APRENDIZAJE EXPERIMENTAL
El aprendizaje experiencial puede aplicarse en muy diversos sectores: educativo, organizacional, comunitario, salud, otros; y orientado hacia el desarrollo de diferentes y variados programas: desarrollo, transformación y cambio organizacional; planeación estratégica; procesos de calidad total; desarrollo de habilidades de liderazgo, trabajo en equipo y comunicación; gestión por procesos; mediación y conciliación; toma de decisiones, rehabilitación, entre otros. Lo importante es partir de la importancia de desarrollar una adecuada contextualización a la realidad de los participantes, su sector y su necesidad sentida, así como, lograr un balance e integración de las experiencias y vivencias, con los conceptos y principios necesarios para el logro del objetivo de aprendizaje.
Como facilitadores tenemos la gran responsabilidad de utilizar el aprendizaje experiencial como lo que verdaderamente es: “una filosofía de educación para adultos” que está sólidamente sustentada y desarrollada; y no simplemente como una herramienta de “moda” que podemos incluir en nuestros talleres, para hacerlos más ágiles y divertidos, al realizar simulaciones fuera de un salón de clase. Es igualmente válido cuando se da en el bosque, realizando “outdoors”, que cuando se da en un aula o en el pabellón de un hospital, si se consideran sus fundamentos básicos.
