Ya llega
“Nadie influyó en ello.
Abrió los ojos como quien abre la puerta que da a la plaza mayor
en pleno medio día de agosto;
el fogonazo de luz le cegó,
quizá, no lo sabía, comenzaba a ver.”
“Qué no daría yo por ver en tus ojos renacer a cada día el amor,
“Qué no daría yo por ver en tus ojos renacer a cada día el amor,
borrando de tus huesos y alma todo el cansancio.”
Despierta,
entre codo y muñeca,
un imparable hormigueo,
bucea el buzo por la calle mayor,
escotes volátiles a golpe de abanico,
florecen las macetas,
geranios, claveles, rosas,
bajo las uñas de los balcones.
Hoy, ahora, con este bendito sol,
florecen las mujeres
desprendiéndose de sus refajos:
¡que vienen curvas!
grita el pregonero mayor.
El músculo-reloj,
que llevo hendido en el pecho,
retoma un nuevo ritmo;
mis ojos son frescas raíces
que contemplan la nueva creación,
la de ver una golondrinas tomando,
más numerosas día a día,
los cielos de la calle mayor.
Y si cabe, pido perdón, es otra hora,
una nueva hora
que no viví antes,
es la gota de helado de fresa
que resbala por tu comisura,
retorciéndose por tu cuello,
buscando el valle que forman tus senos.
La dama loca, oca dama,
de bata blanco y pelo escarpia,
suda envidia y odio,
¡Ay, niña!
No te quedes prisionera
de sus arteras pupilas sin alma.
¡Vuela, vuela, vuela!
Volemos con las golondrinas,
bordando figuras en este apastelado cielo.
entre codo y muñeca,
un imparable hormigueo,
bucea el buzo por la calle mayor,
escotes volátiles a golpe de abanico,
florecen las macetas,
geranios, claveles, rosas,
bajo las uñas de los balcones.
Hoy, ahora, con este bendito sol,
florecen las mujeres
desprendiéndose de sus refajos:
¡que vienen curvas!
grita el pregonero mayor.
El músculo-reloj,
que llevo hendido en el pecho,
retoma un nuevo ritmo;
mis ojos son frescas raíces
que contemplan la nueva creación,
la de ver una golondrinas tomando,
más numerosas día a día,
los cielos de la calle mayor.
Y si cabe, pido perdón, es otra hora,
una nueva hora
que no viví antes,
es la gota de helado de fresa
que resbala por tu comisura,
retorciéndose por tu cuello,
buscando el valle que forman tus senos.
La dama loca, oca dama,
de bata blanco y pelo escarpia,
suda envidia y odio,
¡Ay, niña!
No te quedes prisionera
de sus arteras pupilas sin alma.
¡Vuela, vuela, vuela!
Volemos con las golondrinas,
bordando figuras en este apastelado cielo.


abejita dijo
Ya llega... acaso las golondrinas buscando nido, pero no se quedarán, fueron volando a la menguante luna, allí se refugiaron.
Abrazos y besos a mi poeta favorito.
16 Mayo 2008 | 05:33 AM