Vaya Feria que hemos vivido llena de tormentas, charcos y días de mirar al cielo. Menos mal que el viernes y sábado pude llevar a los niños a las casetas.
Rosita y Coral se apuntaron al concurso de sevillanas de la caseta del Labradores... el año que viene las apuntamos desde enero a una academia porque por mucho que se fijaban de las de al lado les faltaban tablas.
El que se lo pasó como un enano fue Salva, su cuchara, un vaso de plástico y a jugar con el albero del suelo.
Nicolás con la boca más abierta del mundo intentando decidir como cual sería el caballo que le va a comprar la abuela Chía cuando termine de reunir el dinero.
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