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No se lo cuentes a nadie

26 Diciembre 2005

SUNSET BOULEVARD

!NO NECESITÁBAMOS DIÁLOGOS, TENÍAMOS EXPRESIÓN....!

La idea era la historia de una estrella del cine mudo envejecida que no ha conseguido dar el paso a los nuevos tiempos, como le sucedió en realidad a muchos de ellos a lo largo de su historia, y se encierran en sus sueños del pasado. El cambio del cine mudo al sonoro fué histórico y un corte brutal entre los mas radicales de la Meca del Cine, y eso precisamente es lo que quería mostrar Wilder, y lo hizo cuando tuvo el reparto definitivo.

El Crepúsculo de los dioses es una mezcla de guión caótico, interpretación magnifica, dirección magistral y fotografía soberbia, con el que el público queda hechizado de manera automática, y cautivo por su desgarrador clima.

Todo esto y muchísimo mas critica el crepúsculo de los dioses, y se nos ofrece como un carnaval sádico, cuando Wilder hace que Gloria se someta al martirio de los preparativos cosméticos: cremas, mascaras y maquillaje, desenmascarando así el Hollywood de entonces, retratando sus banalidades, sus fobias y sus egocentrismos.

Cuando tiene entre sus manos a Gloria Swanson en el papel de Norma Desmond, la cual no quiere reconocer su edad, la deja gesticular, exagerar sus propios miedos, saliendo victoriosa con una mirada que provoca miedo y que provenían del cine mudo, explotando una gama de matices poco usuales en una actriz cualquiera y a un siempre útil Holden, como un guionista asombrado al principio, pero realista con su papel, donde refleja todo el cine sonoro.
El film más allá de la genialidad narrativa, guarda escenas de gran fuerza cinematográfica, (quizás el punto débil de Billy Wilder era que siempre daba más importancia a la palabra que a la propia imagen), como la escena inicial con el muerto en la piscina, aunque si hay alguna escena inolvidable es la final, con Norma Desmond bajando las escaleras, para ser detenida por la policía, en medio de los numerosos focos periodísticos y las cámaras de la televisión, como si fuera la estrella que nunca dejó de ser en su enloquecida cabeza, ante la emocionada mirada de su protector y admirador criado Max (Erich Von Stroheim), diciendo:

-"Estoy muy contenta Sr. De Mille, ¿le importa que diga unas palabras?.. Gracias. Solo quiero decirles a todos cuanto me alegro de estar en los estudios otra vez. No saben cuanto los he echado de menos. Prometo no volver a abandonarles, porque después de Salomé, haremos otra película y después otra. Es mi vida y siempre lo será... No existe nada mas, solo nosotros, las cámaras, y toda esa gente maravillosa en la oscuridad... Sr. De Mille, estoy preparada para mi primer plano ".

Billy Wilder, conocido más por su faceta cómica, nos presenta esta película desoladora, donde tiene cabida un humor que cae a gotas, chorros de ácido sulfúrico, que más que provocar una sonrisa, la destruyen. Para ser un director claro exponente de la narración clásica por excelencia, en esta película se toma libertades narrativas poco frecuentes en su cine, la película comienza por el final, en la que vemos a un muerto en la piscina, (una de las escenas memorables del film, junto con el final), y del que sabemos que se trata de un guionista llamado Joe, a partir de entonces el film avanza en un largo flash back; pero la libertad no finaliza ahí, el narrador resulta ser...! el propio muerto !, un muerto vivo, hecho que contrasta con los protagonistas de la película; muertos vivientes. De todas formas si algo destaca en este alarde de maestría cinematográfica es por sus innumerables contrastes, sobre todo y el mas importante: la relación entre realidad y ficción

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