No quiero dejarme llevar por lo que me dice: "No te compliques la vida por él, no tiene remedio".
Sé que no lo tiene... y qué.
Yo tampoco tengo remedio, supongo... pero mmmmhhh... adoro complicarme.
.
No paro de repetirlo:
-Nada importa lo suficiente para ocupar más de un instante-. Ok...
Qué hay de ese instante?.
Ese instante puede ser 0,000001/seg....
O toda una vida... ... no?.
No me dejaré arrastrar por ese:
-No tiene sentido-.
Ni esto. Esta página...
Tampoco lo tiene y mira...
Que nada importe no significa que no deba importarme.... verdad?.
Sabes?... Incluso la nada me importa.
Soy una.... optimista. Optimista sobre la nada... como dice Bacon ... pero optimista al fin y al cabo.
Un optimismo desgarrado y a la deriva... de puta que confía en no pillar el rastrojo demasiado seco.
También yo soy nada... ... me encanta cambiar el orden de las cosas consciente de que no variaré el resultado.... en lo más mínimo.
Todo me importa. Eso sí... sólo un instante...
Una vida.
-Olvídalo... es un "yonki"-.
Aaayyyy.... la sutileza en los detalles... los benditos detalles...
Quizás lo uno me importa...
Porque lo otro me da lo mismo.
.
-No pierdas el tiempo... no tiene sentido-.
Por qué no?... Es mi amigo.
Además, puede que lo único que importe sea eso...
Lo imposible, lo inútil... lo que ya no se encuentra...
Lo indefendible.
Lo perdido.
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Sé que no es justo.
Jamás he hablado aquí acerca de ninguna tragedia de las incontables tragedias que destripan el mundo a diario. Ni una breve reseña por el horror de ningun horror... Ni un escueto comentario sobre la muerte de ningun inocente muerto.
Es injusto. Podría no publicar esto, pero... es que lo pienso.
Es la muestra de lo que, en el fondo, soy... somos.
Mañana, mamá tendrá que soportar comentarios, opiniones, en definitiva, "majaradas" de toda clase sobre su país de nacimiento... sobre los
"americanos"... como tantas otras veces. Ella, como siempre, evitará
responder opinando acerca de España y de los españoles, no con
ligereza, sino con el criterio de quien lleva más de 20 años aquí.
Mi madre -de soltera, Claire McHale-, es de Richmond (Virginia). Virginiana, como lo son mis abuelos y lo eran los abuelos de mis abuelos. Y mi tía Megan, y Jeff... y Francis... y Trevor. Paula, mi hermana mayor, nació allí.
Mis primos estudian en primary o high schools de Blackstone o Chesterfield; algunos, están en la Universidad... Shauny Pyle, mi amiga desde pequeña, estudia Medicina en Duke (North Carolina), Donna (green pea eyes) termina Psicologia en Charlotte... Stewart Legrand, un encanto de "niño" con el que aprendí las reglas del baseball y me convertí en seguidora de los Braves de Atlanta, estudiaba hasta hace un año Estadística... en Virginia Tech...
Cierro los ojos...
30.000 muertes que te dejan fría...
de pronto, el escalofrío que te recorre por 30.
La muerte nunca ha tenido, ni tendrá un precio... el precio, el valor lo tienen los muertos.
No puedo dejar de sentir lo que siento.
Cuentan que allá por los años 50, en esa España de posguerra y fotos desamparadas en blanco y negro, D. Emilio Botín, Presidente del Banco de Santander y padre del actual presidente del BSCH entraba, como todos los días, a las 9 de la mañana en Sede Central del banco situado en el elegante Pº de Pereda de la capital santanderina.
Como todos los días, D. Emilio se encamina al ascensor reservado a la plana mayor del banco que da acceso a la planta de Presidencia. Da los buenos días al ascensorista, un chico de 16 años - a quien imagino delgado como una cerilla, manos en los bolsillos y cutis salpicado por un acné invencible-; este, tras devolverle respetuosamente el saludo y cederle el paso, pulsa el botón que cierra las puertas y a continuación el de Planta 4. En un momento de la ascensión, D. Emilio (cuya aversión por el tabaco, el humo y todos sus efectos y consecuencias es conocida en toda la provincia y muy especialmente en el banco entre sus empleados o colaboradores hasta el punto de que alguno hubo que consideró oportuno tragarse el cigarrillo al ver aparecer de pronto la figura del dueño y señor de la empresa) repara en algo que nunca antes había sucedido, algo que le hace enrojecer de ira, una desfachatez por la que podrían rodar cabezas: una colilla. Una colilla de cigarrillo rubio a medio consumir que algun inconsciente o, peor aun, algun provocador, un trasgresor de las más sagradas normas había arrojado al suelo del ascensor y dejado allí con la huella del pisotón correspondiente. Son los años 50 y en aquella España de penurias y alegrías contadas una colilla de semejantes proporciones vale, para cualquiera que no sea banquero, su peso en oro.
D. Emilio mira el cuerpo del delito, mira al ascensorista, vuelve a mirar hacia aquel resto inadmisible y señalandolo con el brazo extendido exclama:
-Y esa colilla!?-.
A lo que el jovencito -nuevo en el puesto, desconocedor por tanto de ciertas reglas- responde sin un átomo de duda:
-De usted, D. Emilio, que la ha visto antes.
Hoy, al leer en el periódico un artículo sobre Glenn Gould -se cumplen ahora 25 años de su muerte- no he podido evitar acordarme de las tardes con mi padre -empeñado en que aprendiese a disfrutar de la música clásica-. Escuchábamos, por ejemplo, las famosas Variaciones Goldberg . Sentada a su lado me instaba a pasar por alto la melodía para que centrase mi atención en los silencios, en el tempo, los pasos, el sentido de la finalización de cada frase; la manera o la intención con que el interprete atacaba la siguiente; pero por encima de todo me decía que tratase de sentir cómo ahí, en esas notas, había algo que deslizaba, para quien quiera compartirla, una historia de sensaciones, tristezas o alegrías, de melancolía, nostalgia; rebeldía o abandono.
Es evidente que los logros de papá en este sentido no han sido como para tirar cohetes pero... si lo suficiente como para que, hoy, su hija, a través de esa especie de limo que, incansable, él se encargó de depositar en mí, pueda emocionarse, percibír y hasta abrazar un pequeño aleteo de sensibilidad interior al escuchar cosas como esta:
He estado dudando... Una sonata... un rondo, donde el piano sea protagonista único. Ya... pero... es que esta es mi preferida. Muchas veces, al escucharla, siento que, quizás, vivir puede tener cierto sentido... ... y un bálsamo, un bálsamo de compañía que , en la tristeza, parece decirme:-"Sentimos lo mismo... estamos juntos. Sintamos juntos... yo siento contigo"-.
Glenn Gould (piano), Yehudi Menuhin(violín)-Sonata nº4 en do m, BWV 1017. I. Siciliana (largo)-J.S. Bach.
Desde luego estoy tonta. Si en Youtube está todo!!. Sólo pensaba poner una muestra, una sonata pero... por qué no?.
Aquí está Glenn Gould en su magistral grabación de las Variaciones Goldberg (extacto) de 1.981 aunque, a decir verdad, yo prefiera la que realizó en el 56 de sonido más arcaico, evidentemente. En cualquier caso, en esta, queda claro el genio y la perfección técnica de Gould unido a todo aquello que, por motivos -es una opinión personal- algo más que superfluos, contribuyeron a proporcionarle ese halo de mito excéntrico y extraño: su postura al piano, los tics, canturreos, etc.
Decir, así mismo -y para quienes no tuvieran idea de ello- que se trata de la obra favorita del Dr. Hannibal Lecter, circunstancia que -como es fácil imaginar- supuso un impulso a su reconocimiento y popularidad como hasta entonces ni Glenn, ni el mismísimo J.S.Bach podrían haber soñado. Así es la vida.... Glenn Gould- "Variaciones Goldberg" J.S.Bach.
Cuando llegue la hora y el deseo de ser madre me invada de pies a cabeza, escogeré un macho humano en plenitud física que cumpla adecuadamente con los requisitos de inteligencia, caracter y belleza que exijo y me aparearé con él hasta quedar en cinta. Su labor entonces habrá terminado, nuestra relación se dará por concluída y su desconocimiento del fin para el que fue seleccionado zanjará cualquier posible malentendido.
Mi hijo conocerá, llegado el momento, el por qué de mi proceder y con total seguridad será consciente de las ventajas que acompañaron la decisión de su madre: la exclusiva necesidad de unos cuantos espermatozoides sanos que hiceran viable su propósito, así como la conveniencia y el acierto de que este no comtemplara la presencia de pelma alguno susceptible de aguarnos a ambos la existencia.
Ya nos estoy viendo...
-... a que sí, "chiquitín"?.... Claro que sí... ... a ver, cuchi-cuchi... siiiiii... a ver... como dice mi bebé... mamá... mamááá... aaaiiissshh que me lo como...-.
·
Me complazco en mis verdades absolutas, inescrutables para tantos y por consiguiente más absolutas, si cabe.
-Ven... echate aquí conmigo. Decías?... que te gustan las chicas malas.... .... sí?.
A ver, cómo... ... cuánto de malas...
Sabes lo que dices... eh? lo sabes?... ... eh chico guapo?. Ven... cuéntamelo, aquí... al oído. Dime lo que sabes de esas chicas...
Mírame.. Eres muy guapo... si... también lo sabes, verdad?...
... eh?. Te gustan las chicas que no te quieren?. Las chicas que... esas que miran y sonríen a tus amigos mientras relamen su lengua con la tuya?... las que buscan con los ojos mientras te besan y tu los tienes cerrados.... si?.
Eh?... chico guapo?... Las que considerarían su amigo a cualquiera que no seas tú?.
Cuánto de "malas" deben ser las chicas para "ponerte"... Esas "niñas" que, en mitad de la fiesta y de todos, te harán sentír lo estúpido y ridículo que puede llegar a parecer un chico demasiado "bueno" pretendiendo jugar a las "Grandes Ligas"... Las Ligas de los "killers", de los más malos..
Por qué te atraen esas chicas?... eh?... lo sabes?.
.... esas que propagarán la risa a costa de tus balbuceos... de tu ignorancia de los códigos "malvados" que tratas de manejar como los torpes chicos "buenos" manejan estas cosas?... Las que harán arder tus mejillas de vergüenza y lograrán, entre carcajadas, que desees que la tierra se abra y te engulla?...
Ven... apoya la cabeza aquí... ... ven!... no seas tonto... yo no soy mala.
Te apetece quedarte sólo?.
Tienes coche?... qué coche?.
Tienes dinero?.... Te dan tus padres dinero suficiente... Si?...
Suficiente como para que, ellas, quieran contestar al teléfono cuando les llames?....
Te gusta no importar un.... carajo.... a quien deseas?; a quien desearías, más que a nada en el mundo, importar aunque solo fuese un trocito, así.... ínfimo?...
Te gustan las esquirlas?... Sí.... esos cristalitos pequeños y afiladísimos que se clavan en el pie o en la mano... con sólo pasarla por encima de donde estén... ... ahí... escondidos, invisibles?.
Te gusta enjuagarte con polvo de cristal?...-.
Lunes, 02.00 h AM+-. Sala Space of Sound.
De la nebulosa de imágenes confusas y convulsas, tan lógicas, después de 48h ininterrumpidas de baile en 6 o 7 "garitos" distintos, de cientos de botellas de agua, de destellantes "cristales" violeta y mil... o dos mil visitas aceleradas al baño de turno... surge, eclipsando cualquier otra, una.:
Dos chicas bailan en la pista entre una multitud, multiracial... multicolor. Sumergidas en el hechizo de una escena irrepetible donde todo parece enfocar y suceder hacia, y por ellas, a cámara ultralenta. Nada ven... nadie existe... -Tú y yo-.
Sonríen... se comen con los ojos, se acercan. Una de ellas susurra algo al oído de la otra, se abrazan, se juntan... se unen hasta deslizarse en un único movimiento rítmico... cadencioso. Atravesadas por secuencias de sonidos que ascienden envolviéndoles... arrastradas hacia un deseo incontrolable. Acariciadas por luces incandescentes que parecen brillar sólo para ellas. Se miran....
Se besan... ...
.... y se besan... se besan más... y más... y más...
.... de un lado... lentamente... ladeando la cabeza... del otro... ... se besan... .
Se besan, fuera del espacio y el tiempo; suspendidas en una dimensión desconocida... Dulce suavidad infinita, súbito abandono en brazos de una pasión insaciable.
Fuera del tiempo. Pero el tiempo pasa. Pasan los segundos, los minutos y ellas siguen besándose... despacio... el beso más largo; más dulce.... cada vez más lento....
5... 4... 3... 2... 1... Despertad!.
·
De pronto estoy sóla... aturdida. Difuminada en medio de un delirio de torsos masculinos que se agitan a las puertas del infierno. En un estado de shock, placentero, pero de shock al fin y al cabo... desubicada.
Sebas, mi amigo del alma, mi angel de la guarda aparece por entre el estruendo y la marea sudorosa de espasmos; me rescata y me lleva de la mano a través de esa multitud... multiracial... multicolor...
Me pregunta:
-Pero, quién es esa "txurri"?... ... pssssssuuuusss.... No te preocupes. Estás bien, mi niña?. Sí?-.
-Sí... ... .... vas a llevarme a casa... verdad?-.
-Claro, mi niña!... Pero toma, preciosa (me da una barra de protector labial)... Vas a necesitarla. (Se parte de risa) No se te puede dejar un minuto... ... -.