29 Mayo 2008

Sin duda, uno de los temas que acompaña a la visión negativa de la moda en la cultura occidental actual, es la enfermedad de la anorexia. Aunque siempre acompañante indiscutible de la moda, la polémica ha sido reavivada últimamente por una de las campañas publicitarias más agresivas llevadas a cabo por el fotógrafo italiano Olivier Toscani, donde nos presenta las anteriores imágenes de la modelo Isabelle Caro, víctima indiscutible de este mal.
Me gustaría destacar el post de enfoque-84, ya que aborda este tema tanto desde un punto de vista objetivo, gracias al que podemos conocer los datos informativos de la polémica campaña, como desde una visión más personal en la que podemos posicionar la opinión propia de la autora. Todo ello, es necesario mencionar, tratado desde una delicadeza extrema que muestra un claro respeto ante la seriedad del asunto.
Aunque el post no es de extrema longitud, tampoco es breve. Sin embargo su lectura no se hace pesada, ya que intercala información que nos permite conocer los datos más básicos de la campaña con testimonios de la modelo y opiniones personales. Esto dota de una gran dinamismo a la lectura que consigue arrastrarnos desde un primer momento, manteniendo el interés sobre uno lo que correctamente Patricia define como "el tumor de la moda"
servido por design-comunication
sin comentarios
compártelo
favorito
28 Abril 2008
La entrada de un nuevo siglo provoca la consolidación de uno de los cambios más importantes producidos a finales del siglo XIX en el universo de la moda: la Alta Costura
La Segunda Guerra Mundial recalcó la aparición de un tipo de moda denominada como “hecha a medida” , que como su propio nombre indica, se trata de aquella realizada únicamente para un particular. Estas prendas gozan de una gran exclusividad porque si algo las caracteriza es, a parte de un trato más personalizado del consumidor, el número reducido de ejemplares que se crean.
A principios de siglo, las casas de alta costura vestían a la mitad de mujeres del mundo, aunque ese éxito perduró tan solo hasta la década de los 60 debido, sobre todo, al nacimiento del prêt-à-porter.
Hoy en día este tipo de moda sobrevive gracias a otros complementos que alcanzan un número de ventas y se convierten en los verdaderos salvadores de la marca. La alta costura sólo puede vender por los beneficios de vender su imagen de firma y, por tanto, su identidad. No hace moda sino la función de reproducir su propia imagen de marca eterna, singular, única... Ya no vive en la actualidad, son obras de arte que no parecen tener ninguna pretensión comercial (moda como elemento de museo).
Este hecho se produce porque la moda actual deja de estar ligada al lujo supremo. El lujo deja de ser la encarnación privilegiada de la moda. Además es también debido a una cuestión económica: la alta costura no puede rivalizar con los precios del prêt-à-porter, que es el máximo inspirador de las tendencias del momento.
Pero, aunque la moda de alta costura haya dejado de establecerse diariamente, sigue teniendo una gran repercusión en nuestros días: lo que hoy se traduce como prendas espectáculo de desfile. Es evidente que la mayoría de las prendas que muestran los diseñadores vigentes en cada una de sus colecciones, no tienen un carácter comercial, sino que tratan más de exaltar y llamar la atención a los individuos que tener un carácter funcional. Funciona como escaparate simbólico y publicitario para conceder prestigio a los productos de su propia marca, sino por qué de esas prendas imposibles de llevar a las que estamos tan acostumbrados a ver en los grandes desfiles de moda actual?
Parece que nos sigue sorprendiendo ver el éxito de las extravagantes creaciones de un don nadie considerado como un influyente e importante diseñador en este mundo. Pero, si con esto busca destacar y llamar la atención, lo consigue, además de reconocimiento, repercusión y éxito.
servido por design-comunication
sin comentarios
compártelo
favorito
19 Abril 2008
El periodo que va desde finales de siglo hasta la I Guerra Mundial, se llamó la belle époque, caracterizado por un espíritu alegre hacia la llegada del nuevo siglo. Este ambiente de transición trajo nuevos y espectaculares aires a la moda femenina, dejando los artificiosos trajes del siglo XIX por la indumentaria característica del siglo XX, que buscaba la expresión del cuerpo femenino tal y como es en realidad.
Los avances más importantes de esta época fueron la silueta en forma de “S” y el traje sastre para mujeres. La 1ª implicaba un vestido que realzaba un talle extremadamente estrecho, un pecho generoso y una protuberancia en la parte posterior de la falda, sinuosas formas orgánicas ideales del Modernismo.

El diseño que aparece en esta foto pertenece al importante creador Charles Frederick Worth, del que ya hablaré más adelante dada su gran repercusión en la moda.
Además de esta tendencia, las mujeres empezaron a extender el uso del traje sastre para muchas ocasiones diferentes. Los trajes sastres de la época consistían en dos piezas: una chaqueta y una falda combinadas con una camisa corta o blusa.
En el caso de los vestidos, contrariamente a la tendencia de simplificar y seguir la línea natural del cuerpo femenino, volvieron a aparecer las mangas de pernil hacia 1900. De forma similar, los sombreros y decoraciones se hicieron más extravagantes.
La moda siguió contado con el fervor popular hasta principios del siglo XX. La llegada de un nuevo y renovador siglo XX, cambia completamente el panorama social y esto tiene unas consecuencias directas en la moda que mostraré posteriormente.
servido por design-comunication
sin comentarios
compártelo
favorito
12 Abril 2008
Las transformaciones posteriores al vestido de estilo imperio se orientan hacia una línea que gira en torno a la primera idea de moda. Se vuelve a implantar el volumen y el artificio en lo referente a la indumentaria.
Hacia la década de 1820, las altas cinturas del estilo anterior bajaron a una posición más natural, los corsés volvieron a convertirse en un elemento imprescindible para la moda femenina porque se buscaba la estrechez del talle. Las faldas, por el contrario, se ensancharon y acortaron sensiblemente. Pero la tendencia más peculiar de este estilo fueron las mangas de pernil y el pronunciado escote. Los peinados y sombreros, para equilibrar las voluminosas figuras también se hicieron más grandes, añadiendo incluso elementos decorativos como plumas, flores, etc. Estas características son las que dotan al llamado estilo romántico.

El estilo romántico de la década de los 30 continuó extremando los adornos para volver a diseños más sencillos. Aunque las mangas de pernil desaparecieron, las cinturas seguían estrechándose cada vez más y las faldas de hacían más voluminosas. El amplio contorno del vestido resultaba un inconveniente para la movilidad de la mujer, lo que se consideraba un indicador de riqueza pues el ejercicio físico no estaba bien visto en las mujeres de la época.
Las faldas volvieron a alargarse... todos estos cambios culminan a finales de los años 50 con la invención de nuevos materiales que dieron lugar al miriñaque o enagua con aros, una especie de armazón o estructura con las que se conseguían los complejos volúmenes del cuerpo femenino.
Este avance trajo consigo importantes consecuencias creándose faldas todavía más anchas y revolucionando la moda del momento. Nuevamente, estos armazones evolucionaron, una década más adelante, en el estilo polisón, un volumen creado en la parte trasera en contraposición de la parte delantera, que sería plana.

Este estilo perduró hasta la década de los 1880 quedando la silueta de la mujer como podemos observar en el cuadro “Un domingo de verano en la isla de La Grande- Jatte” de George Seurat:

servido por design-comunication
sin comentarios
compártelo
favorito
7 Abril 2008
Hacia el final del siglo XIX cuando el antiguo régimen se encontraba al borde del colapso, el estilo rococó fue perdiendo importancia. En la década de 1770, el vestido de corte femenino más representativo era una enorme falda extendida hacia los costados mediante unos amplios guardainfantes; esto se completaba con enormes peinados que pretendían exaltar la belleza del artificio.
Los vestido no eran prendas de vestir, sino increíbles construcciones arquitectónicas hechas en tela. Pero, la refinada estética de la cultura rococó desapareció dando lugar a una mucho más depurada: la estética revolucionaria.

En 1789, la Revolución Francesa produjo un profundo cambio en la estética de moda. Los motivos que provocaron esta revolución vienen determinados por diversos factores: el fracaso de la economía nacional, el creciente conflicto entre la aristocracia y aquellos con privilegio real, el descontento de gran parte de los ciudadanos frente a las clases más altas y una prolongada escasez de alimentos.
La Revolución adoptó una manera de vestir como objeto de propaganda ideológica de la nueva era, y los revolucionarios manifestaron su espíritu rebelde apoyándose en la indumentaria de las clases bajas. Aquellos que todavía vestían ropas de seda extravagante y de vivos colores eran considerados antirrevolucionarios. De esta manera, el vestido camisero, llamado así por su parecido con una camisola de ropa interior, se convirtió en la moda dominante. Su simplicidad marcaba un fuerte contraste con los complicados vestidos rococó de la época anterior.
El vestido camisa, con su cintura alta y cuerpo y falda de una sola pieza tenían una línea clara y tubular. El material más utilizado era el simple algodón en contraposición de las caras sedas del rococó.
Así, una vez más se inicia un estilo como respuesta al anterior y que pronto se verá substituido por la respuesta de otros. La moda se produce por una constante transformación de valores. Los cambios surgen como contraposición a la etapa anterior que está vigente.
servido por design-comunication
1 comentario
compártelo
favorito
31 Marzo 2008
Antes de avanzar hacia una nueva etapa en la historia de la moda, me gustaría describir los rasgos fundamentales de la indumentaria de este periodo. Si por algo se caracteriza la moda es por las transformaciones brutales que ha experimentado la silueta humana.
Como ya he mencionado, el contexto en el que mayor se aprecia este artificialismo estético es la etapa aristócrata. La moda de este momento tiene por finalidad el adorno del cuerpo en su punto más extremo, el despilfarro, fantasía y teatralidad; en definitiva, el barroquismo.
Como fruto de estos objetivos, la silueta de la mujer adquiere un grandioso volumen sustentado en algunos casos por complejas estructuras que les impedían moverse con naturalidad. Como vemos, la superficialidad es, ante todo, el factor primario.
El espíritu esencial de la moda rococó femenina residía en la elegancia, refinamiento y la decoración sumado a elementos caprichosos y extravagantes. Estos aspectos son los que determinan una gran variedad de estilos que durante una larga etapa, sólo se preocupaban de armar a la mujer dejando su cuerpo natural prácticamente a la imaginación.
En el siglo XVIII empiezan a surgir, por tanto, dos creaciones fundamentales como el robe volante, o vestido volante, que se caracteriza por el uso del corpiño y grandes pliegues que fluían desde los hombros hasta el suelo sobre una falta redonda.
Después del vestido volante, el otro atuendo femenino típico del rococó era el llamado vestido a la francesa ( robe à la française), que fue el estilo persistente hasta la Revolución Francesa, hecho que provocó grandes repercusiones también en la vestimenta.
>
Los elementos básicos de este atuendo fueron un vestido con falda y sobrefalda y un peto triangular que cubría el pecho y el estómago bajo la abertura frontal del vestido. Eran prendas que se llevaban encima del corsé y guardainfantes, las estructuras encargadas de formar las siluetas.
A mediados del siglo XVIII, edad de oro del rococó, la amante de Luis XVI, madame de Pompadour, apareció en numerosos retratos llevando distinguidos vestidos confeccionados con tejidos de seda de la mejor calidad. En estos retratos se muestran a la perfección los ideales del estilo barroco y como las mujeres de altos cargos eran las auténticas modelos que mostraban las modas. ¿Al igual que ahora?
servido por design-comunication
sin comentarios
compártelo
favorito
22 Marzo 2008
Siguiendo con el proceso evolutivo de la moda, en este momento analizaré el paso de la etapa aristocrática a su primera etapa social.
En un primer momento, la sociedad actuaba como un imitador de modelos de lo que las clases altas de la sociedad mostraban. Las nuevas tendencias y modelos de las épocas que marcaban se extendían como los únicos al resto de los individuos.
Por este motivo, es necesario preguntarse: ¿Qué cambios se han producido en la sociedad para que la moda haya alcanzado mayor conciencia social?
Pues bien, esto es:
- Nace el individuo como ser independiente por primera vez. Ya no se rigen las corrientes por las clases altas sino que el hombre empieza a ser autor de su propio universo (nacimiento de la dimensión antropológica del mundo). Surgen hombres que luchan por impulsar sus ideas y que no se acomodan a lo dictado. Importancia del individualismo.
- Aparece también el concepto de lo presente. Se exalta la fugacidad de la vida y la necesidad de vivir frente a la tradición inmemorial. Empiezan a ser testigos de que hay que aprovechar la vida porque la temporalidad existe, y es corta. (Carpe Diem)
- Las costumbres apuntan hacia lo novedoso. Modernidad y moda son dos conceptos complementarios en esta época que no pueden entenderse el uno sin el otro. (la moda no existe sin modernidad, es lo que hace que exista la moda y la moda es uno de los rasgos del ser humano).
- Con la modernidad surge, además, la dominación técnica de la naturaleza que determina un proceso ornamental y artificial. Esto, obviamente, tiene unas repercusiones directas en el mundo de la moda. Una sociedad que sigue la moda es aquellas que confía en que lo artificial la defina.
Estas transformaciones generales en todos los aspectos del ser humano tienen, como hemos visto, unas consecuencias evidentes en la mayoría de los ámbitos de vida entre los que se engloba la moda.
Así, ésta “comienza a dejar de ser”, (aunque creo que en un sentido menos estricto nunca lo ha hecho realmente), la escena que mejor representa el valor de clase: moda como símbolo de poder, el gasto determina el rango; la imagen como símbolo de distinción social; autopromoción; no ser como los demás, ser único.
“La moda, el lujo y despilfarro no son superfluos, sino que determinan el desprecio por todo tipo de esfuerzo o trabajo”. “La soberanía de lo gratuito”. Max Weber.
servido por design-comunication
2 comentarios
compártelo
favorito
17 Marzo 2008
Partiendo de la publicación anterior, que trataba sobre el origen o surgimiento de la moda en la cultura occidental, pregunto: ¿ha cambiado tanto la situación en cuanto a la transmisión de ideas que exalta la moda?
Como he dicho ya anteriormente, la moda es un proceso evolutivo o cambiante que no puede entenderse sin su condición efímera. Bien es cierto, por lo tanto, que aunque a lo largo de los tiempos cambian sus características formales, modos de transmisión, tipos de mensajes a nuevos públicos, etc el mensaje en sí o esencia de la moda es prácticamente el mismo así como los colectivos de poder que en los primeros tiempos y en el presente, marcan las tendencias y tienen un papel fundamental:
La verdadera moda en el mundo entero la marcan, cada temporada, no más de media docena de poderosas firmas que se apoyan en un gigantesco potencial económico. Ésta es la primera línea de moda actualmente: su concentración en la producción y su diversificación en el producto. Al igual que ocurría en su origen, la moda continúa siendo reflejo directo del poder adquisitivo. Aunque cada vez más asequible y con una gran diversidad de estilos que pretenden llegar a diferentes grupos sociales, la moda sirve como elemento distintivo entre clases bien sea, como ya he dicho antes, económicamente como difundiendo maneras de pensar, comportamientos, estilos de vida, actitudes, etc.
Para llevar a cabo esta labor, hay otras dos corrientes que sacian el consumo de producto de moda: una es la formada por los grandes almacenes, productores y distribuidores de la moda de consumo popular (adaptadores de las tendencias marcadas por los maestros) y fabricantes del prêt-à-porter con etiquetas exclusivas, pertenecientes a diseñadores de cierto prestigio; la otra la componen diversas cadenas de tiendas de moda pronta, proveedoras de un producto de bajo precio aunque con distinción, individualizado en la marca y colectivizado en el consumo.
La moda, por tanto, uno de los factores más importantes a tener en cuenta como reflejo de los cambios que se producen en la sociedad actual, continúa manteniendo una postura anterior al desarrollo de los tiempos y contraria también, a la idea que de ella se difunde: libertad de expresión para a través de una forma de vestir reflejar una determinada idea, tu propia personalidad, etc.
Personalmente relaciono este aspecto de la moda del que estoy hablando con el hecho de los medios de comunicación de masas, salvando las distancias. Cierto es que hoy en día el acceso a la información esta más al alcance de todos, sería absurdo negarlo, pero contradictoriamente lo que se entiende hoy en día como tal lo siguen marcando grupos de cada vez más reducido número que centralizan cada vez más su poder. Esto es, ¿existe más variedad en realidad? No, existe mayor número al igual que en la moda en su vertiente comercial, pero las directrices que marcan los rumbos fundamentales siguen siendo un pequeño círculo que, curiosamente coincide con los más poderosos económicamente hablando. Entonces...¿ha cambiado tanto la situación realmente desde el motivo que dio origen a la moda?, ¿cómo es eso posible en una sociedad con una mentalidad nueva y que se moderniza constantemente?.
servido por design-comunication
sin comentarios
compártelo
favorito