29 Octubre 2008
Hoy quiero dedicar mi post a los gases.
Cuescos, pedos, whiskys, flatulencias, puns, zurraos, ventosidades, mofetas... ¡Qué infravalorados están!
Un pedo es un amigo fiel que siempre nos acompaña en las situaciones delicadas.
Vas a cenar a casa de los padres de tu novia, para conocer a su familia. Con todos reunidos en la mesa, ¿quién viene a visitarte?. Efectivamente, tu amigo el cuesco. Y toca ponerse morado de aguantar, algo totalmente inútil, ya que el pedo es un alma libre, un ejemplo de naturaleza desbordada e incontenible. Sólo queda rezar para que la familia tenga perro y esté tumbado debajo tuyo. O que la abuela esté sentada a tu lado. En cualquier caso, un buen cuesco hace que no vuelvas a tener que visitar a tu suegra en una buena temporada. Gracias a tus gases.
Otro ejemplo. Estás en el trabajo. Llevas toda la tarde en tu sitio, a tus cosas. Tu amigo el cuesco viene a verte y le dejas salir con alegría. Es en ese preciso momento cuando media oficina decide venir a hablar contigo. No tenían otro momento. Y así, cada uno de los que viene a verte, se lleva un trocito de tu cuesco. Y ni siquiera dan las gracias. A cambio, las reuniones son más cortas y es probable que te libres de algunos marrones. De nuevo gracias a tus gases.
Los pedos, no se sabe bien por qué, sienten especial predilección por los lugares angostos. Cuanto más pequeño y más poblado es el recinto, mejor. Ante la estrechura, ellos se crecen. Ascensores, microcoches, cabinas, vagones de metro en hora punta... les encantan. Y si están llenos de gente, se vuelven locos por salir. En ese momento, se acabaron las apreturas, todos te hacen un hueco y ya vas más cómodo. ¿Gracias a quién? Efectivamente, a los pedos.
Los peditos a veces no vienen solos. Para completar la fiesta, se traen a su amiga la nicotina, el frenazo, la zurraspa, el filete de anchoa... ¡Qué algarabía! Vienen de la mano e intentan salir al exterior. En ese momento en el ano se produce el efecto "portero discoteca". Es decir, el pedo pasa, pero el frenazo no. Y ahí se queda. Normalmente, este fenómeno suele ocurrir a primera hora de la mañana, por aquello de empezar bien el día. Y desde ese preciso instante, todas tus preocupaciones desaparecen y ya sólo piensas en si habrá traspasado el pantalón. ¿Ves? ¡Adiós estrés! ¡Adiós a los problemas!
¡Qué poco estudiados están los pedos! Hay miles de preguntas sin resolver. Por ejemplo, ¿por qué nos gustan los nuestros y los de los demás no? ¿Se podrían utilizar como bio-combustibles?, porque, si así fuera, sólo la línea 10 del metro podría alumbrar Madrid.
Yo entiendo que estamos en época de crisis, pero creo que merecería la pena dedicar parte del presupuesto del Estado a su estudio y aprovechamiento.
Bueno, pues nada. Espero que a partir de ahora cada vez que os zurréis recibáis con un fuerte aplauso a vuestros fieles amigos, que tanto y tanto bien os hacen.
Felices gases.
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29 Agosto 2008
¡¡¡VICTORIA!!!
Me ha quitado el baneo.
Gente lista...
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28 Agosto 2008
Yo era feliz en FaceBook.
Mi número de amigos crecía día a día. Hasta encontré gente con la que no tenía contacto desde hace años.
Y, entonces, tuve una idea genial: ¡Voy a hacer un grupo de gente que se apellide como yo!
Así que creé el grupo "Rodríguez López del mundo... uníos".
Y envié privados a unos 500 Rodríguez López que encontré.
Y me han baneado. Por hacer Spam. ¡A mí!. ¡Spam!
Me cago en ellos. Ahora mismo me hago de Tuenti.
Y, mientras, aquí me tenéis en mi curro, con mi protesta silenciosa. Pienso ponerlo en el coche y en mis calzoncillos (los sitios que mucha gente ve).

Pone: "Me han baneado de FaceBook".
Y luego, como me ha recordado a los carteles de HerbaLife, he añadido "Pregúnteme cómo"
FaceBook, tú no sabes con quién estás hablando.
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27 Agosto 2008
Hola, qué tal, buenos días. Soy El Maligno.
Sí, coño, el Belce. Belcebú. Satanás. Satán. El diablo, joder. Dios no, el otro, el de los cuernos. El coloraote.
Pues na, que aquí estoy, desde hace la pila de años. En el infierno, con una torraera de cojones. Y es que yo estaba ahí, en el cielo, tan agustito. Yo le pasaba costo a los santos, que son todos unos hippies de cojones, con túnicas, chanclas y las heridas esas, que decían que eran estigmas y eran los chinazos de los porrillos. Me subía el chocolate un colega, enganchao a la pata de la paloma del Espíritu Santo. A veces me lo subía algún muerto. Ese era el bueno, el culero. Tenía untao a San Pedro. Ya sabes, todos los de aduanas están pringados.
También tenía mis trapis, colando a la banda en el cielo, aunque hubieran sido unos hijos de puta y tal... o aunque llevaran calcetos blancos con zapatos.
Hasta que llegó el Jefe y me pilló. Es un sieso que no veas. Yo entiendo que no sea fácil ser un triángulo con un ojo en medio y eso, pero, coño, que es que es un sieso.
Ná, que se me mosqueó. Y me largó para abajo. Podría haber sido peor. Podría haberme mandado a Benidorm en Agosto. Dentro de lo malo, aquí hay más nivel.
Y aquí estoy, haciendo el mal. Que cansa, no te creas. Que a veces ves un cachorrito abandonado y dices "Aaayyyy, qué pena, mira que monaditaaaa". Pero claro, eres el maligno. A ver qué hace el maligno con un perro lamechichis vestido con un jersey de lana. Nada, si quieres perro, tiene que ser el Cancerbero. Que te trae el periódico estrozao. Y las zapatillas de estar por casa perdiditas de azufre. Y cada dos por tres se me come a alguien. Y luego, la tripa suelta.
Y amigos, pues los justos, claro. Las madres no dejan a sus hijos acercarse. Por lo de la mala influencia y eso. Menos mal que me quedan los politicos. Pero acaba uno hasta la polla de comprar almas. Que luego encima, tienen una reventa malísima. Si se pusiera de moda poner un alma atormentada encima del cabecero... Pero claro, es que es incómodo tener un poltergeist en casa. Sobre todo si eres ordenado, porque es que lo dejan toíto tirao por el medio. Qué les costará recogerlo, digo yo. Así que cuando coloco alguna en un caserón, a los dos días me la devuelve el típico exorcista listillo. Y, por si fuera poco, el precio que tiene la vivienda ahora. El otro día he metido yo dos espíritus en un apartamento y lo he tenido que hipotecar a una eternidad y media.
Tengo mis ratos buenos, claro. Antes los tenía más, eso sí. Me aburría, pues poseía a una chavala macizorra. Era cojonudo acercarse a un cura enfundado en el cuerpo de un pibón y decirle "Tómame, la cerda es tuya". Salían escopetaos. Ahora ya no. Ahora te dicen que sí, pero que les dejes grabarlo para ponerlo en internet. Y te hacen unas cosas que es para decirles "Mire, padre, que yo soy el Maligno... pero usted... usted es un cerdo". Te pones a potar azufre y a darle vueltas a la cabeza y te sueltan "¿Te gustaaaa, eeehhhh?". Esquerosos.
Y es que ahora he creado un invento cojonudo. El Internet, lo he llamado. No me gusta parecer inmodesto, pero es que ahí he estado de puta madre. Si cuando yo quiero... me he superado a mí mismo. He estado mejor que cuando creé los teléfonos de asistencia telefónica.
Ná, la red de redes. ¿Suena bien, eh?. Cómo moscas que están callendo. Gente normal y corriente y en dos días los tienes ahí, entrando a las niñas de 12 años. Todo el mundo viendo porno para luego tirarse a la parienta pensando en una de Playboy. Que tampoco existen, ¿o es que alguna vez has visto una tía de esas por la calle. Pues claro, bobo, que las pongo yo ahí por lo de ser malo... Cojonudo, ¿eh?.
Bueno, que me despido. Que tengo que actualizar mi perfil en el Facebook.
Ale, un beso.
Bueno, venga, que no se diga.... un beso y alguna desgracia para ti y tus seres queridos.
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30 Abril 2008
Tenía el vientre suelto. Me iba patas abajo.
Estaba más o menos bien... hasta que decidí irme a comer a "La Estupenda".
Chistorra como entrada, luego ensaladilla y para terminar chuletitas con patatas fritas. Por la noche, horchata y cacahuetes y unas uvas.
Hubo un momento que me sentí manantial. Un chorro de agua limpia y fresca salía de mí. Mis nalgas eran los picos de Sierra Nevada. Mi orto, Lanjarón.
Me llevé el Vaio al baño, junto con algo de leer, agua y un Sudoku. Con deciros que no había terminado de expeler y el Vaio con Vista ya había arrancado... os lo digo todo.
Hoy ya he venido a trabajar. Estoy débil, estar en ayunas es lo que tiene. Tengo el ojete (prefiero llamarlo como los ingleses, "chocolate starfish", la "estrella de mar de chocolate") que podría encender la antorcha olímpica entre 500 activistas tibetanos (tibet-anos, sería mejor decir en este caso).
Y me voy de puente. Es triste irse de puente pensando en el número de gasolineras que visitarás. Me siento como cuando hice un viaje a Francia en un Cherokee V8. Había veces que no nos daba tiempo ni a salir de la gasolinera, teníamos que repostar otra vez porque al arrancar el coche el conductor había pisado demasiado el acelerador.
En fin. Pues eso. Que quería compartir con todos vosotros que me estoy cagando vivo. Sé que os interesan cosas así.
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8 Abril 2008
Frases célebres de mi ex-jefe:
- Oye, este finde trabajo en casa. Méteme internet en un diskette.
- ¿Qué estás viendo?
- Un foro de programación.
- Pero... Está en catalán
- Sí... total, se entiende el código.
- Cambia eso... mientras yo esté en esta empresa, sólo se habla castellano
- Ya, pero es que esto es una web de un foro...
- Me da igual, que salga en castellano.
En una demo en Inglaterra, de un software para PDA que vía GPRS enviaba unos datos a los comerciales:
- Y entonces, el software se conecta con el servidor y envía los datos para que se actualicen.
- Ya... pero ésto debe fallar cada dos por tres...
- Esto... no, la verdad, casi nunca.
- Sí, hombre... me quiere usted decir que el que recibe los datos está siempre.
- Esto... ejem, el servidor es una máquina.
- ¿Y nadie tiene que descolgarle el teléfono?
Casos reales de un compañero:
- Por favor, bajad a ayudarme. Debo tener un virus, porque cada vez que intento escribir un Word, el ordenador se vuelve loco, el cursor avanza por la pantalla sin parar.
Mi amigo baja, le pide a la usuaria que intente escribir un Word y al abrirlo, efectivamente, el cursor avanza por la pantalla como loco.
- ¿Ves? Así todo el rato... ¿qué puedo hacer?
- Mmmmmm... ¿te puedo decir una cosa sin que te ofendas?
- Sí, claro.
- Intenta no apretar la barra de espacio con las tetas. (La mujer tenía como 120 de pecho... y algo caídos)
Un ejemplo de cómo está el tema de la consultoría en España. Una vez acompañé a un comercial a una importante empresa para ver si les vendíamos un proyecto.
Comercial: Tenemos los mejores técnicos de España, de verdad, la calidad está garantizada. Nuestro software está 100% libre de errores.
- Ya... ¿100% libre de errores?
- Totalmente
- Claro... pero, entonces, hay algo que no entiendo...
- Dígame
- ¿Por qué me pones en la planificación un mes para "pruebas y corrección de errores"?
- No, para nada... es que normalmente el cliente cree que hay errores pero no lo son, es que hay que enseñarle a utilizarlo bien.
- Ya.
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11 Marzo 2008
Tenía un Ford Fiesta 1.4 Ghia con 250.000km. Una máquina de límites inalcanzables. Digo inalcanzables porque no pasaba de 80 y no había manera de que pasara de ahí.
Un día, empezó a tirar agua por los bajos. Descartando el embarazo, todo apuntaba a alguna fuga del refrigerante. Así que lo llevé al taller y allí me hicieron un presupuesto.
- Mire, ¿ve este manguito?... pues se ha rajado.
- Ahhhhhh... vaya... ¿y qué cuesta cambiarlo?
- Pues 25.000 ptas.
- ¡Tócate los huevos María Dolores que vienen curvas! Fíjese, ignorate de mí, que a simple vista me había parecido de caucho. Mira que no distinguir el platino con diamantes.
Total, que viendo que parecía cosa fácil, me decidí a cambiarlo yo. Me fui para recambios y el manguito de los cojones costaba 5.000 ptas. De fruta madre, me iba a ahorrar un pastón.
Llego a casa y abro el capó. Localizo el tubo y tiro de él. De un lado sale fácil, pero el otro se resiste. Tiro, tiro... y al final, con un ¡clac! sale el manguito... junto con un trozo de tubo de plástico en su extremo. ¡Coño!... pues parece una tubería partida, qué cosa tan rara, el manguito que me han dado en recambios no lo trae... Bueno, da igual... yo coloco el nuevo, lo empujo para adentro... ya está, ni se nota.
Echo un poco de agua en el depósito y arranco el coche. El agua va bajando, buena señal, eso es que el circuito de refrigeración se está llenando. Voy echando, echando... y se consume la garrafa de cinco litros... vaya, no pasa nada, la vuelvo a llenar y sigo echando. En unos minutos, otros cinco litros han caído. Joer.
Miro debajo del coche, nada, ni una gota. Bueno, pues nada, habrá que seguir llenando.
Media hora y treinta litros después, yo, que soy muy listo y aemás he viajado mucho, me dije: "Amigo mío, cuarenta litros de agua se me antoja mucho para un Ford Fiesta". Así que me meto dentro del coche para parar el motor.
Y allí estaba. La pecera más bonita que he visto nunca. Una preciosa cascada salía de las rejillas de ventilación, formando un arco-iris al chocar con la palanca de cambios. El suelo andaba ya por el palmo de agua. Lo mejor era la fauna: kikos flotando, envoltorios de chicle a modo de islitas, una avispa muerta... Si Cousteau lo hubiera visto, se hubiera sumergido.
Llevé el coche al taller y allí lo arreglaron todo. Tuvieron que cambiar el manguito, la entrada de la calefacción, el salpicadero y retapizar el suelo, ya que la humedad no se iba y salía moho. Aún así, el coche olía a sótano.
Ese día, decidí que no sería mecánico.
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22 Febrero 2008
Soy autista a tiempo parcial. Cuando leo y el libro me gusta. Cuando escucho música. Cuando pienso en algo. Se me va la cabeza. Me pierdo. Desconecto.
Ya puede pasar lo que sea. Yo, metido en mí mismo, ni me entero.
Aclarado ésto, os cuento lo que me ha pasado en el Metro de Madrid.
Lunes, 8 de la mañana. Línea 10. El vagón atestado de gente. Bueno, debería decir apestado de gente. Se nota el poquito apego al gel que tenemos. Y a la pasta de dientes. Sólo falta el cuesco mañanero del obrero.
Vamos como piojo en costura. Me aferro a una de las barras y abro mi libro. Y me aíslo.
Llevo un rato así cuando alguien me da en el hombro. Una voz chillona me devuelve a la realidad.
- Perdooooonaaaaaaaaaaa.
- ¿Sí? - contesto con gesto de "despertarme".
- Es queeee... llevas media hora con el codo tocándome el pecho. Y estoy aguantando, pero, si no te importa, lo quitas.
La que así me dice es una señora de unos 50 tacos. Podría ser mi madre. Bueno, podría ser la madre de un orco, porque era más fea que Cristina Almeida poniéndose un supositorio. Miro su teta. Me pongo como un tomate, apenas me sale un "perdón, perdóneme... yo.. lo siento" y me muevo a otro sitio.
Siento la mirada de todo el vagón. He pasado de ser un ser humano a convertirme en el violador de la línea 10. Si junto a la palanca del freno de emergencia hubiera una que pusiera "Castracción física" creo que todos hubieran tirado de ella.
No dije nada más. La señora podría habérmelo dicho de otra forma, en voz baja. Pero no, lo hizo aposta, para dejarme bien en ridículo.
No reaccioné, me quedé cortadísimo. Y, ahora, cada vez que lo pienso, me vienen escenas de ultraviolencia a la cabeza. ¿Por qué no reaccioné? Tenía que haberla contestado algo así como:
- Mira qué bien, momia, que te tocan la teta sin tener que pagar... ¿hacía tiempo, eh?
O haberla estrangulado con los pelos de su propio bigote.
Si más que el codo, podría clavarle el talón, que tenía los pechos más caídos que un hosting gratuito.
Hija de puta. Ojalá tu amiguito a pilas, el único que te toca (aparte de mi codo, claro) te electrocute.
Esquerosa. Boba. Salida. Pelleja.
Ahora, cada vez que cojo el metro a la misma hora... siento todas las miradas clavadas en mí. Oigo susurros "Mira, el toca tetas" "Cuidado, cari, ponte en la esquina, que no quita el ojo de tu pezón".
Has arruinado mi vida en el transporte público.
Por eso yo, desde este blog, te grito lo que no supe gritarte en el momento:
ME CAGO EN TU TETA, CHEWACCA.
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