Sufridor nato
Extracto de una entrevista realizada al Señor Don –o quizá debería escribir Ilustrísimo o Excelentísimo u otro tratamiento- Cayetano Martínez de Irujo, acerca de la afición de éste a los caballos, publicada en XL Semanal de la pasada semana:
Después de las Olimpiadas ¿fue todo más fácil?
Cayetano Martínez de Irujo. A partir de Barcelona tuve mucho apoyo de mi madre, moral y económico, aunque ella se preguntaba por qué, si ya era tan bueno, no me compraban un caballo como se lo habían comprado a Luis Astolfi. Conseguí entonces, a través de Luis María Ansón y de Gustavo Villapalos, que Alberto Ruiz-Gallardón creyese en mí y me comprase uno [¿cómo?] del mismo nivel que el de Astolfi [ufff, menos mal, no era uno cualquiera, entonces; no ibas a ser menos, colega]. Toda la vida se lo agradeceré a Gallardón porque se montó un follón terrible [¡no es posible!] y lo pusieron contra las cuerdas de mala manera. Tengo un dossier acojonante de la barbaridad que vivimos porque la Comunidad de Madrid había comprado un caballo al hijo de la duquesa de Alba [¡¿cómo pueden sacarse las cosas de quicio de esa manera?¡]. Yo sufría la presión, pero la prensa se dedicó a atacar a Ruiz-Gallardón y a mi madre de una forma encarnecida [¡madre mía!]. Yo le dije a mi madre: «¿Ves? Ésta es la diferencia entre ser Luis Astolfi o ser Cayetano Martínez de Irujo, tu hijo». En la vida he pagado varias veces todo tipo de precios por ser de esta casa [pobrecico].
¿Quién le compró el caballo a Astolfi?
C.M.I. El ADO, una asociación de empresas que fundó Ferrer Salat para ayudar a preparar la Olimpiada de Barcelona.
No es lo mismo comprar un caballo con dinero público que privado [¡¿no estará insinuando éste lo que yo creo?!].
C.M.I. [Se enfada un poco] [¡suéltale una yoya, tío, déjate de sutilezas!] Eso es una chorrada [¡dí que sí, hombre, por favor!], me da igual que la Comunidad de Madrid sea una institución pública, Gallardón tuvo las narices de llevar adelante una apuesta deportiva para apoyar a alguien que se lo había ganado a pulso a pesar de haber nacido en un palacio [a pesar de eso, eh?, ¡ahí es na!]. Cuando alguien te compra un caballo, tú le vas a dar algo a cambio, el problema fue que yo era hijo de la duquesa de Alba.
En fin, pues yo voy a pedirle al Valcárcel (que es el que manda por aquí) que me compre una piscina, que sé nadar bastante bien: ¡tiene que creer en mí¡ Ay, no, espérate, que ahora recuerdo que no pertenezco a ninguna familia forrada de millones. Vaya, qué lástima; por un detallico, mi gozo en un pozo.



pemm dijo
Me reafirmo,fuera parasitos ya...!!!
5 Agosto 2007 | 09:01 PM