¿Cómo te llamas?
Nature sigue reseñando noticias de interés para bibliometras y evaluadores de la actividad científica. Si en las semanas anteriores se trataron temas relacionados con la ética de la publicación, como las publicaciones duplicadas o nuevos índices como el SJR, ahora le toca el turno a otro asunto que nos proporciona más de un quebradero de cabeza. El problema de las firmas de los autores, y su posterior tratamiento en las bases de datos documentales.
La revista se fija en el caso de los autores asiáticos, particularmente chinos, cuya indización se hace dificil para las bases de datos, tanto por la transliteración de los apellidos en el idioma original como por la aparición de algunos apellidos enormemente comunes (hay 93 millones de chinos apellidados Wang, reseña Nature a modo de ejemplo bastante ilustrativo). En España sabemos bien los problemas de no adoptar una única firma para nuestros artículos y el enorme lío que Thomson ISI se hace cuando ha de indizar nombres españoles. Si no unimos nuestros dos apellidos por un guión (o no lo hace la revista donde publicamos), lo más probable es que la base de datos tome el segundo apellido como el válido, y añada el primero como partícula al nombre.
Para solventar este problema, tanto Thomson ISI (ResearchID) como Scopus (Scopus author identifier) han lanzado productos específicos para sus bases de datos que pretenden identificar de forma unívoca la producción de cada investigador, basandose en datos contextuales, como el área de conocimiento donde publican o las afiliaciones institucionales. Sin embargo, claro, estas herramientas no son aplicables más que a las bases de datos reseñadas.
Como España es el país del mundo donde se publican más estudios bibliométricos después de Estados Unidos, es natural que hayan surgido diversas iniciativas que se ocupan del problema e intentan solucionarlo. En el campo de la ByD, IraLIS pretende crear un registro de autoridades de los nombres de todos los autores que publican trabajos sobre biblioteconomía, documentación y archivística con lo que solventar este problema. La FECYT también publicó el año pasado su Propuesta de manual de ayuda a los investigadores españoles para la normalización del nombre de autores e instituciones en las publicaciones científicas [pdf], elaborado por el EC3 y por el CINDOC en el que se propone un muestrario de buenas prácticas, a considerar no sólo por los autores sino especialmente por los editores de las revistas.
En definitiva, una situación aparentemente baladí pero que genera muchos problemas en el mundo de la comunicación y evaluación científica. Y tú, ¿sabes cómo te llamas?
(este tema lleva camino de volverse recurrente también en nuestros blogs, véanse si no, los problemas comentados en Bibliometría y el Documentalista Enredado)

Foto: Alonso Lobato



Javier Leiva-Aguilera dijo
Yo desde hace un tiempo para estas cosas me llamo Javier Leiva-Aguilera :-)
19 Febrero 2008 | 08:38 PM