"Nuestras mayores tonterías pueden ser muy sabias."

Leonardo da Vinci

¿He pensado alguna vez qué clase de persona soy?

Han pasado once meses y cuatro días. ¿En qué me he convertido en este tiempo? ¿He aprendido algo? ¿Qué clase de persona soy?

Ahora presto más atención a la destrucción de las cosas. Antes sólo contemplaba la impermanencia de las cosas más materiales; entiendo que es algo bueno el haber empezado a considerar también las metafísicas. Cuanto más seguridad inspire, y por lo tanto más improbable sea su pérdida, más gozo me supone el fin o la muerte de algo. La lección que pueda aprender quien a partir de ahora llore esa carencia será más importante que, por ejemplo, continuar disfrutando de ello hasta el día de su muerte, y sufrir entonces por dejarlo atrás. A veces he intentado explicarle ésto a las personas que más estimo, pero siempre he fracasado; desde luego no hay nada como aprender la lección por uno mismo.
Ella me produce ahora más indiferencia que nunca. Sigue existiendo un "Odi et Amo" rodeando su imagen idealizada, lo cual me convierte prácticamente en un ser frío y atrofiado de cara al amor. Nunca hasta ahora había sido consciente del vacío que encierra la corona de laureles con la que simbolizo mi orgullo por el Amor. El nuestro refulgió más intensamente de lo que pensé que sería capaz de imaginar -y de imaginación para el Amor no carezco-, hasta dejarme muy ciego en los últimos días. Alguna retina se ha desprendido después de semejante destello, pero irónicamente ahora veo mejor. Y del Amor sólo veo lo que me decía Marcellus: que evoluciona como determinados vinos, no para convertirse en un buen vino, sino para convertirse en vinagre. Caducidad, como en el resto de las cosas. De todos modos, sigo estando orgulloso de él, y seguirá ocupando el peldaño de honor en mi lamentable escala de valores. Quizá algún día encuentre comfortable la contemplación y el gozo de la impermanencia y tenga que rehuir de esa nueva comodidad, y el nuevo reto sea tontear de nuevo con el Amor, y soñar con arrastrarlo más allá de la muerte.
Silencios. En muchas ocasiones soy como los maniquíes de mis pesadillas, y no encuentro las ganas, los motivos o el deseo de decir nada. Un bloqueo mental que a ratos también se extiende a este blog. Una feliz y cálida sensación de decepción. Éstos habrá que quitárselos de encima.

He leído mucha teoría pero sólo durante estos once meses he empezado a llevarla a la práctica. Importante es la lección de aprender a estar solo, aunque su aprendizaje puede llevar todavía mucho más tiempo. Risa me producen ahora los comentarios que antes tanto me reconfortaban, tales como: "No te preocupes, algún día aparecerá alguien que te ame como te mereces". "Y seréis felices toda la vida blablabla miau miau miau". Perfecto será si hay una Elaine para mí, y perfecto será si no la hay. Guiño guiño.

"Debemos investigar y luego aceptar los resultados. Si no resisten ante los experimentos, las mismísimas palabras de Buda deben ser rechazadas."

Tenzin Gyatso, 14º Dalai Lama, 1988

"Duden de todo. Encuentren su propia luz."

Buddha