Me gusta miraros a los dos juntos en el sofá, su cabeza apoyada en tu pecho mientras duerme, y tu acariciando sus muslos. Me gustaría ser yo la que esta sobre ti, oyendo los latidos de tu corazón, oliendo tu perfume, y recibiendo tus caricias y besos.

Hace sólo unos momentos que se durmió, se ha pasado toda la tarde jugando. Y ahora descansa por fin dormida. Se le cae el chupete, y se mueve un poquito entre tus brazos. Tiene tu misma cara, los mismos morritos, tus labios gruesos, ella los tiene blancos de leche, como su madre cuando acababa de mamar. Se repite.

Os miro juntos y recuerdo cuando hace casi treinta años estábamos igual que ahora pero era su madre la que estaba en tus brazos, la que jugaba contigo, la que recibía nuestros mimos. La que ronroneaba en nuestra cama y hacia que toda la casa oliera a talco y Nenuco. Te acostumbraste a ese olor, desde entonces es la colonia que utilizas, a la que huele tu ropa, como si de un bebe grande se tratara.

Tu cierras los ojos, también té estas durmiendo, respiráis casi a dúo, ella se mece en tu respiración, su cara aplastada como un peluche contra ti, un brazo debajo de un moflete, el culete en pompa y la otra mano, agarra con fuerza tu dedo. Tiene unos hoyitos en sus dedos y su mano parece que se pudiera desenroscar como la de una muñeca. Os miro y disfruto soñando en los próximos años.

Son las doce, será mejor que la coja y la suba a la cuna, sus padres están a punto de llegar. Y ya sabes, no les gusta que la tengamos en brazos.

La cojo, se despierta un momento y sonríe entre sueños, abre la boca, bosteza casi como un adulto, se estira, hace un guiño, frunce los ojos y los cierra.

Subo y la meto con cuidado en la cuna, me quedo mirándola, boca abajo, como un renacuajo, su moflete otra vez aplastado por el brazo. Se queda dormida.

Bajo a tu lado. Me tumbo en el sofá sobre ti, donde antes estaba ella, oigo tus latidos, tu jersey huele a nenuco, como siempre. Tu acaricias mi cuello, mientras besas mi pelo. Te quiero repites.

Cierro los ojos y pienso que diría María, si supiera que todavía no ha nacido su hija y ya sueño con ella.

Bueno esto lo escribí hace dos años. Con mi inmenso deseo de ser abuela. Este sueño se ha hecho realidad, sólo que no es una niña es un niño, se llama Mateo ahora tiene casi un año en la foto de arriba esta sobre mi hombro, sólo tenía entonces 8 o 9 días, estaba amarillo como un chino y lo teniamos todo el día desnudito al sol.

Kili hace unos días hablando de nietos y abuelos me recordo esto que escribi hace dos años, no sabía bien donde estaba, pero al fin apareció. ¡¡¡Kili espero que te guste!!!