Técnicas masturbatorias
Aunque parezca increíble, hasta yo no ligo a veces. Que sí, de verdad. Que a veces me dan boleto. Ahora mismo no me acuerdo de ningún ejemplo, pero de verdad que sí. Las mujeres son muy raras y, aún utilizando la técnica del lamido en el zocueco de la oreja (que ya explicaré otro día), puede que te digan "de que no".
Por eso, amigos feítos, jóvenes adefesios, maduritos decrépitos, hay que estar preparado. La naturaleza es muy sabia y nos dotó de manos. Y si no, de flexibilidad en las piernas. Y si no, tampoco pasa nada, ya que no vas a poder leer este post.
Como iba diciendo, hay que estar preparado. Las noches son largas y viene el invierno. Si no hay coito, hay que tocarse. Es inevitable. Dejarse el veneno dentro es malísimo. Los espermas se afianzan en el escroto, cogen confianza entre ellos, en plan coleguilla... y eso no puede ser.
Bueno, pues para estos casos que, insisto, en mi caso particular son extrañísimos, os voy a explicar un par de técnicas pajeriles que a mí me han ido bien. Aunque, repito, yo no las utilizo nunca.
Técnica I: El melón maduro.
También vale con una sandía.Y, si la tienes muy pequeña, con una ciruela. O un Kiwi, que así parece que tiene pelitos.
Muy sencilla. En cuanto la dominéis, os van a llamar vegetarianos. Se coge la fruta y se le practica un agujero. Es importante el tamaño del agujero. Debe ser exactamente igual que el diámetro de vuestro pajarito.
Ahora viene lo fácil. Os folláis el melón.
¿Sencillo, verdad?
El resultado es altamente satisfactorio, ya que el melón dulce tiene el interior blandito. Además, deja un suave perfume en lo que viene siendo el rabo.
Ahora, vamos a complicarlo para los más manitas (nunca mejor dicho). En primer lugar, aumentemos el confort. Para ello, con una cucharilla y teniendo cuidado de no aumentar el diámetro de la vagina frutícula, lo vaciamos de pipas. Tampoco pasa nada si no lo hacemos. Puede que nos crezca una planta dentro del nabo si se nos mete una pipa. Nada grave que no se arregle con un buen herbicida.
Pero, todavía podemos hacerlo más cómodo. Si metemos el melón unos 5 minutos en el microondas no se nos cortará la respiración cada vez que la metamos.
Otro alarde más que aumenta la excitación, aunque hay que ser un poco hábil. Podemos dibujarle, mediante incisiones en la corteza, unos ojos y una nariz. Es importante, en este caso, que el agujero coital quede a la altura de lo que sería la boca. Así parece que nos la chupan.
Por cierto, el melón no se tira. Se reserva por si viene visita.
Técnica II: La mano muerta.
Es otra vuelta de tuerca a la clásica manual. Consiste en sentarse sobre la mano que utilicemos para darnos goce solitario durante, como mínimo, 30 minutos.
Al levantarnos, notaremos la mano dormida... ¡eso es lo que buscamos! La sensación, al no tener tacto, es de que nos la están haciendo.
Y, como antes, vamos a mejorarla. Podemos pintarnos las uñas de la mano de color rojo puta, osea, el normal. Eso incrementará la fantasía.
Y, si tenemos una tía modista o una madre costurera, podemos pedirle que nos elabore un traje que por una mitad sea de hombre y por la otra de mujer. Nos maquillamos la mitad de la cara que da para el vestido de mujer y... ¡voilá!... el truco está completo. Nos colocamos delante del espejo, del lado del hombre y decimos:
- ¿Has visto que tranca, no, perraca?
Nos volvemos del lado de la mujer, agarrando nuestro member con la mano pintada y nos respondemos, con voz aflautada:
- ¡Oh!.. ¡sí!... es enorme.
El resto lo dejo a vuestra imaginación.
Es importante que recordéis que hay que quitarse el traje para salir a la calle.







peny dijo
Bienvenido de nuevo!!, jajajaja, a ver si ahora publicas mas seguidito eh? se te ha echado de menos, paquetón!!
4 Septiembre 2007 | 08:01 PM