Pensaba que los ratos libres de estudio estaría tan atontado que sería incapaz de escribir. Pero, después de unas horitas de hincar Redes, me acaba de salir un chorizo que reza lo siguiente:
La sociedad... oh. Tiene cosas buenas, y tiene cosas malas. Para algunos tendrá más cosas malas que buenas; incluso hay gente que opina que la sociedad no tiene nada bueno, y por ello dejan sus crestas y sus costras y se van a vivir como hermitaños a alguna cueva el Ecce Homo. El problema es que en el Ecce Homo, que se ve bastante neblinoso desde mi ventana, sólo hay una cueva, y en realidad es un búnker de la guerra civil.
Muchas de las cosas malas de la sociedad son culpa de la tradición, y de no haberse planteado seriamente su existencia. Dos ejemplos que se me ocurren ahora de cosas totalmente prescindibles, pero cuya existencia se debe únicamente al dinero, son la SGAE y las industrias tabaqueras. Pero aun así hay otras muchas cosas cuya razón de ser debería ser analizada.
Imagínate, Peebles, que aparecen cuatro o cinco señores, muy eruditos, flotando en el éter. Sólo llevan sus bigotes, sus altos sombreros de copa y sus largas barbas. Se parecen mucho a Abraham Lincoln. Entonces, una fuerza divina -para no infringir los derechos de autor de Disney diremos que se trata de un tubérculo insertado en un cuadrado- se les aparece y les ordena elaborar una nueva sociedad, un Nuevo Orden para miles de millones de personas que pasean desnudas -y, sí, fornican entre ellas- por otro plano de existencia, algo más material que el blanco éter en el que flotan nuestros ZZ Top. Pero nuestros héroes han surgido por generación espontánea. No tienen conciencia de un orden natural de las cosas. De hecho no saben nada sobre la naturaleza; no saben que hay hembras y machos, ni que los árboles crecen para arriba, ni que la sangre va por las venas y no llueve de las nubes. Ni siquiera saben lo que es una nube. No conocen el pasado histórico del -recién creado- mundo, ni tienen un acondicionamiento social.
¿Qué clase de sociedad crearían?

Uhhhh... bendito sea el tubérculo, Phynneas, menuda red enmarañada tenemos.
¿Crearían una sociedad basada en valores justos, en la igualdad de todas las personas desnudas? ¿O preferirían aprovechar el divino poder que se les ha otorgado para convertirse en iracundos dioses provistos de rayos, centellas, milenias y mucho algodón de azúcar? Cosas que hoy en día nos parecen de lo más normal, y que probablemente nunca serán objeto de unas buenas horas de pensamiento desaprovechado, ¿también serían "verdades universales" para nuestros Lincolns? ¿Serían capaces de colocar un balazo entre ceja y ceja a seres cuya existencia sea un insulto contra todo tipo de inteligencia? ¿Estas personas tendrían "sentido común"? ¿Qué clase de "sentido común" sería, en caso de que existiese? Se les podrían ocurrir las más disparatadas leyes, puesto que, como ya he dicho, no tienen conciencia de un orden natural, o una experiencia dentro de una sociedad. Son caótica generación espontánea.
A veces, hay que pensar como estos disparatados barbudos. Sin llegar a ser tan extremista, claro. Yo, de pequeño, quería reunir en la plaza de mi ciudad a todos esos que se manifestaban junto a Otegi y matarlos uno a uno de un tiro en la boca. Los odiaba, pero no sabía por qué. Ni siquiera era consciente del conflicto vasco. Simplemente odiaba. Un día me paré a pensar que, si de la misma manera que mi entorno social fraguó en su día un odio acérrimo contra todo lo que sonara a vasco, tal vez esas personas también habían crecido dentro de un entorno que había propiciado que, un día como aquel, se manifestasen exigiendo la independencia de Euskadi, o la de Villaverde de Tajo, o el aniquilamiento de todas las estatuas que mostrasen un pene al descubierto, o al menos su 45%. En definitiva, su odio hacia el estado español, o todo lo que sonara español. Mi odio, o sentimiento, o como lo quieras llamar, podría haber nacido de la misma manera que había nacido el suyo.
He puesto el ejemplo del conflicto vasco porque es el que más (mala) publicidad puede dar a mi blog. Quieras que no, soy un narcisista. Pero del mismo modo que hice yo, deberíamos cuestionarnos por qué hay personas que actúan de la manera que actúan. No todo es tan sencillo como odiar a personas que aparecen en la pantalla de la televisión.
Bueno.... sí. Hay casos en los que, por más que me esfuerzo, no logro entender algunas cosas. Como por ejemplo, esta foto. Si me dieran un bastón con una bola de acero pulido en su extremo, y estuviera obligado a ello, elegiría como víctima de mi primer bastonazo a la mandíbula del colega que está debajo del de la camiseta amarilla.
Hay una lista más extensa de cosas que odio, igual que la que tenía Moe. Pero no la voy a escribir, aunque quizá ganaría visitas, y dinero, DINERO, ¡¡¡DINERO!!!
Moralina: El guerrero de la luz huye de todo lo que suene a extremismo, o de todos los que, como bien dice Luis, creen estar en posesión de la verdad, señalando los defectos de los demás.
PD.: Para hurgar en la herida, adelantaré algunas entradas de mi Lista Negra de Cosas que Odio y que Quiero Aniquilar. Diré que odio que la gente escriba al estilo SMS en situaciones en las que no es necesario hacerlo. ¡No cuesta dinero!
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aguilar
7 sep 2005 | 03:20 PM
El odio es una de las fuerzas impulsoras de la Humanidad.
Mediante el odio se han logrado grandes revoluciones para las sociedades.
Pero también ha sido una herramienta de destrucción: la ambivalencia del odio como herramienta es notable.
Por ejemplo, el odio a los nobles genero en Francia un movimiento social que acabo con notables mejoras sociales para la gente común (pasaron de vasallos a ciudadanos). El odio a los esclavistas y a la esclavitud consiguio que los negros norteamericanos comenzaran un trayecto que los convirtio de animales de carga en ciudadanos plenos (menos en Luisiana y Misisipi por lo que se ve).
Pero tambien es una herramienta de destrucción. El odio a los judios destruyo Europa y aún sigue dando sus coletazos en Oriente Medio.
Como herramienta de destrucción ponganse ustedes mismos los ejemplos.
Es un tema fascinante.
Pero no sé que emplearia como base para construir una sociedad de la nada: no sé que valores escogeria, no sé que buscaría de una sociedad. ¿Por qué?
Las sociedades utópicas que creemos en nuestras mentes estarán plagadas de fallos y errores en los que no pensaremos.
Creo que pensaria en los recursos como base para una sociedad y en como se regiria esta conforme a ellos.
Irëth
7 sep 2005 | 04:30 PM
Mala costumbre esa de escribir en versión sms...
Besos ;)
Ember
9 sep 2005 | 04:18 PM
Me ha gustado mucho esta reflexión. Estoy de acuerdo que el odio es el principal combustible de muchos de los males del mundo, y casi siempre, inducido por dos de los peores males de nuestro tiempo: religión y nacionalismos.
Qué cansado estoy de ambos!
scumnok
9 sep 2005 | 08:05 PM
No estoy muy de acuerdo...creo que el odio solo es uno de los múltiples efectos de dos ingredientes de un coctel explosivo:
La ignorancia y el miedo.
No tengo ganas de extenderme, au
Ember
10 sep 2005 | 03:33 PM
@scumnok: Y qué son si no los nacionalismos y la religión?
scumnok
10 sep 2005 | 06:19 PM
Solo aplicaciones pràcticas, no los pondria como "el" principal problema. Al fin y al cabo, se podria aplicar teorias similares a un ateïsmo o un anacionalismo extremista.
Ember
11 sep 2005 | 03:56 PM
No creo que sea comparable, solo tienes que atenerte a la historia de la humanidad y poner a ambos en la balanza, creo que se responde por sí solo.
Sobretodo, porque los segundos no intentan imponer nada.
Snaider
13 sep 2005 | 10:41 PM
Es un poco patético que hable respondiendo al post data pero, ¿que mejor momento y situación para hablar del tema?
Tienes razón, y me gustaria añadir que los adolescentes llegan a la universidad con un vocablo de 300 palabras, entre las que se incluye "tio", "puta" y la alineación del real madrid.