Oh, flequillo prematuro,
que naces en la nuca
o en el parietal.
Molas de verdad.
Al suspiro alzado,
bailas con resoplidos
porque te ha dejao tu novia, que lleva el collar de Wilma Picapiedra;
o porque un gitano te ha volcao el reloj, o el jerseis, o los zapatos.
Oh, flequillo sietemesino.
Oh, en el viento.
Debe ser por amor
entre ropas de tonos pastel,
y pintalabios de gloss.
Rosa pastel.
Azul claro pastel.
Amarillo,
pastel.
Y no precisamente de miel.

Voz primera:
Ay, anuncio de Tommy Girl,
que te levantas de entre los hertzios
y andas, y caminas por la calle
con tu camisa Ralph Lauren azul.
Me molas tul.

Voz segunda:
Oi!, Ois!, Oish!
En un concierto
de Hombres Gé
te encontré
y me enamoré
de tus pantalones remangados.
Te los despojé, y me dijiste: tomamé
y con violencia, estampándote contra un árbol, te empalé
y por el rostro te derramé
el pastel.
Ahora sí: de miel.

Voz de mando:
¡Ar!