Éste es, sin duda, uno de mis más empíricos, maquiavélicos, clasistas y secretos descubrimientos. Aunque hablaba en plural para parecer más interesante: en realidad es el único descubrimiento científico que he hecho. Y habrá alguno que se lo crea.

Después de muchos años de análisis, las personas se pueden clasificar irrefutablemente en tres conjuntos homogéneos según cómo denominen a ese señor con perilla que aporrea una batería en un grupo de música. A saber:

La gente normal, dice el batería.
La tipos interesantes o hardcoretas, dicen el batera.
Los gafapastas ─o cualquier adicto a Radio 3─, dicen ─o dice─ el baterista.

Baterista. Qué horror.