Ni siquiera
Cuando besó la lona ya estaba frío
y ni siquiera las maneras de olvidarte
son suficientes para desmembrarte.
El odio resulta demasiado aburrido,
el reloj es un reflejo de tus tardes.
No queda nada, ni siquiera tú.
Las noches mecen recuerdos y labios,
todo tiende a imitar a la marea sin aire,
todo tiende a romperse tan tarde
que lo que se enreda es tan marchito
como la actitud de una mujer cobarde.
No queda nada, ni siquiera tú.
Enciendes tantas palabras y abismos
que las calles parecen cansarse,
tus pasos son la excusa para besarte
y todo brota a borbotones en su camino,
no hace falta recordarte; cambalache.
No queda nada, ni siquiera tú,
apenas ni si-quiera.


golosinas dijo
todo tiende a disiparse con el tiempo, hasta los recuerdos, que se van convirtiendo en fugaces.
una poesia dura, (me gusta! :-p)
saluditos.
29 Enero 2008 | 09:11 AM