Cabalgas la isla por primera vez,
con el viento en la cara
y barrancos con prisa por dejarse ver.
Mientras va sembrando la niebla
su telón inmaculado
sobre la cresta más salvaje,
donde hubo luz crecen las brumas
ocultando el drago y tu casa.
La Gomera guarda esencias profundas,
aisla en barrancos y bosques
aromas que guarda en ofrenda
al viajero que llega con prisa
y al que no quisiera dejar la isla atrás.
Sus laderas son agua y el cielo nada,
surge la duda, tiemblan las palmas
y una finísima lluvia abraza las ramas
de los bosques de ensueño,
un mar de nubes empapa
una a una las ramas de laurel
y remoja su joya en Garajonay,
donde perderse sería un placer,
gozo y lejanía de muerte en sus parajes.
Colores de flor en todas las miradas.
Un fino hilo de paz bendice los cantos,
sal de mar en cada gesto,
en los acantilados silban las rocas.
Mientras, calla el dolor,
nadie diría que la vida pasa.
Pedro Guerra canta una vez más y después del algún tiempo ya en el Auditorio de Sant Cugat el próximo 26 de octubre, y como yo visité su ciudad natal, Güímar, hace poco más de un mes y él viene ahora a la mía, quería dedicarle el último artículo de mi larga serie dedicada a la isla de Tenerife, como habréis podido comprobar por la cantidad de fotos que he compartido y la cantidad de lugares que visité dieron mucho de sí mis diez días de estancia en la isla, y todavía me falta por comentar brevemente la Isla de la Gomera, donde también anduve un día de agosto.
Sirvan los expuestos y su relación entre sí como motivos suficientes para la publicación de este post, no he hablado de la población de Güímar en mi blog y lo he hecho poco del cantautor Pedro Guerra, teniendo en cuenta que tengo en casa todos sus discos y que lo he visto en directo en la mayoría de sus giras.
Como Pedro Guerra nació en Güímar, una tranquila ciudad que visité durante un par de horas, que bien poca cosa es para conocer y hablar de un lugar, dejo constancia al menos con algunas fotos de su centro urbano.
El municipio de Güímar lleva unos años haciendo una apuesta por el turismo rural y cultural, realizando para ello infraestructuras que ayudan a este sector naciente en la ciudad, tales como las casas y hoteles rurales. Güímar no es un municipio turístico propiamente dicho, entendido como término convencional. El tímido desarrollo se basa en un turismo alternativo que busca clientes que se sientan atraídos por la naturaleza, la gastronomía, la cultura...Entre las rutas cabe destacar las del agua, casco histórico, Reserva natural especial Malpaís de Güímar y los Hornos de Agache. También merece una visita el Puertito de Güímar, un enclave costero con acceso por carretera desde la autovía TF1. Güímar guarda además otros atractivos para el visitante, como las pirámides de Güímar, sí, hay pirámides en Güímar, pero cuesta diez euros verlas. Otros atractivos de Güímar en Punto Info.
Yo que iba con poco tiempo, me di un paseo por la Iglesia de San Pedro que podéis ver a continuación y por la plaza del Ayuntamiento (resto de fotos), el edificio del ayuntamiento ocupa un antiguo convento junto a la Iglesia de Santa Domingo, el convento abandonó sus funciones el 15 de noviembre de 1835, con la Desarmortización de Mendizábal. Precisamente el padre de Pedro Guerra, Pedro Guerra Cabrera, fue alcalde de la localidad entre 1979 y 1983. En la actualidad, el edificio consistorial conserva su patio interior con una pequeña fuente y su característica estructura de la planta alta en forma de arco.
A Pedro Guerra lo vi por última vez en el concierto que ofreció en el Palau de la Música Catalana de Barcelona antes de su descanso temporal de los escenarios y dentro de su gira Bolsillos, que por cierto fue grabado para su edición en DVD (Diez años, de Golosinas a Bolsillos). Así que de Pedro Guerra os sigo hablando después del concierto de su gira Vidasen Sant Cugat del Vallès, os dejo por lo pronto con un par de sus canciones.Las siete puertas son las siete islas Canarias, canción que canta junto a Lluís Llach en el Palau de la Música Catalana, en el siguiente audio:
Hoy se cumplen 30 años desde el 9 de octubre de 1978, triste fecha en la que decía adiós el mítico cantautor Jacques Brel. Aunque en verdad el gran Brel sigue con nosotros, permanece en su legado musical, en sus canciones.
Por tan delicado recuerdo podemos decirle 30 años después: Jacques, no nos has dejado (Jacques, tu nous n’as pas quitté).
Jacques Brel marcó un antes y un después en la historia de la canción francesa y hoy sigue siendo objeto de devoción en su país natal, donde muchos lo consideran el belga más célebre de todos los tiempos. Jacques Brel había escrito que "morir no es nada, pero envejecer...¡ah, envejecer!". Tenía 49 años. Tres días después, voló hasta el pequeño cementerio de Atuona, en Hiva-Oa, Islas Marquesas, donde descansa a pocos metros de la tumba del pintor Paul Gauguin.
Homenajes y repercusión del 30 aniversario La publicación de varias biografías y del documental Amo a los belgas, una exposición en la Fundación Brel de Bruselas que lleva por título J´aime la Belgique, además de una gran subasta en París de objetos que pertenecieron al artista, así como la inauguración de un pequeño aeropuerto con su nombre en las islas Marquesas (Polinesia francesa, donde vivió en sus últimos años) figuran entre los actos que marcarán el aniversario de su muerte.
Otros frutos del aniversario son una decena de CD reedita su obra (Enregistrements Philips 1954-1961 (Cofre 5CD) y Les 100 Plus Belles Chansons (Cofre 5CD) ) y el DVD de su adiós en el Olympia, en 1966, resucita su gesticulación teatral, su cuerpo bañado en sudor, como pasaba en cada concierto.
Los Choeurs de France presentan su nuevo espectáculo "La grande symphonie de Brel" con 200 cantantes y 10 músicos en escena. En octubre de 2008, la comedia musical homenaje "De Bruxelles aux Marquises" retrata la vida de Brel en más de 30 canciones y será presentada en Bruselas por Baltéma. La figura de Brel ha influido en multitud de artistas, pero deja también un curioso discípulo, el rapero Abd al Malik quien lleva hoy como pianista a Gérard Jouannest, marido de Juliette Gréco y acompañante de Brel.
En España, se reedita el cancionero de Jacques Brel con la traducción al castellano de las letras de algunas de sus canciones, editado por primera vez en 1986 por Espiral/Fundamentos y en 2ª edición en este 2008, lo que demuestra como ya dije en otro artículo La vigencia de la obra de Brel. Otra buena muestra de esa actualidad del legado Brel es la futura edición aún sin fecha y en preparación del estudio de su obra que elabora mi buen amigo Luis García Gil.
Hoy en el Auditori de Barcelona y ayer en el Kursaal de Manresa, un espectáculo le rinde homenaje en un concierto con la sencilla pretensión de incidir en los aspectos más relevantes del trabajo del cantautor belga: "Brel - 30 anys" con el cantautor de l'Alguer Claudio Gabriel Sanna (voz), Eduard Iniesta (guitarra, tzouras, baglamas, laghouto i otros), Laura Boschetti (arpa), Roman Gottwald (acordeón, violín i xerrac) y Miguel Àngel Cordero (contrabajo).
Mañana 10 de octubre será el artista Miquel Comamala en el mismo Auditori quien cantará sus canciones, ofreciendo un viaje a través de los temas del popular cantante belga en el espectáculo: "Comamala-Brel". Miquel Comamala, voz, Josep Mª Borràs, piano, Bàrbara Granados, acordeón, Dick Them, contrabajo y Xavi Fusté, batería y percusión.
En realidad han sido 30 años junto a Jacques Brel.
Perfil biográfico que publican algunos medios Jacques Brel nació en Schaerbeek, cerca de Bruselas, pero con poco más de veinte años dejó el cómodo puesto que tenía en la fábrica de cartones de su padre y se trasladó a París para dedicarse a la música, aunque mantuvo la mayor parte de su vida un pie en la capital belga, donde residían su mujer y sus tres hijas.
El público francés no tardó en caer rendido a su poesía y su interpretación excesiva y a veces desgarrada, y Francia lo adoptó y acogió como si fuera un hijo propio.
Su vida personal estuvo marcada por la contradicción entre su deseo de libertad, su odio a la prudencia y los convencionalismos y una educación católica que cargó sobre sus hombros un terrible sentimiento de culpa por no ser un marido fiel y un padre perfecto.
Calificó su famosa canción 'Ne me quitte pas' como propia de "un cobarde y un imbécil" En París tuvo muchas amantes, a una de ellas, Suzanne Gabriello, le dedicó su famosa Ne me quitte pas ("No me abandones") canción que, años después, calificó como propia de "un cobarde y un imbécil".
Pero nunca se divorció de Michelle, su esposa, a quien designó única heredera de su patrimonio y que junto con sus hijas France e Isabelle (Chantal falleció en 1999) administra hoy todo el legado del artista.
Muchas de las canciones de Brel hablan de Bélgica, supo retratar como nadie la belleza de los paisajes de Flandes, el mar del Norte, el cielo gris y la lluvia infinita y hacer que hasta el más mediterráneo se sienta conmovido y nostálgico al escuchar Le plat pays.
Su lado crítico y socarrón le costó más de un disgusto y varias de sus canciones, en las que se rió del carácter tradicional de los ciudadanos flamencos (Les flamands) e insultó a los de extrema derecha (a quienes llamaba con desprecio "flamingants") fueron censuradas en Flandes.
El documental Amo a los belgas, realizado por su hija France y estrenado esta semana, explora precisamente la compleja relación entre el cantante y su país natal, marcada por el desengaño que le produjo no ser comprendido por una parte de sus compatriotas.
"Creo que Bélgica vale más que una disputa lingüística", decía Brel, que no podía haber imaginado que aquellos primeros enfrentamientos entre comunidades pudieran derivar en la profunda brecha existente hoy, cuando muchos belgas se preguntan si el país seguirá existiendo dentro de unos años.
Entre las biografías que se van a publicar en este aniversario las hay que incluyen supuestas revelaciones, como la escrita por el periodista belga Eddy Przybylski, que asegura que Brel descubrió de pequeño que su madre tenía una relación extramatrimonial con un párroco, algo que según el autor explica la animadversión del cantante hacia todo lo religioso.
La vida de Brel terminó el 9 de octubre de 1978 en París, desde donde sus restos fueron trasladados a las islas Marquesas, lugar al que cinco años antes, cuando ya se le había detectado un cáncer de pulmón, se había mudado para dedicarse a navegar en su velero y pilotar un avión bimotor que servía de taxi-aéreo entre Hiva-Oa y Tahití. Brel está enterrado a pocos metros de la tumba del pintor Paul Gauguin.
La subasta (notas de EFE y La Vanguardia)
El conjunto, tesoro de una de las compañeras del cantautor muerto de un cáncer a los 49 años y enterrado en las islas Marquesas debió salir a subasta el 2003. Un conflicto de herederos dio un lustro de beneficios a los abogados.
Según Ann Helbronn, del departamento de libros de Sotheby´s, "Brel escribía constantemente, siempre en cuadernos de escolar". En uno, de 60 páginas, con la letra de Amsterdam y Les Timides, que Brel compuso en 1964 y cuyo precio de salida es de 50.000 euros (69.000 dólares), figuran canciones inéditas como Mes filles, dedicada a sus tres hijas. Una de ellas, France, organiza simultáneamente una exposición en Bruselas, en Editions Jacques Brel, el templo que levanto a su padre. France tituló la muestra J´aime la Belgique(amo Bélgica), porque "aparte de tres temas: Isabelle, Jojo y Les marquises, tods las otras canciones que compuso papá hablan de Bélgica".
En la subasta también hay guitarras, cartas, fotografías, entrevistas radiofónicas y otros documentos que fueron guardados en su día por una de sus amantes, Sylvie Rivet, y por los que los herederos de ésta esperan recibir entre 340.000 y 470.000 euros (entre 469.200 y 648.600 dólares).
La decisión ha dolido a la familia Brel, que intentó adquirir todo ese material para incluirlo en las ediciones oficiales del cantante y evitar que saliera a subasta, pero su oferta fue rechazada por los dueños del legado.
Brel era flamenco: hijo de Flandes. Pero Flandes en particular y Bélgica en general, le producían "una mezcla de amor y cólera". Instalado en Francia para "no gemir por su tierra", fue víctima de la confusión que convierte a sus compatriotas en activo cultural galo. De hecho, entre los recuerdos que subasta Sotheby´s destaca el cartel de su actuación en el Carnegie Hall, el 4 de diciembre de 1965, que lo presenta como "the popular French singer".
Anaga es naturaleza, es camino, muchos caminos, es mirar a lo lejos desde sus miradores, Anaga es ver otras islas: la vecina de Gran Canaria, Anaga es un mar de nubes y vientos alisios, Anaga es cumbre y es mar, mar bravísimo y roques, Anaga es acantilado y olas y casitas y curvas, es Taganana y Almáciga y muchos otros pueblos, Anaga es verde, es monteverde, pino canario, tejo y laurisilva, tabaiba y cardones, Anaga es tener tiempo para disfrutar y descubrir su territorio a fondo y de cerca. Anaga también es poesía.
El Parque Rural de Anaga está enclavado entre tres municipios: Santa Cruz de Tenerife, San Cristóbal de La Laguna y Tegueste. El centro de información del Parque se encuentra en la Cruz del Carmen, allí ofrecen todo tipo de información de los atractivos naturales y turísticos del territorio, miradores, rutas a realizar y otras actividades, proporcionan además prácticos mapas de los senderos que por cierto se encuentran muy bien señalizados.
La primeras fotos muestran la población de Taganana (abriendo el post) y las montañas de Anaga entre la bruma enmarcadas desde el campanario de la Iglesia de la Concepción de La Laguna.
En la foto siguiente, el caserío de Las Mercedes en primer término, tras el que podemos ver el centro urbano de San Cristóbal de La Laguna. La isla de Gran Canaria vista desde las cumbres de Anaga. Diferentes vistas desde el Mirador del Lomo Alto, en la lejanía se aprecia la figura del Teide.Detalles en los caminos naturales de anaga, bosques de monteverde, tejo o laurisilva al paso en el sendero de la Hija Cambada.Mar de nubes entre las cumbres desde el Roque de los Pasos, y Barranco del Bufadero hacia el caserío de María Jiménez.Los caseríos costeros que surgen frente a los acantilados de la costa norte: Almáciga y Roque de las Bodegas.
Hoy traigo una imagen refrescante y veraniega de Tenerife, concretamente de la playa urbana de la capital: la Playa de Las Teresitas, una playa artificial de arenas doradas del Sáhara.
Pude tomar unas cuantas vistas generales y casi aéreas de la playa y amplios alrededores desde su magnífico Mirador de la Punta de los Órganos, un perfecto ventanal en el que asomarse para ver el horizonte y la playa. En algunas de las fotos se aprecian a lo lejos y entre brumas las formas de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, y en otras instantáneas de la misma bahía de la playa, podemos ver el caserío de San Andrés en la ladera de una montaña.
La playa de Las Teresitas está protegida de las corrientes marinas por una barrera rocosa y un rompeolas, lo que la convierte en una playa muy segura para el baño y sin duda uno de mis lugares preferidos para disfrutar del "dolce fare niente" en Santa Cruz: un bañito, palmeras, sol y comida al alcance de la mano.
Desde el mismo mirador anterior también se puede contemplar en otra panorámica la Playa de Las Gaviotas, una playa natural de piedra volcánica negra en la que se puede practicar el nudismo. En otras imágenes que acompañan al artículo vemos los verticales acantilados que anuncian las cercanas cumbres del Parque Rural de Anaga.
¿A que apetece un bañito?El caserío de San AndrésPlaya de Las Gaviotas
Descripción del municipio Santa Cruz de Tenerife, la capital de la isla de Tenerife ocupa el extremo oriental de la misma, la península de Anaga, una escarpada cordillera cuyo punto más alto es la Cruz de Taborno, en territorio de Santa Cruz aunque colindante con el municipio de La Laguna, y a 1.024 metros sobre el nivel del mar, la capital está enclavada en una zona más llana pero que ya va completando las áreas no edificadas y uniéndose al municipio de La Laguna.
Del municipio de Santa Cruz de Tenerife destaca especialmente el gran contraste del territorio entre la ciudad propiamente dicha, área metropolitana donde se concentra la población y la gran extensión que se ha conservado natural en el Parque Rural de Anaga, protegida por su complicada orografía y sin duda todo un paraíso para el senderista. La costa norte de Anaga está formada por grandes acantilados con algunos islotes como los Roques de Anaga, los Roques de Almáciga y Benijo y caseríos con encanto que se esparcen por el territorio pero que sin embargo forman parte de la capital, lo que produce un interesante contraste entre el medio rural y su cercanía con la gran aglomeración urbana de Santa Cruz y en pocos kilómetros de distancia.
Encontramos pueblecitos dispersos tales como Taganana que conserva bien su arquitectura tradicional y a la que se llega por una carretera con muchas, muchas curvas por los desniveles que hay que salvar entre las cimas de la cordillera y el mar. De entre los caseríos que pude ver en mi camino destaca también la población de San Andrés, situada sobre una ladera mirando a la Playa de Las Teresitas, la magnífica playa artificial con arena dorada traída desde el Sáhara Occidental, y que se encuentra a siete kilómetros del casco urbano de Santa Cruz, una inolvidable visión de la misma la podemos contemplar desde el Mirador de la Punta de los Órganos, desde el que se divisa también la más pequeña Playa de las Gaviotas y a lo lejos la capital de la isla, grandes y poderosos contrastes, hoy nos centramos en el territorio ciudad.
Mi recorrido por la ciudad
Del corto recorrido que hice por la capital, quede claro que fueron sólo unas horas, me llamaron especialmente la atención los lugares que aparecen en imagen, la Iglesia de la Concepción y su entorno histórico, el Teatro Guimerá con la escultura de Igor Mitoraj y el homenaje a Ángel Guimerá frente a su fachada, el moderno tranvía que transita por el centro de la ciudad y que da una imagen cívica de la vida ciudadana, el coqueto Mercado de Nuestra Señora de África, la céntrica Plaza Weyler y destacando también las grandes y bellas avenidas comerciales y ramblas, como la Calle de Castillo, la Rambla de Pulido y la Rambla del General Franco, con abundantes esculturas de arte contemporáneo y grandes arboledas.
Pero también bellas avenidas que lamentablemente me sorprendieron con algunos nombres que homenajean todavía al fascismo, año 2008, con varios monumentos alegóricos y avenidas con el nombre del Generalísimo y sus secuaces, es de suponer que con la Ley de la Memoria Histórica el recuerdo y honores hacia este pasado tenebroso tiene sus días contados, sería lo mejor por el bien de la imagen pública y actual de la ciudad. El color verde de Santa Cruz lo encontramos en el Parque García Sanabria, el parque central de la ciudad con su original reloj vegetal, y junto al puerto el Parque Marítimo César Manrique y las formas modernas del Auditorio, obra de Santiago Calatrava, que marca con fuerza la figura de la ciudad vista desde el mar y caracteriza poderosamente su fachada marítima.
En fin, este fue mi como ya digo breve recorrido por la capital de la isla, tras comer en el centro me fui en busca de su magnífica Playa de Las Teresitas que veremos en el siguiente artículo. Os dejo con mis fotos en el recorrido.
A las imágenes me remito para la elección del título, la Villa de La Orotava fue una magnífica sorpresa en mi visita a Tenerife, una ciudad que mima su historia, cuidadosa hasta el más mínimo detalle de su casco urbano histórico, de las formas, de los colores llenos de vida y calidez, de los elementos urbanos que complementan sus calles, de las vistosas flores que ornamentan cada rincón, y como consecuencia el paseo se convierte en una grata e interesante experiencia para el visitante.
Fue delicioso para los sentidos descubrir poquito a poco y sin rumbo la vieja Orotava. En el post una selección de fotos que capté en mi recorrido, expuestas sin orden pero que muestran en conjunto las luces de esta perla tinerfeña.
Algunas de mis aficiones las iréis descubriendo en los diferentes contenidos que en estas líneas van a ir creciendo, si con el tiempo seguís leyendo quizá quiera decir que alguna cosa tenemos en común. Bienvenid@s.