Qué. Qué es esto. Recordé que tengo la cabeza rapada mientras buscaba limpiarla de arena, porque cuando tenía el pelo largo me gustaba la sensación de cosquilleo provocada por sus pequeñas piedrecitas, perdidas en una maraña de pelo. Las cosas sencillas, bien buscados, tienen puntos emocionantes; aunque realmente echaba de menos esos masajes en el cuero cabelludo.
Qué. Qué hago ahora. ¿Otra vez escribiendo sin pensar? Lo que pensaba escribir perdido está, porque un indio me dejó sin ordenador. Tampoco tenía a mano una libreta donde garabatear, además ya casi he olvidado manuscribir. Qué falta de concordancia entre tiempos verbales, pero era o es un sueño o una visión, y trascendemos del tiempo; incluso nos permitimos decir cosas como habrían croquetas
, y por eso me han rebautizado.
La deformación del género no es caprichosa, porque mientras buscaba granos de arena y mis ojos lo veían todo a través de un deslumbrante y costero color azul, abriéronse los cielos y descendió una figura, que de las nubes en las que se escondía robó su color y su tacto; aunque, reflejándose en ella o atravesándola los haces de Sol, el blanco parecía encenderse en una niebla roja. Esta tentación driádrica de nata y fresa, a mi antojo no sólo vinculada al cielo, se aproximaba incesante, aunque nunca parecía estar lo suficientemente cerca.
—Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz;
Tan absorto estaba que apenas podía articular, simplemente permanecía. Y en mi cabeza, un zumbido. Como esa imagen de hormigas que figura en todos los televisores mal sintonizados; yo, a mi manera, intentaba sintonizar —entendiéndose como atribuir, o intentar dar explicación cabal— la visión que me paralizaba, pese a que, irónicamente, me sentía flotando en las nubes que amablemente bajaba del cénit.
Y olvidaba todo cuanto quería decirle, aunque pudiera revivirlo cada noche, mientras hacía funambulismos varios entre la vigilia y el sueño.
Y me llenó de tribulación y tormento la simple idea de hacer daño a esa criatura, que parecía una sirena de las nubes o un ágil gato nocturno de tejados parisinos, porque antes de tocarla con manos indignas me abriría el vientre y esparciría mis vísceras por entre las chapinas y las variopintas cáscaras de bicho que colman la playa; y más pavor tuve cuando pensé no en lo que pudiera acontecer si erraba con mis manos, sino en cualquier mal que pudiera hacerle de manera inconsciente.
soy incorpórea, soy intangible:
Y después de considerar esa situación de temor, fui más allá y tuve más miedo por el simple hecho de estar pensando en el miedo que me provocaría causarle daño alguno. Y, ay, que me levanté en una de esas espirales ingrávidas, como la estación aquella de 2001: Una odisea en el espacio
, y cada paso avanzado me sumía más y más en hipótesis, teoremas y diagramas de tiza blanca sobre fondo azul de terror. Al llegar al centro de la perfecta espiral agradecí que no se tratase de aquéllas para hipnotizar que, con un ingenioso truco que desconozco, suponen un camino interminable lleno de polvos estornudo, polvos pica-pica, polvos lacrimógenos y polvos infarto para los peregrinos del masoquismo mental.
Allí, en el centro de la espiral, había un alien amarillo.
no puedo amarte.
Mirándome con gesto de alien amarillo.
Cuando me desenganché de la ingravidez y desperté, atardecía y estaba en otro punto diferente de la misma playa. Se estableció el siguiente vínculo kármico: antes que invocar otra vez al alien amarillo, el presente cuerpo elegía esparcirse eviscerado entre las piedras, la arena y las conchas; su sangre derramada en el océano, y diluída hasta alcanzar una proporción ridícula que la haría caer en el olvido. Y no habrá marinero que se quite el sombrero al ver un charco sanguinolento vagar a la deriva. Y así quedó establecido, y aquí queda establecido,
trascendiendo de dualidades físicas,
y por los tiempos de los tiempos.
—¡Oh ven, ven tú!


Tangi
9 may 2006 | 05:20 PM
Tú estás peor que yo! Por qué yo estoy ingresada y tú no? Besos blogosféricos. ;)
sinpalabras
9 may 2006 | 11:37 PM
Veo que sigues en forma.
kaffeklatsch
19 oct 2007 | 08:55 AM
fascinante io tambien kiero hundirme en la espiral hasta lograr ver ese alien amarillo: dejame leerte mas seguido para no marchitar la celosia del pensamiento_