SOPAC, el OPAC social
Cuando se buscan ejemplos de biblioteca 2.0 en el mundo anglosajón, frecuentemente se reseña la biblioteca de Ann Arbor, una ciudad de apenas 100.000 habitantes en el estado de Michigan, con abundante población universitaria.
De nuevo esta biblioteca es noticia ahora ya que han lanzado un nuevo OPAC, diseñado acorde a los canones dospuntoceristas, y que intenta superar el obsoleto modelo de catálogo online de biblioteca.
Habitualmente nos encontramos con catálogos de biblioteca con interfaces agresivas, diseñados sólo para aquéllos que tienen muy claras sus búsquedas, y sin posibilidad de navegar a través de enlaces o hacer browsing por sus categorías temáticas. Tampoco son fáciles de usar como lo demuestra que muchas bibliotecas realicen cursos para enseñar a buscar en los OPAC, algo que pregonan con orgullo algunas bibliotecas (-mira cuántas actividades organizamos para nuestros usuarios-) y que no es más que la constatación del fracaso de estos sistemas, realizados a espaldas de los usuarios.
En los últimos años, con el auge del comercio electrónico en general (y de amazon en particular) y de los sitios web basados en la participación activa del usuario se ha hablado de exportar este modelo a bibliotecas. Muchos no entendemos para qué diablos sirve buscar por isbn o por la cdu (aunque seguro que ese 0,003% de los usuarios que lo hace lo ve utilísimo) y sin embargo no se nos permite acceder al top 10 de libros más consultados en Historia Contemporánea, por ejemplo. En definitiva, se piden catálogos más flexibles y transparentes, con más relaciones asociativas entre items, con más posibilidades de navegacion y orientados al usuario (no al bibliotecario, como ahora).
El sistema implantado por la biblioteca de Ann Arbor, que anuncia John Blyberg (y que amplifica todo el elenco de biblioblogstars americanas) al que han llamado SOPAC, permite al usuario escribir reseñas de libros (véase las opciones reseñadas por Margaix), puntuarlos, etiquetar los materiales que desee, y múltiples posibilidades de navegación, tanto horizontal como vertical.
La información adicional ofrecida en pantalla proporciona al usuario que no sabe lo que quiere o que no ha encontrado aquello que buscaba en un principio la posibilidad de no irse con las manos vacías a casa. Así se evita (o se reduce) también ese repentina sensación de mente en blanco que asalta a muchos ante una caja de búsqueda, generando frustración en el usuario (y por consiguiente, que no vuelva a usar nuestro servicio, claro).
Viendo lo que tardan en llegar este tipo de innovaciones, es probable que dentro de un par de años lleguen a España cosas como ésta. Mientras, seguiremos generando usuarios frustados y organizando cursos de formación para que aprendan a buscar. Porque la culpa es de ellos, que no saben. Y mira que se lo explicamos...

Foto: Alonso Lobato



Francisco Tosete dijo
Es curioso, de Ann Arbor son los padres de la Arquitectura de la Información Louis Rosenfeld http://www.louisrosenfeld.com y Peter Morville http://www.semanticstudios.com
La biblia de la AI http://tinyurl.com/24o2pf
¿Casualidad? no lo creo ;-)
20 Febrero 2007 | 09:22 PM