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destino

viviendo mi destino, sin miedo... mi forma de soñar...es mi forma de sentir.

13 Junio 2007

el andén en el que me encontré.

Tenía el billete en la mano. Sabía que no podía equivocarse, porque era para un viaje de ida, pero sin retorno.

Podía leer con claridad el nombre y apellidos, incluso el D.N.I., y su número de teléfono, pero donde ponía dirección las letras empezaban a estar borrosas, y donde ponía andén, o con destino a, ya no podía leer nada. Pestañeaba e incluso se frotaba los ojos, tomaba aire y se decía: -tranquilidad, tú sabes leer, lee. Pero no lo conseguía.

Anduvo por el andén. El tiempo parecía eterno, vacío. Unas veces subía las escaleras, otras las bajaba, pero nunca llegaba. No encontraba a nadie a quien preguntar, a veces oía voces lejanas y corría a buscarlas, pero cuando llegaba corriendo y esperanzada, encontraba gente que le daba la espalda, que no detenían ni aminoraban su paso,ante su presencia ni su obstinada insistencia, y se marchaban. Intentaba seguirlos, iba de una estancia a otra, pero allí tampoco encontraba a nadie.

Los trenes iban llegando y con la misma rapidez, se iban marchando. Sin que ella pudiera entender donde habían estado todo el tiempo, cuando cada ferrocarril con destino tal vez al mundo, tal vez al universo llegó, miles de personas se agolparon en sus puertas y buscaron su asiento.

-Disculpe caballero….¿Señora?….pero parecía hablar en otro idioma, nadie la escuchaba, ni tan siquiera la miraba…-¿Será este mi tren…?. Pero cuando se decidía a subir, recibía empujones, achuchones, y pisotones, y cuando ya le tocaba y era la última que quedaba , las puertas se cerraban, y volvía a quedarse allí, sola, parada, asustada.

-¿Habré perdido mi tren?

Siempre le quedaban las mismas dudas, -¿a donde debo ir, por qué no puedo leer, cuál es mi tren o mi andén, cómo lo voy a saber,por qué nadie me escucha, ni me ve, qué sitio es este que no reconozco? ¿Me estoy volviendo loca?¿Estaré muerta?


Un reloj colgado en una columna del frío y eterno pasillo que se extendía a lo largo de toda una vía, marcaba las horas a velocidad desmesurada. Y ella más perdida aún y desorientada se quedaba allí paralizada, observándo el pasar de las horas de una forma tan subrealista, que en el momento que ella parpadeaba, para volver a mirarlo en medio de su neblina, las agujas del reloj daban las suficientes vueltas como para saber que mientras ella vivía un segundo, para los demás pasaban días. O tal vez semanas...

Buscó salir de la estación y quizá comprar otro billete o volver otro día, pero el mecanismo de las escaleras debía estar mal. Cada vez que las tomaba , volvía al mismo lugar.

Desconcertada entró a un baño a refrescarse la cara.

-Debo ser yo la que anda mal, ¿habrán puesto algo en mi café de esta mañana?, ¿estaré borracha?, esto no puede ser real…

Y al mirarse al espejo, apenas se reconocía. Sabía que era ella, pero había en aquella imagen algo tan diferente, tan ajeno, que no estaba segura de estar viendo su propio reflejo. Sus rasgos antes dulces ahora eran austeros, sus labios antes carnosos y sonrientes, dibujaban una forma seca, arrugada y rectilínea y una nueva marca vertical coronaba su frente. Donde había suaves y tiernas mejillas, ahora no lucían más que huesos y pellejos carentes del antes sonrosado color. Sus ojos brillantes y profundos, de largas y tupidas pestañas capaces de abanicar una mirada, le caían entristecidos a ambos lados de la cara. No podía ser ella aquella que la observaba con la mirada tan perdida. -¿Qué me ha pasado?¡no puedo ser yo!.


Aturdida, angustiada, y cansada, vio un banco solitario y decidió sentarse allí un momento y reflexionar.


Y perpleja a veces levantaba la cara para mirar aquel reloj.

Los trenes seguían pasando muy cerca, pero ya no paraban. Distinguía un ruido lejano. Después solamente un estruendo y una alargada figura que dejaban a su paso, un rastro de viento, que la azotaba despeinando su pelo, y hacía dar vueltas a los restos de billetes usados ahora viejos, que se esparcían por el suelo. Demostraba que ciertamente pasaban, pero que en esa ocasión, tampoco podría subir. Y mirando su borroso billete, se decía :- da igual lo que ponga, nunca lo podrás coger.


-¿Qué está pasando aquí? ¿por qué me pasa a mi? ¡Esto no puede ser real! ¡Este mundo no es el que yo conozco!

-¿Será un sueño?....Eso debe ser. Ya se lo que haré, dejaré de intentarlo y me sentaré simplemente aquí a esperar. Si es un sueño, está claro, antes o después tendré que despertar.


A veces pasaban personas, unos solitarios con sus pequeños maletines, con prisa, también como ella buscando, pero con rumbo fijo y decidido como si supieran que iban por el buen camino. En ocasiones pasaban familias, risueñas con sus niños alborotando, y otras parejas de enamorados, paseando juntos de la mano,que en cada esquina se abrazaban y siempre se iban besando.

Pero nadie la miraba y ella solo era capaz de escuchar sus voces y sus risas, sus pasos o sus gritos, pero sin entender nada de lo que decían. Todos sin detenerse, dirigiéndose cada uno hasta donde debía esperarles su tren. Aún así lo que más raro parecía es que no era capaz de distinguirles ni un solo color. Y al final del largo pasillo, figuras en blanco y negro empequeñeciéndose en la distancia, hasta que como sombras, desaparecían.

Agotada pensó que quedaría para siempre allí atrapada, que ella no podía salir, y que nadie podía ayudarla. Y el reloj con su tic-tac continuo e impasible seguía marcando las horas, pasando los días perdidos sin sentido, sin que ella llegara a despertar…

-¡Han debido de pasar meses en realidad!

Se sujetó la cabeza que le daba tantas vueltas que parecía que en sus manos iba a explotar, la metió entre sus piernas, asiéndola con fuerza, intentado relajarse y encontrar tranquilidad. Y ya no pudo más.

Empezó a llorar y a llorar, y las lágrimas brotaban de sus ojos sin parar.

Resbalaban por su rostro empapado. Sin poder levantarse ahora encogida por el dolor y la angustia, intentando darse consuelo en medio de aquella inquietante soledad, se dejaba desvanecer. Y el reloj seguía ajeno a tanto sufrimiento. Y ella se sabía abandonada a su suerte y no podía parar de llorar….


No se sabe cuanto tiempo estuvo así. Cuando las lágrimas dejaron hueco para un descanso, intentó centrar la vista y descubrió, que durante aquel tiempo se habían estado reuniendo las gotas de aquel llanto y ahora formaban un charco ondulante entre sus pies.

Y dentro un reflejo oscilante, con los ojos fijos clavados en ella, la contemplaba.

Pestañeó, con la manga se limpió la cara y los ojos, y en esta ocasión pudo ver bien. Era ella. No era la imagen que tiempo atrás había contemplado absorta en el espejo, de aquella oscura y maloliente habitación. Era ella.

La atónita muchacha que la miraba cesó el sollozo y las lágrimas. Se quedó un rato así. Reconociéndose, recordándose, gustándose…

En uno de los movimientos de aquel acuoso espejo improvisado, atisbó un foco a su espalda, y un cartel que siempre estuvo allí. En su propio idioma decía: éste es el único andén.

Se dio cuenta de que era muy simple, que el misterio no era tal, nada enredado ni complicado, ni nada que antes o después no fuese a ver.

Desde que entró en aquel andén, dispuesta a partir contenta para nunca tener que volver, todo su mundo se había dado la vuelta. Lo había estado comprendiendo, y viviendo todo del revés.


A lo lejos el sonido de un motor, detenía las toneladas que viajaban sin esfuerzo empujadas por la propia inercia de tan largo viaje.

Muy despacio, se fue acercando a ella, y apagó todo aquel ruido de los susurros que en las horas muertas la ensordecían.

Era blanco y espacioso, limpio y bien iluminado. Los asientos que lucían dentro daban envidia a aquel banco incómodo y resquebrajado que fue su único aliado en los días de su oscuro infierno.

Como a cámara lenta, vio pasar el morro e incluso pudo ver el faro derecho dedicándole un guiño.

Ella pensó: -no se va a parar, pasa tan lento para regocijarse de mi soledad.

Y de repente el tren se detuvo dejando una amplia puerta justo delante de ella. Miró a ambos lados del infinito pasillo pero en esta ocasión no acudió nadie que se atropellara en su entrada para no dejarla pasar.


Por el altavoz, una femenina voz, dulce y distendida decía incluso con ternura palabras que ahora ella claramente entendía:- Última llamada. Pasajeros del andén, el tren del destino, rumbo a la felicidad, acaba de arribar en la vida real. Disculpen las molestias y el retraso, informamos que este es el momento, que le quedan muchos pasajeros y andenes en los que parar y si no lo toman ahora nunca más volverá a pasar.


Después solo hubo un silencio y un reloj de agujas paradas, para el que de repente, el tiempo parecía no pasar.


Nerviosa y esperanzada sacó el billete arrugado en su bolsillo y ahora sin lágrimas que emborronasen las palabras, a través del salino espejo, claramente podía leer:



*Dirección: mucho tiempo en este andén.

*Puerta de embarque: unos ojos libres de lágrimas que vean con claridad y puedan disfrutar del hermoso viaje de la vida, sin maletas innecesarias y sin miedos, ni penas enquistadas que cargar.

*Hora de salida: la que tu decidas, cuando el centro de tu vida vuelvas a ser tú misma y tus sueños no puedan esperar más.

*Destino: tu felicidad

*Hora de llegada: en el mismo momento de embarcar.


Alzó la vista. Lenta y suavemente la puerta se abrió. Sin dudar ni un momento, con las manos temblorosas del sufrimiento y la emoción, con paso cansado pero firme, se dirigió hacia la búsqueda de aquel destino. En cada paso sentía que flotaba, y que sus piernas aunque temblaban ya no le pesaban. Mientras avanzaba, recordaba, los días grises en que equivocaba su ilusión, queriendo embarcar en sitios donde no había espacio ni para ella ni para su amor, ni para soñar con alegría cada día,sin metas por las que luchar, ni puertos a los que llegar…



A su espalda la puerta se cerró.

Silencio.


Nadie más se subió.


……..continuará.


servido por destino 9 comentarios compártelo favorito

9 comentarios · Escribe aquí tu comentario

la-bruja-del-ojuelo

la-bruja-del-ojuelo dijo

Bueno una temática muy sugerente, facil de leer, llevadera, y propia de cuaquier relato encuadernado.
Un beso

13 Junio 2007 | 06:03 PM

now

now dijo

La verdad es muy subrealista el cuento. Me encanto y me hiciste sentir la desesperación y tambien el alivio de ella cuando se pudo subir al tren. Tambien tengo ansiedad de saber que pasará.
Espero que la chica tenga esperanza.
besitos gordos.

14 Junio 2007 | 01:13 PM

peluxe-

peluxe- dijo

los pelos de punta como siempre....

solo me queda quitarme el sombrero ante ti, eres genial xiki, sigue escribiendo así...

14 Junio 2007 | 02:34 PM

angelsinalas

angelsinalas dijo

Has hecho como relato el viaje de una vida.....la cual puede ser la que quiera dejar cualquier persona que no esté a gusto con ella misma y quiera tomar las riendas de su vida, y emprender el verdadero viaje que ha querido siempre. Me parece una valentía por su parte y una bravura sorprendente...por tanto ¡¡¡adelante con la vida!!!

Besos.

14 Junio 2007 | 03:24 PM

quien-si-no

quien-si-no dijo

nadie subio en el origen pero atraves del viaje ira el tren hciendo infinitas paradas donde subiran viajeros que se sentaran a tu lado, por mucho tiempo, por poco dependiendo del destino que hayan elegido y de como les resulte tu compañia

puede que algunos los eches demenos cuando se baje, pero lo mas interesante es ir conociendo que quiero del viaje y a quien, cual es mi fin y cual mi meta y la meta nunca es la felicidad, esa es tu compañera de viaje

haz una buena maleta llena de compañeros de viaje

besos, un relato para releer

14 Junio 2007 | 05:42 PM

el-hombre-del-tibet

el-hombre-del-tibet dijo

Podría ser perfectamente el tren de la vida, ese que según dicen los entendidos, tiene las paradas justas que marcan el destino de cada persona, ese que si sabes aprovechar la ocasión ,te conduce directo a la felicidad como muy bien dices ,pero que si lo desaprovechas o no sabes bien donde tienes que cogerlo puede resultar fatal.

La vida nos da opciones, pero si dudamos, titubeamos o tenemos miedo nos puede marcar y dejarnos en un mundo absolutamente negro.

Un beso Destino ,gracias por permitirme ser tu amigo

16 Junio 2007 | 12:52 AM

ytuquepiensas

ytuquepiensas dijo

Vaya que linda historia que manera de llegar al mensaje final ..asi el tren nos espera para que tomemos el camino rumbo a la felicidad todo es cuestion de que nosotros compremos el boleto y nos atrevamos a subir sin nada solo con nuestra fe de que vamos a estar bien a donde decidamos ir ..un beso muy linda historia .aqui ando de vuelta despues de cargados dias de trabajo ..creo que necesito un tren para irme de vacaciones ...besotes desde México ..muaaa

16 Junio 2007 | 03:19 AM

bampi

bampi dijo

REAL COMO MI VIDA MISMA!!!

Me encuentro frotándome los ojos para ver clara y cristalina mi cara reflejada en esta historia, pronto llegará mi tren que por la via de la felicidad me lleva a mi destino...

gracias por ayudarme a secar las lágrimas de mis ojos reflejados en el espejo de tu relato.. aún me palpita el corazón, me dejaste helado..

Abrazos besos y lo que gustes después de tan inmenso placer para mi de leerte..

16 Junio 2007 | 12:12 PM

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Sobre mí

maestro:- me pediste conocimiento, ahí está, cógelo, pero no te pongas triste, ni llores, cuando descubras un día cuánto sabes y otro, cuánto no............ -mi angel- Page copy protected against web site content infringement by Copyscape En el instante que precede a un beso, a un te quiero, los sentimientos se intensifican, se concentran, te dominan. En ese instante cada latido del corazón intenta sacar de ti todo ese amor que te supera, todo lo que tu ser es capaz de sentir, toda tu esencia. Ese latido es único. En ese instante quedé atrapada y a veces creo que no resistiré tener todo ese amor dentro de mi y no poder sacarlo, no poder aliviarlo diciendo te quiero o besando con el alma, porque mi amor no tiene dueño ni razón. Sin embargo, Mi amor es un goce, es infinito. Mi amor me conoce porque está dentro de mi. SI ACERCAS EL OIDO A MI PECHO SABRAS COMO SUENA..............EL ECO DE UN TE QUIERO. Con el mismo eco, sonó el grito del ave fenix, en su primer despertar... Y cuando el ave escuchó mi eco, me contó el secreto y nos concedió el deseo. De ser pájaro el maestro, y yo la mujer, que vive en los sueños. ...ESE ES MI DESTINO... CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD...ES MERA COINCIDENCIA... NO BUSQUES TU DESTINO ¡VÍVELO! Visitas Counter
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