Mírame, viento vulnerado,que ya no soy ni terciopelo ni espada,ni verde trigal ni sed de esperanza,apenas nada más que un escalofrío de delirioen la noche iluminada,devastado temblor de un deseoque nunca será armonía, sino impotente estertor. Mírame a través de la roja urdimbre de la palabra,del halo de lluvia que cala mi voz;que la crueldad má...
Solo
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