En un bar de mods
y britpoppers,
que aunque no le pegan al popper
visten mejor que tú y que yo;
entró una dama oronda
disfrazada de diana
con un séquito de dardos.
Era fea como un cardo
y gritó a voz alzada:
¡invitadnos a una ronda!
¡Disfrazados nos presentamos!
Pues yo soy una diana,
y estos son mis siete dardos.
¡Chupitos gratis!

El camarero,
que iba en pijama,
mandóla al campo a pastar.
Y mostróse enfadada
con el bar entero:
¡Uhh! ¡Mirad, mirad,
a quienes se creen diferentes
por parar en aqueste bareto!

Y huyeron con vergüenza,
y algún escupitajo en el pelo.
Y no se los volvió a ver jamás.