro mejor.
Le confieso que sí.
Acto seguido, me pasa el otro brazo por la cabeza y me acaricia el pelo.
Me dice que lo tengo muy suave y que el nuevo corte me queda muy bien.
(a pesar de que nadie se percató, pongo una cara de alucine impresionante).
Permanecemos así un buen rato, hasta que me pongo de lado mirando hacia la pared.
Me pasa su brazo derecho por debajo del cuello y el izquierdo lo utiliza para abrazarme y entrelazar sus dedos con los míos y (atención) me da un beso en la cabeza (¿?¿?).
Permanecemos así hasta que me dice: “Ayer me hice un agujero en la oreja derecha y me lo estoy clavando) y se da la vuelta.
Instintivamente, yo también me doy la vuelta y quedamos los dos de lado otra vez.
Me buscó mi mano y la puso delante suyo, entrelazando otra vez nuestros dedos. Su mano derecha se posó en mi muslo… y volvió a balbucear algo que no entendí.
Y… caimos presos de un fuerte sueño que duró hasta poco más de las 11. A esa hora noté como él se levantaba de la cama y se iva para el baño. Yo aproveché también para salir de la habitación e irme a cambiar a la contigua.
Pasamos el día de ayer juntos con los otros 8 colegas.
Día en la playa, barbacoa, calçots, cerveza y sol, pero en ningún momento entre nosotros hubieron comentarios, ni sonrisas… y no recuerdo siquiera que nuestras miradas se cruzasen, ni ayer ni en ninguna otra ocasión.
Lo que sí recuerdo, es la sensación de su respiración en mi cuello, el tacto de su mano acariciándome la barriguilla y su beso en la cabeza… fue algo tan profundo (por llamarlo de alguna manera, eh!) que hasta sentí las ganas de abrazarle yo también, de corresponder ese cariño que me brindaba.
Tengo que confesar que es una de las sensaciones más bonitas que he tenido últimamente sin la necesidad de un polvo por medio y mentiría si dijera que no significó nada para mí





theo dijo
No sé cuál es tu situación sentimental (ni lo sé, si es asunto mío, por supuesto). Pero a veces, sobre todo cuando nos sentimos solos, tenemos la necesidad de sentirnos queridos y corremos el riesgo de convertir una muestra de cariño en una tabla de salvación, como si fuese el último resto de un naufragio... Dejarnos querer aunque nosotros no podamos corresponder... Ten cuidado... Aunque, ¿quién sabe? quizá esa muestra de ternura sea el principio del fin de las hostilidades...
Un cordial saludo!
7 Abril 2008 | 05:31 PM