Entre el infierno de las víctimas y el paraíso de sus verdugos
El cacique Hatuey… fue condenado a ser quemado vivo en la hoguera. Estaba ya en el palo cuando un religioso franciscano trataba de instruirlo en las cosas de la religión, manifestándole que si quería creer en aquello que él decía, podría ir al cielo, donde había gloria y eterno descanso.
“¿Hay Xtianos en el cielo?”, preguntó el cacique.
Cuando el religioso le contestó que allí iban los buenos Xtianos, exclamó Hatuey:
“NO QUIERO IR DONDE ESTÉ TAN CRUEL GENTE.”
Fuente: “El autoritarismo y la improductividad”, de García Hamilton; quien a su vez tomó la anécdota de la “Brevísima relación”, de Las Casas.

Nosotros, los que del Xtianismo en todas sus épocas y variantes hemos venido a conocer lo mismo que Hatuey, opinamos también como Hatuey: preferible es el honroso infierno de las víctimas, al deleznable paraíso de los torturadores.
-Domovilu-.





milagobios dijo
Sin embargo la Biblia habla de principios universales y de cosas con las que Hatuey estaría totalmente de acuerdo, como pueden ser sus dos principios básicos:
"ama al prójimo como a ti mismo"
" ama a Dios (sobre todo si lo entendemos como la naturaleza y todo cuanto nos rodea) sobre todas las cosas"
La mayoría de las doctrinas están llenas de principios maravillosos y de ideas magníficas.
El problema viene después, cuando en nombre de esos principios, se construye una estructura de poder.
15 Mayo 2008 | 06:57 PM