Explorador de la imaginación ajena, cualquiera que sea la forma que ésta adopte. Su rendido admirador, no obstante, cuando se manifiesta en negro y discurre sobre blanco: palabras, figuras, evocación... Fascinantes.
La palabra, en suma, es mi baluarte, mi alivio, mi venerado desafío, mi amante solícita.
juanita dijo
¡¡Seguro que sí!! Un dulce abrazo
30 Marzo 2008 | 12:09 AM