Todo cuanto me rodea rezuma mediocridad, o aburrimiento. O las dos cosas a la vez. A veces, también indiferencia. Me inunda, y nada parece poder eclipsar su sombra. Ya ni siquiera el olor de la lluvia de verano, que durante años fue mi fetiche sensorial número uno. No puedo hacer otra cosa sino caminar, esperar y mirar.

Guapillas por las que antaño hubiera perdido la cabeza ya no me inspiran más sensaciones que las que me pueda inspirar un maniquí de El Corte Inglés -incluso los que están desnudos-, aunque habrá que soltar algún berrido para aparentar normalidad. Las modelos de calendario me dan cada día más asco, la inmunidad empezó a hacer efecto hace ya más de... 16 meses. Hrmpf. Para qué quiero cuatro besos tuyos.

Pero otra vez ocurre lo mismo, se repite la misma historia. Allí donde nadie parece posar los ojos, lo hago yo. Parece estar pidiendo a gritos que alguien la descubra. ¿Nadie lo habrá hecho ya? ¿Seré yo el primero que se da cuenta de que Ella está allí? No puede ser tan perfecta. No puede ser real, excepto en lo inalcanzable. ¿Por qué he tenido que conocerla? Prefería la indiferencia producida por las guapillas de vaqueros remangados, collares de vilma picapiedra y chanclas de meter dedo. Pero no... tenía que aparecer Ella. El resto del mundo parece tan tranquilo, y yo aquí quedándome medio ciego. Mein Gott! ¿es que soy el único que se da cuenta de que está ahí?

Mucho me temo un segundo advenimiento. También es perfecta, no por encajar en el molde de la perfección griega, ni en esas máscaras basadas en el número aureo que te puedes descargar de internet y solaparlas con una foto tuya, para ver si tu rostro es estéticamente perfecto. Alcanza la perfección por cada uno de sus rasgos, por cada defecto que la convierte en algo único y original, que no es susceptible de ser medido o juzgado. Es perfecta porque, por ejemplo, cualquier otra se pasaría una tarde entera en la peluquería para estarlo. Pero Ella lo consigue sólo con el recogido de 10 segundos que se haría para poder estudiar más agusto, porque el pelo le estorba. Ves ese recogido, y sabes que es la perfección. No necesita nada más. No te empeñes en ver defectos donde yo solo veo perfección. Te podría dar cienmil ejemplos más de por qué eres perfecta y las demás no. Obedece a Bécquer. Aunque por desgracia -para mí, claro- no eres otro vano fantasma de niebla y luz, sino que eres real.
Cuando conoces a alguien así, no haces nada. Bueno, seguramente cualquier otra persona haría algo, pero yo no. Prefiero no estropearlo, o ensuciarlo, o cometer cualquier herejía que se te ocurra. Prefiero permanecer en el silencio, quieto, sin hacer nada. Prefiero ser como cuando Homer ser convierte en guardaespaldas del alcalde Quimby. Saltar en cámara lenta para recibir algun balazo en su lugar, mientras grito: "Noo-ooh-ohh-uhhh". O apartarla de algún coche conducido por un borracho, e inmolarme por amor. Y ni siquiera con el cráneo machacado y con una pierna a 15 metros de la otra, se lo confesaría. Me guardaría la perfección hasta el final.

Pero la Ley de Luis establece que el ideal romántico de la muerte por amor acaba peor de lo que yo pienso.

Luis dice: te pega un disparo o te atropellan
Luis dice: te pasas dos años en el hospital
Luis dice: te salvan pero tienes que pasarte el resto de tu vida en silla de ruedas
Luis dice: y luego cuando sales esperas algun gesto de ella hacia ti
Luis dice: y lo unico que hace es darte un simple gracias y decirte lo gilipollas que fuiste
Luis dice: y luego como se siente mal va a follarse a otro para alegrarse

Y sabiendo lo tragicómico de mi destino, así sería.

Luis dice: que dura es la vida del hombre enamorado

Indeed.

Pero no dejaría de hacerlo. Es lo mejor que puedo darle a alguien.

Ich liebe dich, je t'aime!

¡Espera! Antes de nada... déjame venderme:

  • Sé cocinar muchos platos distintos, ¡y no me refiero a huevos fritos con patatas!
  • Me gusta planchar
  • Me relaja hacer los baños. En general, me gusta limpiar
  • Me gusta depilarme, pese a los gritos
  • Me gusta leer la Cosmopólitan
  • Soy budista moderno, como Lisa Simpson
  • Voy al gimnasio y me cuido
  • Dibujo muy bien y te llenaría la casa de cuadros tuyos
  • Escribo castellano perfectamente y...
  • ¡No ronco!
  • Pero sobre todo, digan lo que te digan, y haya hecho lo que haya hecho mientras estuviera o estuviese borracho: Soy normal