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Divino placer (+18)

13 Mayo 2007

Noche en el hotel (Parte 1)

Aquella mañana llegaba tarde al trabajo. Me daba mucha rabia porque era mi primer día de camarera y no quería problemas.

Pese a que llegué cinco minutos después de la hora a la que debería haber llegado nadie me dijo nada, así que mecoloqué el pequeño delantal y me puse a servir mesas rápidamente.

El restaurante se llenó de gente conforme pasaba el día y, la verdad, era bastante aburrido. Siempre me han aburrido los restaurantes de los hoteles porque todo el mundo se vuelve estirado y parece que todos fingen ser ricos, y más en uno de cinco estrellas como ese era.

Todo iba normal hasta que a la hora de comer entró un hombre alto, rubio y de ojos claros, de unos veintiocho y se sentó en una de las mesas. Miró la carta un momento y al levantar la cabeza me miró unos segundos y con una sonrisa muy pícara me hizo un gesto con la mano para que me acercara.

Mientras pedía yo notaba cómo me repasaba con los ojos de arriba a abajo descaradamente. Eso me encantaba. Me contoneé durante todo el rato a su alrededor llendo de un lado a otro.

Noté cuando estuvo listo para el postre y me volví a acercar.

-¿Desea postre el señor? -dije sonriendo.

-Sí... -sacó una llave. -Estoy en la trescientos quince, ¿Por qué no vas y me lo llevas?

Yo sonreí y negué con la cabeza.

-Lo siento señor, esa no es tarea mía.

-Lástima. Te abría dado una muy buena propina. -me susurró.

Se marchó sonriendo y yo lo lamenté profundamente.

Seguí con mi trabajo hasta las nueve que terminó mi turno. Me dirigí a los ascensores y pulsé el botón. Al abrirse las puertas me quedé impresionada al ver que aquel hombre iba montado. Le sonreí y me metí en el ascensor.

-¿Qué planta, preciosa? -me preguntó pegándose a mi espalda. Podía notar su paquete a punto de estallar en mi culo y me puse muy cachonda.

-¿En qué planta está la trescientos quince? -nos sonreimos y nos besamos muy apasionadamente.

Me levantó la camiseta y desabronchándome el pantalón me metió la mano por las bragas y empezó a masturbarme lentamente. Yo le ayudaba con mi mano y de mi boca salían pequeños gemidos.

Me besó tiernamente en la mejilla y dejó de tocarme. Salimos del ascensor y nos metimos en su habitación. Apalancándome en la pared empezó a desnudarse y a desnudarme a mí, mientras nos besábamos.

No podía más, vi su polla gorda y deseé que me la metiese hasta el fondo una y otra vez.

-Siéntate. -Le dije. Me puse de rodillas y acaricié sus muslos. Él me puso la mano en la cabeza y me acarició mientras yo me metía en la boca su pene rosado. Lo chupé, lo lamí, lo besé, y empecé a hacer movimientos hacia dentro y hacia afuera. Él gemía de gusto y cuando noté que se corría paré de golpe. Me miró picaronamente.

-Qué mala eres. -me dijo.

Me senté sobre él y cuando me coloqué para que me penetrara me paró.

-Así no. Date la vuelta.

Oí que abrió un condón y me puse de espaldas. Apoyada en la almohada sentí su polla entrar en mi chocho que tiritaba de ganas y nada más notar la punta gemí.

El me agarró de la cintura y empezó a moverse lentamente. Me tocaba las tetas y me besaba la espalda al tiempo que se corría en mí. Me dió la vuelta y finalmente me sentó sobre él. Le cogí la polla y me la metí de nuevo. Él me miraba mientras me movía. Le dirigí su cara para que me chupara las tetas. Lo hizo. Su lengua me recorría los pezones y sus manos me tocaban entera al tiempo que yo le besaba en la cuello.

-Quiero oírte gemir... gime para mí... gime... -me dijo.

Yo lo hice, me encantaba que me lo pidiese.

-Ahhh... Ahhh... Mmmm... Ahhh... Sí... Síii...

-Córrete, córrete preciosa...

Si hay algo que me guste es que me follen y me hablen al mismo tiempo. Ese hombre era un experto, cada fibra de mi ser temblaba si me susurraba.

Me dejó caer al colchón y lo rodeé con mis piernas. Agarré su culo y él me besaba y tocaba mientras yo seguía gimiendo y él habladome.

-¿Quieres que te folle? ¿Eh? -decía.

-Sí... fóllame entera... ¡¡¡Ahhhh!!!

Nos estábamos corriendo y él comenzó a moverse más y más rápido. Yo gritaba de placer mientras llegué al orgasmo unos segundo antes que él.

Siguió dentro de mí y cuando llegó al finalme besó en los labios. Se acostó reventado a mi lado y yo le miraba con una sonrisa en la cara.

-Me llamo Amelia. -le dije.

-Yo Máx. -me besó de nuevo en los labios. -Amelia, eres increíble...

[CONTINUARÁ...]

Tags: sexo

servido por Amelia 3 comentarios compártelo favorito

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

PeneMan

PeneMan dijo

De verdad... me pones a cien, cada vez que te leo exploto. Como m gustaria estar en una d tus historias.
Sigue asi.

14 Mayo 2007 | 01:53 PM

Amelia Ramírez

Amelia Ramírez dijo

PENEMAN: Imagínate en ellas y estarás.

ANGEL: Un besito y disfruta.

6 Julio 2007 | 04:25 PM

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