Tiro de gracia

Aquella noche no paraba de sonar Lucinda Williams y los barrenderos hacían acopio de petacas en el parque. No recuerdo cómo fue, pero las hojas de los sauces se secaron antes de que pudiese levantar la mirada de aquel banco. Parecía pensativo, pero los gritos que salían desde el bar ni siquiera le distraían, casi todo olía a hachís recalentado y las últimas palabras se le clavaron tanto que se hundió.
"Hay vida en Marte, pero no lo saben", solía susurrarle al oído, cada vez que las cosas se torcían como aquellos juncos que sucumbían al viento cargado de aire fresco con olor a sal.
La vida da demasiadas vueltas, tantas que acabó mareándose en la arena y las hormigas salieron a su rescate para levantarle.
"No pienses que puedo viajar a Marte todos los días", respondía mientras sacaba una libreta y se olvidaba del mundo, porque el propio mundo estaba falto de amnesia y a veces afilaba cuchillos contra rocas que se bañaban en un whisky tan barato que las úlceras sanaban.
Cuando sus labios se impregnaron de arena supo que el sabor del suelo no es mayor que el de una boca desagradecida, ni siquiera imagino que la caída provocaba tanta incertidumbre como las consecuencias. Si hoy muero no saldré en los periódicos, ni siquiera en tu diario. Ese que escondías los días soleados por no volver a llorar a lágrima viva, ese al que arrancabas las páginas impares para no enturbiar más tu vida.
Le borraron como se tacha un día del calendario, esas cruces en rojo que sólo revelan ansiedad y ganas de maltratar las agujas del reloj para que pasen más rápido.
Se desplomó y simplemente cerró los ojos para celebrar la derrota.


Perikitta dijo
no existe la derrota porque no me da la gana U_u'
ademas una historia en que aparece la palabra "hoja" nuuunca puede ser tristosa x)
Bsito :*
(ya nos vemos estas navidades nu?)
17 Diciembre 2007 | 12:53 PM