Acerca el espejo

De vez en cuando la vida toma conmigo café y está tan bonita que da gusto verla... (J.M.Serrat)
8 Mayo 2008
27 Marzo 2008
Hay días para estar hundido
como plomo suspendido en los neones,
como pompas de jabón sin dirección.
No me canso de escribir golpes y balas,
más heridas y menos cicatriz, ya sabes...
Tengo clavadas miradas y lugares
donde estuvimos calados frente a frente,
donde quedamos enganchados a la vida.
Las noches que me querías besar,
las noches que me querías matar.
El poeta mercenario a tu servicio
que regalaba previo pago pasos en Gran Vía
a la niña que cerraba los ojos en Castellón.
La marquesina del autobús y mis descuidos,
tu manía de pensar demasiado y la estación.
Los impactos y el remite de tus labios;
que vuelan por la calle de en medio.
27 Febrero 2008
Siempre tendrás personas a las que amar,
a las que harás feliz con los ojos cerrados.
No lo sabes aún, pero es un don.
Eran días perseguidos por amantes
que buscaban en cualquier parque
heridas que cerrar...
Las hojas caían a la misma velocidad
que enredabas mis rizos en tus dedos.
Días en los que cada vez que te veía
la vida volvía a brotar con su rabia,
calculando una huida para ver el mar.
Ira acumulada y contenida para regresar
a los lugares donde te echaba de menos,
maldiciendo mi pasado y la existencia
de la fugacidad de los labios inconexos
que dan sentido a esta maldita ciudad.
Las marquesinas desalojaban la lluvia
infiltrada en tus dilatadas pupilas
por el eco de los Rolling y mentiras;
que tuve que soportar en mi deriva.
Días actos para amarte y trasnochar,
acostarse y no tener que preguntar
en qué dista el ayer y la realidad.
Soy reflejo de tus ojos y violencia,
que habita habitaciones de hotel vacías
cuando comunican los intentos de poesía
y el colchón sólo trae agujeros negros
vestidos por la sombra del recuerdo.
Aquellos días calados por tu felicidad,
contagiados por otro cruce de miradas,
no es que lleven tu nombre; eres.
Y es que eran - al fin y al cabo-
días perseguidos por amantes
que buscaban en cualquier calle...
(los susurros de) nuestro rastro.
29 Enero 2008
Cuando besó la lona ya estaba frío
y ni siquiera las maneras de olvidarte
son suficientes para desmembrarte.
El odio resulta demasiado aburrido,
el reloj es un reflejo de tus tardes.
No queda nada, ni siquiera tú.
Las noches mecen recuerdos y labios,
todo tiende a imitar a la marea sin aire,
todo tiende a romperse tan tarde
que lo que se enreda es tan marchito
como la actitud de una mujer cobarde.
No queda nada, ni siquiera tú.
Enciendes tantas palabras y abismos
que las calles parecen cansarse,
tus pasos son la excusa para besarte
y todo brota a borbotones en su camino,
no hace falta recordarte; cambalache.
No queda nada, ni siquiera tú,
apenas ni si-quiera.
18 Diciembre 2007
16 Diciembre 2007

Aquella noche no paraba de sonar Lucinda Williams y los barrenderos hacían acopio de petacas en el parque. No recuerdo cómo fue, pero las hojas de los sauces se secaron antes de que pudiese levantar la mirada de aquel banco. Parecía pensativo, pero los gritos que salían desde el bar ni siquiera le distraían, casi todo olía a hachís recalentado y las últimas palabras se le clavaron tanto que se hundió.
"Hay vida en Marte, pero no lo saben", solía susurrarle al oído, cada vez que las cosas se torcían como aquellos juncos que sucumbían al viento cargado de aire fresco con olor a sal.
La vida da demasiadas vueltas, tantas que acabó mareándose en la arena y las hormigas salieron a su rescate para levantarle.
"No pienses que puedo viajar a Marte todos los días", respondía mientras sacaba una libreta y se olvidaba del mundo, porque el propio mundo estaba falto de amnesia y a veces afilaba cuchillos contra rocas que se bañaban en un whisky tan barato que las úlceras sanaban.
Cuando sus labios se impregnaron de arena supo que el sabor del suelo no es mayor que el de una boca desagradecida, ni siquiera imagino que la caída provocaba tanta incertidumbre como las consecuencias. Si hoy muero no saldré en los periódicos, ni siquiera en tu diario. Ese que escondías los días soleados por no volver a llorar a lágrima viva, ese al que arrancabas las páginas impares para no enturbiar más tu vida.
Le borraron como se tacha un día del calendario, esas cruces en rojo que sólo revelan ansiedad y ganas de maltratar las agujas del reloj para que pasen más rápido.
Se desplomó y simplemente cerró los ojos para celebrar la derrota.
7 Diciembre 2007

A veces cambias mi sangre por espuma de cerveza
y rozo con la yema de los dedos las palabras,
cuando tratan de tumbar mi cuerpo a tierra.
El caso es amanecer y que las calles roben tu nombre
para que al perseguir mi sombra no me pise los cordones.
Los enamorados son coordenadas pasadas de vuelta
desde que la vida pasa por delante de mis labios.
Los corazones sufren como la hierba en las aceras
y nosotros sobrevivimos bajo la marquesina del N-9.
Hay días en los que los ojos me delatan,
en los que busco las palabras y apareces tú.
Entonces es cuando borro todas mis huellas,
y necesito huir porque estoy realmente mal.
Emocionar con las manos desnudas y lentas,
robar sentimientos tendidos en la tormenta
y pensar que pudo ser peor, si no fueses tú.
Nunca entendieron que sentir no es hablar.
A veces confundías la realidad con la verdad.
Ahora da igual, nunca tuviste valor para aterrizar
sobre los días que sobrevuelan nuestra cabeza.
El caso es amanecer y que las calles roben tu nombre
para que al marcharme no tropiece con nuestros corazones.
Agárrate fuerte, sólo soy un desastre con problemas
porque nunca pudiste cruzar los ojos conmigo.
Ni si quiera lo sabías, pero todas mis promesas
eran pedazos de canción que te escribía en el N-9.
21 Noviembre 2007
Bienvenido a la Avenida 307
donde es posible morir a 'tiros'.
Estás justo en el lugar
donde jamás quisieras haber venido,
donde el destino jura ser tu enemigo.
En la esquina acechan 
un puñado de bandidos
aseguran como tú: estar perdidos.
Y ponen el cuchillo sobre tu cuello;
obligando a soltar todo el lastre,
olvidando que todos...
tenemos cicatrices en las manos.
He quemado todo lo que he escrito,
no fue para tanto no estoy tan vacío.
Puedes quedarte detrás que yo sigo
echando hielo a tu pequeño infierno.
Y ponen el cuchillo debajo del cuello;
obligando a soltar todo el lastre,
olvidando que todos...
tenemos cicatrices en las manos.
Bienvenido al lugar donde
la recordarás hasta el final.
Bienvenido al lugar donde
nunca podrás... olvidarla.
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