Renacer porque sí.
Hoy me aventuro a caminar, desafiando al viento que rompe el equilibrio de mi melena, deslizándome sin miedo a caer. Libre de ataduras, avanzo porque el suelo no me quema los pies. Ni siquiera un rasguño que me invite a dudar y a retroceder. Cansada de lágrimas que saben amargas sin la salitre del mar, aburrida del sopor de las horas de espera, abrumada por ese estado febril que me ardía las entrañas. Locura pasajera, que malintencionada te vuelves cuando te alimentas de miedo.
Mi delirio ahora es más elástico, se vuelve reversible y capaz de ahondar en las lagunas de mi memoria, donde el fango me sumerge hasta que no toco pie. Allí donde los recuerdos se esconden agazapados para que el corazón no tontee con la idea de un suicidio por vacío. Allá donde la puerta semi-abierta sólo deja entrever los esqueletos anclados del pasado, sedientos de venganza y condenados al olvido. A veces hay que hurgar, recordar, aprender. Transformar.
A pesar que ayer era en apariencia igual a hoy, nada tiene el mismo sentido. Porque la vida se refleja en las ganas por el día a día, en la fuerza que nadie ve pero sólo tú adviertes, en la sangre que te sacude el cuerpo para que no dejes de correr y beberte el cielo a bocanadas, en cada momento, cómo si jamás lo hubieras hecho antes.
Hoy mi nube se condensa y se retuerce de placer, se desliza en la noche donde la oscuridad dejó de ser negra. Mis sentidos despiertan a la vez, puedo oler las caricias, puedo saborear el sonido de las ramas de los árboles, puedo tantear la forma de un sol de enero.
No queda nada más de mí que todo lo que empieza. Me gusta pensar que domino a mis fantasmas y los derroto, al dejar de combatir contra ellos.
Empezar de cero no es fácil, es maravilloso.
Quiero y puedo.






Fernando dijo
Animo¡¡
Buena noche
15 Enero 2008 | 08:07 PM