El odio siempre vuelve a por ti. Una vez que disparas, nunca llega a detenerse realmente. Gravita en torno a tu mundo, como si se tratase de un satélite más, a la suficiente velocidad como para no verlo llegar. Pero tarde o temprano, tus recuerdos le guiarán por una nueva trayectoria; y tarde o temprano volverás a sentir el balazo en la espalda. En el hombro. O en la cabeza. Pero si no lo entiendes, será un balazo limpio, y seguirá rodando. Igual que todo.
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pablo
17 ago 2005 | 11:13 AM
un tanto, ¿pesimista? Nunca he creido en la existencia del odio como tal. Creo que es un concepto vacio del lenguaje, que no representa del todo bien una realidad interna, ¿no crees? ¿de verdad uno tiene ''odio''? ¿o es sólo rencor o cualquier otra mezcla de sentimientos?
Dunkelheit
17 ago 2005 | 11:26 AM
Sí que es difícil distinguir dónde empieza un sentimiento y dónde otro. El Odio como tal, a secas... sentirlo es un poco gratuíto. Tienes mucha razón en lo de la mezcla de sentimientos: siempre parece tener una razón de ser (envidia, venganza, etc.) que lo engloba. Odiar por odiar -gratis- es peligroso, diría que un síntoma de tener mucho tiempo libre.
Aunque quizá todo dependa de lo que se entiende por odiar. ¿Qué entiendes tú por odiar?