Perder
Puede que no sirva de nada mantenerme aquí en pie, con la frente firme y los dientes apretados, esperando una señal. Intento aguantar los sueños con pinzas de tender la ropa, arrojados desde la ventana de mi cuarto, mojando la acera. El reloj desbocado ya perdió la cuenta de las horas que desperdicio sufriendo y amando, bailando, llorando.
Se desvanece mi sonrisa ante un espejo que me vió crecer demasiado rápido, compitiendo con el tiempo en una carrera donde alcanzar la meta es utopía. Ese espejo que observó mañana tras mañana como mi estado anímico fluctuaba con la luna y oscilaba con las mareas, como se descontrolaban mis emociones y actuaba sin máscara buscando hallar mi papel en la función, siempre detrás del telón.
Pienso en muchas palabras, escogiendo cuidadosamente las que me llenan o me pueden aportar algo en estos momentos, ya casi familiares, que llamo de “standby”. Mi mente se llena de palabras como si hubiera un tablón de scrabble y tuviera que encontrar la adecuada, como si tuviera que combinar letras e ideas en un montón de espacios vacios.
No hay nada peor que la incapacidad de continuar adelante teniendo todas las facilidades a tu alcance, la impotencia de observar desde un rincón agazapada como llega la primavera a las calles y tus pies no te permiten cruzar la puerta.
He perdido el miedo a la soledad pero no he conseguido vencer el temor a perder lo que más quiero.
Si pudiera pedir un deseo quisiera soltar los pies del suelo y volar, donde el sol no quema, donde las piernas no pesan.
Si pudiera.
“No me puedo apretar más el cinturón, las llagas afloran en mi piel y las lágrimas al caer me escuecen. Necesito llenarme los pulmones de tus besos, de aire limpio de las montañas. Quería contemplar más de un amanecer descalza, sin prisa ni obligación. Quería escupir al viento mis secretos, mi desidia, mi fortuna y mi desdicha. Sólo quería bailar esa canción.
Quería dejar de ser princesa para no morir de tristeza.”





Fernando dijo
Ten buena tarde¡¡
29 Diciembre 2007 | 07:27 PM