Impacto total
No es usual que un artículo de temática bibliométrica se alce entre los más comentados en la blogosfera académica. Show me the data, un repaso a algunas de las prácticas de Thomson Scientific con los datos que están debajo del cálculo de los factores de impacto (FI) de las revistas científicas ha desatado bastante polémica. Y es extraño, porque a mi juicio no dice nada nuevo. Los tejemanejes del ISI con los datos, los problemas para detectar correctamente las citas, el método de cálculo del FI, los desmanes que se realizan cuando se toma el FI de las revistas para evaluar a los científicos,...todo comentado y archicomentado en la literatura bibliométrica desde hace años (aunque algunos afirmen que es la primera vez que se cuestionan los datos del ISI).
Lo novedoso, creo yo, es que esta vez Thomson ha entrado al trapo, respondiendo a los autores públicamente a través de su web. En tiempos de hipercomunicación, vale más que nunca el popular dicho el que calla, otorga. Lo malo, para ISI es que también podríamos aplicar ese de el que se pica, ajos come. La contraréplica no se ha hecho esperar, es lo que tiene ser editor de una revista, que no tienes que esperar engorrosos procesos de revisión.
Pero bueno, si no te gusta el ISI, siempre puedes probar Scopus (aunque no parece que a los autores de Show me the data le despierten excesivas simpatías los dueños de Scopus). El reciente lanzamiento del SCImago Journal & Country Rank (SJR) elaborado con datos de Scopus por SCImago ha sido otra de las noticias bibliométricas de los últimos meses de calado internacional. Nature lo ha reseñado este mes, y es una gran noticia que dispongamos de otras medidas complementarias para valorar el impacto de la actividad científica. A la gente de SCImago hay que felicitarle, no sólo por la herramienta, sino también por el hecho de que ésta se encuentre disponible libre y gratuitamente para todo el mundo. Como no podía ser menos ya estamos viendo las primeras comparaciones home-made entre JCR y SJR, ahí están Information Research Weblog y Wowter ofreciendo los primeros datos.
Y para terminar con esto de los impactos, vuelve a la carga Juan Aréchaga denunciando la baja calidad de las revistas científicas españolas y la paradoja (y el coste) que supone pagar hasta tres veces por el mismo producto. Aunque no estoy de acuerdo en muchas de las cosas que dice, hay que tener agallas para pegarle palos a instituciones, bibliotecarios, sociedades científicas y a todo el que se mueva. Más gente como él hace falta no sólo para criticar sino también para proponer soluciones, como hace en Revistas científicas españolas: dónde estamos y hacia dónde podríamos ir. Por cierto, muy divulgativo el especial de la revista de la SEBBM sobre las revistas científicas. Recomendable para entender algo más del espinoso mundo de la publicación científica.


Foto: Alonso Lobato



Álvaro Roldán dijo
Sospecho que la respuesta por parte del ISI y la aparición de competencia gratuita al JCR son dos acontecimientos muy relacionados. A los editoriales no les encuentro relación interesada, aunque posiblemente su difusión en algunos medios sí sea interesada.
5 Febrero 2008 | 01:34 PM