moratoria insalubre
LA SUSTITUCIÓN de los productos tóxicos y peligrosos
para la salud debería ser una prioridad absoluta
para la industria de cualquier país. La contaminación
por mercurio se ha demostrado como una de las más
peligrosas que pueden afectar a las personas, a través
de la ingestión de animales —sobre todo, pescado—
contaminados por ese metal líquido y pesado. Ésa fue
la razón que llevó a las autoridades comunitarias a
poner como límite el año 2007 a las emisiones de
mercurio, lo cual equivalía a obligar a las empresas
que utilizan el metal en los procesos químicos a sustituirlo
por tecnologías menos contaminantes.
Sorprende pues que el Ministerio de Medio Ambiente
haya pactado con las empresas que fabrican
cloro utilizando tecnologías de mercurio una prolongación
de sus actividades hasta el año 2020. Trece
años más de emisiones de un producto sumamente
peligroso para la salud son demasiados en términos
sanitarios y medioambientales; sobre todo cuando las
causas del retraso se suponen —el coste económico de
la implementación de nuevas tecnologías— pero no se
conocen con exactitud.
De inmediato, el Ministerio de Medio Ambiente
está obligado a explicar cuáles son los márgenes legales
que permiten este aplazamiento. Pero también el
riesgo añadido para la salud de los consumidores que
implica, puesto que el Ejecutivo es responsable del
cumplimiento de las normas de salud pública, o los
controles que se van a poner en marcha para evitar
males mayores. Caben pocas dudas hoy de la peligrosidad
del mercurio y de su extensión por la cadena
alimenticia a través de peces como ciertas clases de
atún, el mero o los langostinos, por citar algunos de
los más próximos a la cocina de los españoles.
Lo que pueda suceder durante los próximos 13
años de moratoria mercurial ya no será un peligro
derivado del conocimiento insuficiente de la toxicidad
de este metal o de la falta de un marco legal que fije
los plazos de su supresión —la directiva ya llenó ese
vacío— , sino de un acuerdo administrativo con responsabilidades
concretas.
