la rosa azul
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Miles de historias se oyen contar, pero de todas ellas, esta es la primera que he podido recordar.
Cuenta la leyenda que antes era una mujer normal. Una mujer que había dedicado toda su vida a dar amor, por le simple hecho de tener para dar. Una mujer que había llegado a reina, enseñado a su corazón a permanecer en paz y durante años vivió día a día cumpliendo un sueño que sin soñarlo se cumplió.
Muchas veces había visitado aquel lugar y de repente se tornaba mucho menos familiar. Cuentan que un día levantó la reina con un malestar y sin saber por qué sintió deseos de arrojarse a aquel mar. Anduvo solitaria, en silencio y cabizbaja hasta llegar a la orilla de aquel mar inmenso que como siempre la esperaba. Sentada allí dispuesta a despedirse para siempre de los colores del atardecer que antes tanto la embelesaban, rodeó sus piernas con sus brazos y el mar que la miraba supo en seguida que solo necesitaba fuerte abrazo. Y tal vez, tener, un nuevo deseo que la impulsara a seguir en el tiempo.
El mar fue testigo del primer beso de amor que hubo en el mundo y fue tal la magia de aquel encuentro, que salpicó sus aguas, dando lugar así, al segundo mayor encantamiento de los tiempos. Desde entonces el mar ha guardando en su interior los suspiros y miradas, cargadas de nostalgias y deseos, que lanzan al mirarlo las almas enamoradas y sabe más de amor, de lo que puedan saber las musas, las mariposas o las hadas.
Caminó entre las aguas, pero su piel no sentía nada, solo quería sumergirse y que los fondos se llevaran lo que de su frágil cuerpo de humana quedara. Sus sentimientos sonaban tan ahogados como un suspiro cuando uno está al filo del abismo y no encuentra otro alivio que tirarse. El mar había sido testigo y fiel amigo y sabía escuchar su corazón. Y ella que siempre pidió ayuda mirando al cielo no se dio cuenta hasta entonces del error. Que el cielo era embustero y quería entero para si su cuerpo y corazón.
Aquella noche sus ojos se encontraron. El mar y ella se miraron y él quedó prendado de aquellos ojos donde las lágrimas guardadas eran más de las que caben en el propio océano. Susurró palabras de ternura. Palabras de aliento que en aquel medio tan frío conseguían dar calor a su corazón. Palabras para enseñarla a salir del repetitivo rompeolas en que se había convertido su interior. Palabras de ese verdadero amor, que se da sin ningún tipo de tiempo ni condición.
Desde el día en que el mar de aquellos ojos se enamoró, le brindó el don de ser ella quien portara el secreto de las palabras que hacen vibrar un corazón. Ella sería el cosquilleo y el susurro, el latir y la sinrazón. Ella sería ahora la que hiciera nacer en los corazones los sueños y la pasión.
Ella conmovida en sus bolsillos rebuscó, pero no encontró para corresponder su amistad, más que una simple flor. Una rosa blanca que sin pensarlo le lanzó.
Avanzaban ya sus pasos por la orilla, pensando en un destino que no era el suyo y se le había cruzado, cuando una rosa azul detuvo sus piel descalzos. Miró atrás y pudo ver sonriendo al mar, mientras le decía con ternura una frase que no olvidaría jamás.
“Ya deberías saber alma mortal, que cuando el amor es sincero no se tiene que pagar.
Quien si no tú podría portar esa rosa azul. El azul de los deseos es el color de tu alma, de sangre tan real, del color de las estrellas, del cielo y del mar. Ese será a partir de ahora el color de tu rosa y de tu soledad. De tu rosa de terciopelo al que poder acariciar y no de una rosa marchita o rota, no, de una rosa de usar y tirar, no…

………………………de una rosa de cristal.”
Siempre supiste que se daba antes de amar,
ahora sabes además, lo que significa la palabra
AMISTAD.




















En el instante que precede a un beso, a un te quiero, los sentimientos se intensifican, se concentran, te dominan. En ese instante cada latido del corazón intenta sacar de ti todo ese amor que te supera, todo lo que tu ser es capaz de sentir, toda tu esencia. Ese latido es único. En ese instante quedé atrapada y a veces creo que no resistiré tener todo ese amor dentro de mi y no poder sacarlo, no poder aliviarlo diciendo te quiero o besando con el alma, porque mi amor no tiene dueño ni razón.
Sin embargo, Mi amor es un goce, es infinito. Mi amor me conoce porque está dentro de mi. SI ACERCAS EL OIDO A MI PECHO SABRAS COMO SUENA..............EL ECO DE UN TE QUIERO.
Con el mismo eco, sonó el grito del ave fenix, en su primer despertar...
Y cuando el ave escuchó mi eco, me contó el secreto y nos concedió el deseo. De ser pájaro el maestro, y yo la mujer, que vive en los sueños.
...ESE ES MI DESTINO...
CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD...ES MERA COINCIDENCIA...
NO BUSQUES TU DESTINO
¡VÍVELO!
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FUERA DE MI dijo
no me fio del mar
ni de su enooorme amor..
...mejor estrellarse en el acantilado. Y sangrar.
besos y mas besos
8 Mayo 2008 | 12:33 AM