Estás viendo un ojo que ya no mira.
Donde segundos antes veía una Mirada, ya solo veo un ojo ciego. Donde antes había Alguien, ahora ya no hay nadie.
No es un ojo cualquiera, es el ojo del que Acaba-de-morir. Es una mirada que hiela la sangre y el espíritu, que descorazona, que te deja vacío y apuñalado.
Se le fué la vida, se la quitaron.
Instantes antes, su mirada te decía cosas: "ayúdame", "estoy sufriendo", "quiero estar con vosotros", "estoy más tranquilo", "soy yo"... los perros suelen comunicar bien sus emociones.
Qué injusta la vida, para él!
Te mataron atropellándote y huyeron! y en tu agonía, nadie acudió, negándote el auxilio, participando voluntariamente en tu muerte. Y fueron cientos los cómplices de tu sufrimiento y tu cruel muerte... Sí, cientos! Los que te pudieron ver, tomaron una decisión, quizás en milisegundos, "Sí ayudarLO / No ayudarLO". Ese LO, para ellos, indica objeto, cosa, indica No-Vida, es la manera de pensar especista, errónea e injusta, "es un simple animal, no siente".
Él era un joven perro, que fué atropellado, seguramente esa misma noche, y ahí quedó moribundo en el kilómetro 40 de la A2, dirección Madrid-Barcelona. "Azuqueco" le llamaré, porque no llegué a conocer su nombre, pero el se merece que le recordemos los tres que intentamos socorrerle como alguien con el que podíamos habernos llevado bien, compartido buenos momentos, o simplemente, habernos cruzado en la vida cordialmente.
(buscando ayuda a las emergencias, mientras el esperaba moribundo en el suelo)
De camino a un acto por los derechos de los animales, nos lo encontramos tirado fuera de la carretera, y él, hizo un gesto levantando la cabeza... "Está vivo!!!" Paramos a un par de kilómetros, quizás, pues no era posible estacionar sin peligro más cerca. Corrimos hasta alcanzarle, le ofrecimos la mano para que nos conociera, le acariciamos, le dimos el poco alivio que pudimos en ese momento. Sabíamos que estaba muy mal cuando le encontramos, pero hacía por intentar levantarse, incluso acercarse a nosotros al ver que nos alejábamos unos metros en busca de esa voz de emergencias que le socorriese.
(soportando la angustia, más tranquilo, cuando llegamos y nos reconoció como amigos)
No podía moverse más que de cintura para arriba, pero teníamos que intentarlo todo por él. No nos atendió nadie por teléfono, con lo que optamos por llevarle al veterinario de urgencias más cercano, en Azuqueca de Henares. Jadeaba mucho y se veía que lo estaba pasando, francamente, mal. Pero la capacidad de lucha de los perros es grande, había que intentarlo todo... como por cualquier bondadoso que lo necesite.
Llegamos a la clínica justo en el momento en que sus ojos dejaron de mirar... Quiero creer que encontró en nosotros un momento de tranquilidad, que se dejó llevar por el cansancio, dejando de luchar activamente, dejando paso al sueño más profundo.
(Yace en paz pequeño amigo)
Unos amables bomberos del 112, localizaron a los agentes municipales del lugar. Se hicieron cargo del cadáver y quedamos a la espera de saber del por qué llegó hasta allí, estando identificado.
No acabó el día y tuve que presenciar en directo dos muertes más. También a manos de humanos ("Tauromaquia Abolición !!!" en la plaza de toros de Zaragoza). Estos asesinados sin piedad, en nombre de la estética y la plasticidad, en nombre de la tradición. Otros cuatro más murieron con ellos esa misma tarde. Esta es otra lucha que no parece tener final, pero solo lo parece...