Por qué de pequeño llevaba gafas
Cuando tenía doce años vi un cuadrado. Y vi su diagonal, y pensé: Qué cosa tan buena sería poder calcular el área de un cuadrado a partir de la longitud de su diagonal.
Y nada más pensarlo, vi que era algo bueno. Como era algo bueno, me puse manos a la obra.
Nada más llegar a casa, se encerró en su habitación con unos bongos, un mostacho de pega, doce botellas de agua mineral que mandó adquirir en el Marks & Spencer de la calle Serrano, ocho lavativas, y un montón de miscelánea que imitaba a la del yonki de Trainspotting. Por la rendija inferior de la puerta manaba humo, producto de soldar con estaño; y destellos luminosos, que no eran producto de la soldadura, sino de su piromanía y su afición por encender cerillas sin descansar, para percibir su embriagador aroma y la metáfora existencial inherente a su breve ciclo de vida.
Tres minutos después salió de la leonera, fórmula en mano.
Al día siguiente, en clase de matemáticas, me acerqué al profesor en uno de esos momentos en los que no hacía nada, y le hablé de mi descubrimiento. Me felicitó profusamente por dedicar tiempo a investigar en lugar de a masturbarme como un simio, pero me dijo: Esa fórmula ya está inventada
. Le pregunté al respecto. Ya no quedan fórmulas por inventar. Todo está inventado.
Maldije.
Vosotros, chiflados con perilla: ¿os importaría dejar de inventar fórmulas? Mi niño interior os odia, pues le habéis despojado de fórmulas que inventar y, sobre todo, de gloria, fama y dinero. No es justo, porque habéis nacido antes que él, y le lleváis años de ventaja. Así pues, os insto a no haber inventado todo lo que hayáis inventado; a que olvidéis, borréis y queméis vuestras fórmulas matemáticas, para que todos los chavales con gafas del mundo puedan disponer de, al menos, una (1) fórmula que inventar. Arded en el seno (por fin palparéis uno, aun metafísico) de vuestra propia y ambiciosa sapiencia.
¿Pero es que nadie piensa en los niños?


akasha dijo
yo tambien llevaba gafas... pero nunca me dio por inventar formulas. Yo inventaba historias y las representaba con mis muñecos de goma.
Divina infancia. Llena de inocencia e imaginación.
22 Mayo 2006 | 05:15 PM