Días perseguidos
Siempre tendrás personas a las que amar,
a las que harás feliz con los ojos cerrados.
No lo sabes aún, pero es un don.
Eran días perseguidos por amantes
que buscaban en cualquier parque
heridas que cerrar...
Las hojas caían a la misma velocidad
que enredabas mis rizos en tus dedos.
Días en los que cada vez que te veía
la vida volvía a brotar con su rabia,
calculando una huida para ver el mar.
Ira acumulada y contenida para regresar
a los lugares donde te echaba de menos,
maldiciendo mi pasado y la existencia
de la fugacidad de los labios inconexos
que dan sentido a esta maldita ciudad.
Las marquesinas desalojaban la lluvia
infiltrada en tus dilatadas pupilas
por el eco de los Rolling y mentiras;
que tuve que soportar en mi deriva.
Días actos para amarte y trasnochar,
acostarse y no tener que preguntar
en qué dista el ayer y la realidad.
Soy reflejo de tus ojos y violencia,
que habita habitaciones de hotel vacías
cuando comunican los intentos de poesía
y el colchón sólo trae agujeros negros
vestidos por la sombra del recuerdo.
Aquellos días calados por tu felicidad,
contagiados por otro cruce de miradas,
no es que lleven tu nombre; eres.
Y es que eran - al fin y al cabo-
días perseguidos por amantes
que buscaban en cualquier calle...
(los susurros de) nuestro rastro.


ka dijo
él/ella se pasa, antes o después,
pero la huella del amor...
esa es otra historia, y deberá ser contada en otra ocasión.
28 Febrero 2008 | 12:22 AM