13 Marzo 2008
Por que me da la vena.
Hay más motivos, pero son tan aburridos que no me interesan ni a mi.
Echaré de menos escribir, no lo niego. Tal vez me haga otro (si resisto la tentación de reabrir este xD)
Gracias a todos los que habéis dejado comentarios aqui ^^
Gracias a Iris, que ha leído todas mis movidas sin comentárselas a nadie (lo confieso: el dia q te di la dire pensé que a la mañana siguiente la tendría todo el instituto xD, pero supongo que me puedo alegrar por habértela dado)
Gracias a Cris, que no ha leído todas mis movidas, pero ha tenido bastante respeto con lo escrito aquí xD.
Gracias al resto de conocidos a quienes, igual que a Iris, os di la dirección en un momento de enajenación mental, pero no os molestásteis en venir más que una o dos veces (qué putada hubiera sido que os entraran ganas de cotillear esto a diario)
Gracias a los que me leéis (joder, esto empieza a ser un discurso más largo que los del Rey)
Y que os follen a todos los que entráis aquí y sabéis que no deberíais ^^
(2 años, 4 meses, 22 días y unas 23.15 horas de "El País de Mis Sueños".. a menos que me arrepienta :S)
PD: Y aclaro que no, no cierro esto únicamente por las personas que entran aquí a mis espaldas, como me acaban de preguntar por msn. Desde septiembre andaba con ganas de hacerlo...
servido por egoime_yo
63 comentarios
compártelo
favorito
10 Marzo 2008
Estoy hasta los putos cojones de ponerle buena cara a la vida. Que sí, que es muy divertida, que muchas risas y mucho todo. Que sí, que las partes malas son las peores, por que son las que te hacen comprender las cosas buenas que tiene. Pero.. ¡no lo aguanto más! Me encantaría poder dormirme esta noche, y sufrir un coma, y despetar dentro de un año con todos mis problemas actuales olvidados (aunque quizá sería mejor solución la amnesia).
Y es que.. ¡¡joder!!, ¡NO PUEDO CON TODO ESTO! Los problemas que no cuento aquí + los que cuento aquí + los agobios típicos de la edad + los agobios exclusivos de mi. Siempre tuve pánico a morir asfixiada, y resulta que actualmente estoy en proceso de hacerlo. Me ahogo. No puedo, joder. No puedo con un hermano que lee este blog (me da lo mismo lo que digas, sé que lo haces, y llamar "Raquel" a mi tutora, que es como la llamo EXCLUSIVAMENTE EN ESTE BLOG, no ayuda a disimular, precisamente), una tutora que me odia (con motivos, eso sí), nueve profesores que creen que su asignatura es la única y una madre extracontroladora (¿os suena eso de las mujeres de la Edad Media, que no podían salir a la calle más que a la luz del sol y acompañadas de un hombre adulto de la familia? En ese camino voy yo)... ¡¡Que no, joder, que no!! ¡Que yo a este paso agonizo antes de los 18!
Antes cada una de estas cosas me daban lo mismo. Por separado. Pero ahora me dan ataques de histeria cada vez que Raquel me dirige la palabra, que uno de mis profesores decide poner su examen/50 ejercicios para mañana, a pesar de que lo tenemos hasta arriba de trabajo, que mi madre me prohibe una nueva cosa, o que tengo que pensar en los exámenes (que POR FIN han acabado). Lo único que soporto es que me espíen, después de un año me da ya lo mismo. Que hagan lo que les dé la gana. Con mi familia por un lado y mi tutora (que podrían contralarla para la CIA por otro) no hay quien tenga libertad, pero llega un momento en el que uno/a se resigna.
Y no digo nada. Aparte de los ataques de histeria, me callo. Una vez consigo volver a respirar con normalidad y se va el enfado, todo pasa. Hasta que algo me vuelve a provocar un ataque de nervios.
Por suerte, poco a poco, voy resignándome a que la vida es un puto asco. A que no me saco este curso ni de coña (y mira que he tenido suerte en los exámenes; harta de todo, no abrí un solo libro, y a pesar de todo apruebo cuatro). A que siempre seré una inútil en mates. A que mi madre intente saber qué hago en exactamente cada momento, y dependa de las comunicaciones de mi tutora más que un yonki de las drogas. A no saber si de verdad esto es lo que quiero (¿quiero pasar los dos años y medio próximos de mi vida siendo exclava de mi casa y mi instituto?). A que ni siquiera cuando hago algo bien pueda sentirme satisfecha (un 9 en economía.. ¡ale!, ¡a sentirme culpable por haber sacado más nota que la gente que estudió para el examen)...
La vida es un puto asco.
Ojalá el mundo me dé hoy alguna sorpresa agradable (sugerencias: que se cambie la mayoría de edad a los 16 años, que se queme el instituto, que alguien decida que la filosofía NO es una materia digna de estudio en bachillerato). Después de lo horríble que es todo últimamente, seguro que lo apreciaría muchísimo...
PD: Que conste la próxima vez q YO lo lea que en el momento de escribir esto estaba MUY cabreada.
servido por egoime_yo
5 comentarios
compártelo
favorito
8 Marzo 2008
Antes, incluso, de despertarme la mañana del viernes, supe que estaba a punto de vivir una serie de breves encuentros, especialmente con gente del pasado. En muchos casos en gente que preferiría no ver, todo hay que decirlo.
Llamadme loca (lo estoy), pero ese sueño indicaba claramente estos encuentros.
Por suerte estaba prevenida. Una sonrisa y una bolsa de optimismo, y a sonreír y saludar a cada persona que me encuentro...
Me temo que a la persona que más me interesaría ver de todas las personas que aparecían en el sueño no la encontraré. Lástima.
No me puedo creer haber llegado al punto en el que estoy convencida de saber qué me iba a ocurrir gracias a un sueño.
No me puedo creer que ese sueño me indicara todo esto.
.... Hoy es un asco de día. ¿Motivos? Tres. Uno de ellos no lo voy a contar. El segundo, lo comento a medias: soy consciente de que me he fallado a mí misma en un asunto que para mí era vital. El tercero, que se supone que había quedado con una amiga y no se ha presentado, y, lógicamente, me cabrea. Se suponía que soy YO la que llegaba una hora tarde sin vergüenza alguna y llamaba dos minutos antes de la hora de la quedada indicando que no podía ir. Esto es el karma: sé una persona horrible y serás feliz, y a la gente no le importará que llegues una hora tarde "por que perdí dos autobuses, perdona". Vuélvete responsable y puntual, y te joderás, que siempre te tocará esperar.
Buenas noches. Aunque las mías sean un coñazo. Aunque sea incapaz de dormirme los sábados si no salgo o llego pronto a casa. Aunque me vaya a pasar la noche autocompadeciéndome de mi imsomnio selectivo (sólo actúa cuando me aburro mucho; si tengo que hacer algo importante, me entra sueño automáticamente).
(He perdido la ÚNICA oportunidad que tenía. Me podría odiar por eso, y quizá mañana empiece a hacerlo)
servido por egoime_yo
6 comentarios
compártelo
favorito
6 Marzo 2008
Si hace tres días fue Cris, hace dos fue Iñigo (Shadowbell en la coctelera) quien me echó una mano con mi vida académica. En serio, es todo un detalle que alguien se tome la molestia de pasarte sus apuntes de economía y explicártelos a una hora en la que ni Rajoy siente algún interés por sacar a colación la tasa de variación del IPC respecto al año de gobierno del PP. Este examen, además, era uno de los que más me importaba, debido a que:
a) Es muy difícil
b) Y aprobando con nota baja me cargaba mi media, para una asignatura en la que puedo tener buena nota...
REZO por que me halla salido bien. Me dan la nota el lunes.
Y a Iñigo, MIL gracias. La putada es que no hay ningún modo de agradecértelo, ya que vivo demasiado lejos de ti como para ayudarte en prácticamente cualquier cosa, y se te da mucho mejor que a mi todo lo relacionado con el instituto, así que no me veo explicándote ninguna asignatura xDDDD, pero enoo...
Hoy ha sido el de mates. Un desastre total. Sólo he logrado hacer el ejercicio 7 (resolver un sistema de 3 ecuaciones con 3 incógnitas), y parte de algún otro.. para colmo se me desplazó la lentilla en mitad del examen, con lo que no veía nada y encima me molestaba el ojo, obligándome a ignorar los problemas de enfrente de mi y centrarme en ponerme la lentilla bien. En fin.. mate ya sabía que la suspendía, así que tampoco me ha dado demasiada rabia.
Continuando con asuntos que no tienen ningún interés general (ni ningún interés a secas.. pero, ¿qué pasa?, es mi blog y en él cuento mi vida, por mucho que aburra xD), voy a suspender demasiadas, hoy han venido las galesas del intercambio (lástima que en mi casa no podamos acojer :( ), mañana tengo examen de literatura castellana (espero tener mucha imaginación a la hora de inventar las características de La Celestina, por que ni he estudiado nada ni tengo ganas de hacerlo), hoy he acabado pintando un pentáculo (estrella de 5 puntas encerrada en un círculo) en mi examen de inglés , y estoy deseando que el profesor no se fije en él (vergüenza, vergüenza, vergüenza... ¡que se supone que este curso soy seria, y no hago dibujitos en los exámenes), estoy empezando a confiar demasiado en alguien del instituto en quien no debería, estoy empezando a tener más confianza en mí misma (¡ya era hora!), estoy empezando a estar hasta las narices de un asunto que NO tiene que ver con el instituto ni con mis amistades (¡novedad!), y estoy tan desesperada por algo que no voy a conseguir y que comentaré en el próximo artículo que sería capaz de invocar a la Diosa con algún hechizo para que me ayudara (¿qué pasa?, no me miréis así, que cada uno tiene sus frikezas y las mías salen en momentos de desesperación xD)
Ale, después de contar mis pequeños problemas, ¿alguien se anima a contarme los suyos? xD Ver los dramas de los demás me hace olvidar mis gilipolleces. Estoy por coger el periódico y ponerme a leerlo, que con eso se me olvida segurísimo que debería estar haciendo Cosas Serias y Responsables de Final de Trimestre (empollar).
servido por egoime_yo
11 comentarios
compártelo
favorito
3 Marzo 2008
Una de las cosas que más detesto de los institutos es el fomento de la competitividad. Durante mucho tiempo he sido ajena a todo eso. He procurado no participar en conversaciones de "¡vaya, un ocho, y sin estudiar nada!", ni presumir de mis notas (aunque lo cierto es que no tenía muchos motivos para presumir de ellas).
Ahora, sin embargo, se me presenta una situación que detesto. Me he dado cuenta de que una de mis amigas de clase intenta competir conmigo. Desde pequeña, en muchos sentidos, lo hizo, pero ya somos mayorcitas y pensé que se le había pasado.
Pero poco a poco voy notando que no es así. Sé que se esfuerza, por ejemplo, en demostrar que es mejor en inglés que yo, pues es mejor en los exámenes de gramática, pero en comprensión escrita y verbal, por ejemplo, le gano en media. Nunca me pregunta dudas de vocabulario, como si fuera imbécil, aunque mi nivel en este sentido también es superior al suyo. La única vez, en todo el curso, que me equivoqué al contestar una duda de esta materia a un compañero, ella me gritó: "¡Tomaaaaaaa!", de un modo que se podía interpretar como broma, pero por su tono de voz se adivinaba un problema algo más profundo.
Aprovecha también esa costumbre mía de pasar de exámenes y trabajos para parecer superior. Esta mañana, sin ir más lejos, comenté que se me habían olvidado las pelotas de malabares en casa. Ella, en tono sarcástico, comentó: "¿se te han olvidado, o no las has hecho?" (había que hacerlas a mano). Es un comentario que parece inocente, pero se repite continuamente a lo largo de la semana, pareciendo un intento de dejar al descubierto lo malísima alumna que soy.
Es, además, la primera persona de mi edad que me dice a la cara que cree que repetiré curso, completamente segura de que lleva la razón. Normalmente, la gente te apoya y te dice que seguro que aprobarás, más teniendo en cuenta que sólo tenemos las notas del primer trimestre. Ella no: ella se limita a augurarme otro año en primero de Bachiller. Del futuro académico de otras amigas nuestras, cuyas notas son peores que las mías, no dice nada.
Para colmo, ha pasado UN día desde que me compré mi nuevo móvil. ¿Qué ha hecho ella...? Ir a la tienda y comprarse uno con las características que sabe que tiene el mío. De hecho, es uno de los modelos que estuve mirando cuando fuimos las dos el pasado viernes a dar una vuelta.
No sé.. a lo mejor me estoy volviendo loca, que puede ser.
Pero es que estoy HASTA LAS NARICES de estas situaciones absurdas. Cuando era pequeña, mi madre me instaba a competir con mis amigas; cuando fui algo mayor, la competitividad era entre E (una chica de mi clase) y yo. Ella lo tenía todo: era guapa, simpática y trabajadora. Todo el mundo creía que era más inteligente que yo, hasta aquellos test de inteligencia, en los que superé con creces a toda mi clase, e incluso a ella, la popular. Todo el mundo dijo que ni de coña, que no podía ser. Que yo ni siquiera hacía los deberes. Y la profesora de religión añadió leña al fuego, diciendo que "tal vez no los hacía por que mi nivel era superior al del resto de la clase, y me aburrían esos ejercicios". Desde entonces he intentado pasar desapercibida. He ignorado y hasta descuidado mis notas, dejando de lado ese espíritu competitivo de los centros educativos. Y que ahora, a mis DIECISÉIS años, por la suerte que estoy teniendo este curso en muchas materias (el día que no entrego un trabajo, viene el profesor y anuncia que no cuenta para nota..), tenga que volver a soportar que alguien se compare conmigo.. ¡¡Que no, coño!!
servido por egoime_yo
12 comentarios
compártelo
favorito
3 Marzo 2008
Y, por fin, suena el timbre que anuncia el final de las clases.
El profesor de economía pronuncia su típica despedida: "¡Con Dios!". Luego calla, al tiempo que nosotros, cartera en mano, abandonamos el aula para crear una pequeña estampida en el pasillo.
Si bien me encanta economía, estaba deseando hoy que acabara. Tres exámenes, a cual más largo o mas difícil, son más de los que alguien como yo puede soportar si no hay tiempo libre después. Y, por supuesto, no: en vez de descanso, tenemos economía, lo que significa arruinarse las muñecas ya doloridas tras hacer un improvisado resumen del resumen del Quijote que imprimió anoche alguien del Rincón del Vago.
Mientras comentamos nuestras resupuestas en los anteriores tres exámenes, y a aterrorizarnos por los que vienen, nos encontramos con M. y Noa. Esta última me pregunta si soy una de las participantes en la conversación escrita sobre la tercera mesa de la primera fila de francés, una plática en la que participamos personas de diversas clases cuando nos aburrimos mucho. Al principio no quiero contestar, pero finalmente confieso que sí, riendo. Ella añade que ella también. Y es que, señoras y señores, ¡nos aburrimos mucho en clase de francés/química!, y no tenemos nada mejor que hacer que escribir mensajes que en un principio trataban sobre la droga, y en los que ahora hablamos de que no recordamos de qué hablábamos hace un mes!
Salimos. Reímos. Hablamos. Por una vez, un lunes es tan feliz como un viernes, sólo por saber que nos hemos quitado de encima ya algunos de los peores días del trimestre.
servido por egoime_yo
1 comentario
compártelo
favorito
3 Marzo 2008
En el que ni la inteligente ni agraciada protagonista descubre que, junto con los nervios y la paciencia, está perdiendo la cordura.
[Dormitorio pequeño. Una cama desecha, el escritorio lleno de papeles, varios vasos, algún plato y algún cuenco repartidos por todos lados. En el alféizar de la ventana unos cuantos libros de clase y hojas sueltas de cuaderno]
La voz de su madre despierta a Egoime por sexta vez en la noche. Casi se alegra de poder tener una excusa para levantarse.., no ha pasado una noche demasiado agradable.
Repentinamente, su cabeza toma conciencia de el día que tiene por delante... el día de las notas.
Se muerde el labio inferior con nerviosismo: éste es uno de los días que más detesta de este curso -no así de los anteriores-, precedido apenas por la excursión a la escuela de artes y el día de la presentación. Pero por lo menos, es el último, susurra su resignada conciencia.
La mañana empieza muy mal, lo cual era de esperar. Esta semana no tanto, pero la anterior había sido desastrosa, con pequeñas y estúpidas cumbres en su malestar. Cumbres reflejadas en actos como haberse perdido el último capítulo de FullMetal Alchemist, recibir como respuesta un "¿y qué?, ¡no esperarás que se joda toda la clase por ti!" a una queja de ser una de las dos personas que no asistirían a la cena de fin de curso, pasarse todo el viernes subiendo y bajando las escaleras en su acoso a distintos profesores suplicando un aprobado, y equivocarse al leer las listas de admitidos en Bachiller en el instituto al que piensa ir el próximo año, pensando que se ha quedado sin plaza. Y no es que haya sido una gran seguidora de la serie, ni le interese asistir a una cena con gente a la que no saluda al cruzarse en la calle, sabe que subir y bajar continuamente corriendo conlleva la ventaja de quemar unas cuantas calorías, y da igual que le den plaza, dadas sus probabilidades actuales de pasar a bachiller sabe que más le vale dejar de pensar en qué instituto lo hace, y centrarse en aprobar el curso en el que está..., pero se consuela pensando que son sólo catalizadores del estrés de la semana, y no las verdaderas causas.
Se levanta. Tiene tiempo de sobra, pero lo gasta escribiendo. Con prisas se ducha, se viste, desayuna, y entra en histeria al darse cuenta de que no tiene dinero para coger el autobús. Se muerde el labio de nuevo.. ¿cómo va a ir al instituto?.
Entra a recoger el baño, con la música en el salón a todo volumen, mientras busca un modo de ir a clase. Entonces entra alguien a casa... ¡¡Su hermano!!. No le hace especial ilusión verle, pero quizá le pueda prestar dinero...
No. No tiene.
Mierda.
Carga los libros en la mochila y sale a la calle: ya decidirá una vez allí cómo ir hasta el instituto.
Andando no, desde luego. Llegaría a la hora de salir.
Pasa el autobús de línea, y no puede subir por la falta de billete.
Misteriosamente, pasa también el autobús escolar, que pocos esperaban que se presentase. Debido a la sorpresa, es incapaz de correr hasta él y subir.
Debería haberme bajado con Cristina. La idea le mortifica. El SMS de la noche anterior era una clara señal..
Histérica, llama a su padre suplicándole que le lleve en coche: él ignora la petición, tiene que ir al médico. [Se ve desde lejos a Egoime gritar hacia su móvil. Aparece entonces una imagen de su padre, alejándose el teléfono de la cara. Sus compañeros de trabajo se ríen comentando el histerismo de la joven Egoime]
Vuelve a casa y entre gritos, convence a su hermano de darle un euro. Sale corriendo a la parada, a pesar de que ya a perdido el autobús. El siguiente sale.. tras unos calculos rápidos, se da cuenta de que es imposible que llegue a tiempo a clase.. No sería un problema de ir sólo a por las notas, pero también tiene que reclamar a diversos profesores y devolver el cuaderno de Sociales a una compañera...
Espera al autobús con resignación, escuchando música para evadir los nervios. ¿Cuáles serían las canciones de este año?, se pregunta. Sus canciones del año.. una idea que le ronda por la cabeza desde hace una semana, más o menos. De este curso hay algunas que le resultarán imposibles de olvidar. Por ejemplo.. aquella de Sistem Of a Down que escuchaba aquel viernes de diciembre, cuando el profesor le pilló escuchando música en clase. Las de Non Servium que le acompañaban en las frías mañanas al instituto, cuando perdía voluntariamente su autobús y tenía que ir andando. Algunas de Saratoga que sonaron en sus oídos en clase de inglés; aquella de Wacry que, por un fallo del mp3, acabó escuchando toda la clase cuando intentaba poner música "de incógnito" en dibujo... y dos que recordará durante bastante tiempo, "El final del cuento de Hadas", que durante varias noches de estudio le ayudó a no dormirse antes de tiempo, y "Chico Problemático", que parecía dar final a la primera noche del viaje de fin de curso, y sólo hizo de interludio.
El autobús viene y ahuyenta sus pensamientos.
Se encuentra con dos compañeros del autobús escolar. Se pregunta si debe saludarles, pero sus prisas y estrés responden por ella. Si les saluda, se pondrán a hablar. Si se ponen a hablar, irán andando juntos al instituto. Si van andando juntos, tardarán el doble.. y eso no se lo puede permitir.
En el camino a clase algunos le saludan o le pregunta por las notas: ella les ignora, o les contesta que aún no las ha visto, y se va sin preguntar cómo les ha ido a ellos. En un rato se arrepentirá, ése no es modo de ir por la calle...
Encuentra en la puerta del instituto a aquella chica a la que tiene que devolver el cuaderno: se lo entrega y se va rápidamente.. sin decir ni un triste "gracias". Hoy está demostrando todos sus buenos modales, sí señor..
Al entrar se dirige a las listas que cuelgan en la pared, según las cuales, la entrega de notas de su clase es en el Laboratorio de Idiomas. Sin embargo, llega media hora tarde, y es posible que su profesor no esté allí... Por ello da un rodeo antes de ir al Laboratorio, pasando por jefatura. Su tutor no está allí, aunque sí hay una treintena de profesores. Varios de ellos le saludan y le preguntan por las notas: ella contesta con evasivas.. Sabe que lo hacen únicamente por educación -los profesores- y por cotilleo -algunos alumnos-, pero no soporta tener que estar contestando continuamente a una pregunta a la que ella misma da tan poca importancia.
El profesor está en clase. Él no le pregunta por las notas, por suerte las tiene en las manos: se limita a averiguar si llevas todos los libros. Coge tu boletín de notas. Antes de entregártelo a ti, le echa un vistazo él. "Te quedan dos- murmura-. Lengua y...". "Matemáticas", contestas tú con tono de cansancio. Llevas dos semanas con esas dos asignaturas en la lengua, no hay día que no las pronuncies. Estás harta. "No, lengua y dibujo", replica él.
Te quedas asombrada. ¿Lengua y dibujo?. Lo primero que te viene a la cabeza es el examen de recuperación de matemáticas, por supuesto. Tuviste un mal día y lo suspendiste, ¿cómo es posible que...?. Entonces piensas en dibujo, y sabes que es un error, la deberías tener aprobada. Antes de que descubras dónde está el fallo, el profesor continúa.
"Ah, no, son tres. También matemáticas".
Se te cae el mundo encima. ¿¿Tres??. No puede ser...
Lengua y mate, por supuesto, te las esperabas, y las habías aceptado. Y sabías que podías con ellas. Pero si le añades otra.. es demasiado para ti.
Murmuras, o más bien gritas entre dientes, unas palabras en contra del profesor de dibujo. Tu tutor te mira con malos ojos y te pide que dejes de faltar a respeto a Valentín, como muchos otros harán a lo largo de la mañana. Te ayuda a meter en una bolsa de basura todos los libros que debes devolver al instituto, dice que te quedes con el de lengua, el de mate y el de dibujo. Entonces te das cuenta de que ni siquiera tienes libro de dibujo... La última vez que lo viste fue.. en septiembre. Te sugiere que vayas a hablar con Valentín a preguntar el motivo del suspenso, todavía estás en el período de reclamación. Le agradeces todo y, furiosa, bajas las dos plantas que te separan de la sala de profesores.
En la esquina de secretaría está Eva. Fiel a su nueva idea de intentar ser más amable y educada, Egoime le contesta a las preguntas típicas["¿qué tal?" y "¿Cuántas te han quedado?"], y le pregunta a ella lo mismo. Y de repente sucede algo horrible.
Egoime se pone a llorar.
En realidad son dos lágrimas contadas, fruto de la desilusión y el esfuerzo invertido en la asignatura de Plástica, esfuerzo inútil, por lo que se ve. Sin embargo, no tiene por costumbre llorar. Nunca. No. Recuerda perfectamente la última vez que lo hizo... 19 de abril, 2:33 de la madrugada, tres lágrimas contadas ahogadas rápidamente con un trozo de papel, disimuladas en parte, gracias a la penumbra de una habitación oscura. Se pregunta cuál es el motivo de que haya sido incapaz de reprimir las lágrimas, como ha hecho en las excasas ocasiones en las que ha sentido ganas de llorar.. Luego se pregunta por qué debe contenerlas. ¡A la mierda!, tiene derecho de llorar, se recuerda. Y de gritar, pero eso no lo va a hacer, aún no.
Mientras Eva le cuenta sus propios problemas -en sus notas pone que aún tiene suspenso el francés de segundo, a pesar de que aprobó la recuperación-, viene F. e interroga a ambas sobre el tema de siempre, luego añade sus propias desgracias. Egoime desea suerte a ambas, y continúa hacia la sala de profesores. Por el camino lee la "dedicatoria" que han añadido en las notas los profesores de sus tres asignaturas suspensas.., la lista de tareas para aprobar lengua son aterradoras. ¡¡¡Poner al día el cuaderno!!!..., ¡venga ya!, ¿¿de dónde saca un cuaderno ella a estas alturas??... ni siquiera hacían actividades del libro, todas salían de la imaginación de la profesora.. Mucha memoria va a tener que hacer...
Con los nervios torturándola llega a la puerta de la Sala de Profesores. Ahí dentro está el cabrón de Valentín... pero otro ser se ha puesto por delante: su profesora de lengua. La profesora de lengua que dice en las notas que ha abandonado la asignatura (¿¿abandonarla??.., no puedes abandonar algo que nunca has empezado.. ¿no? En ningún momento abandonó la asignatura.. sólo que no la entendía), que tiene que comprarse un libro extraño para poder aprobar, y poner al día un cuaderno que hace seis meses que dejó de existir.
No piensa dejar pasar la oportunidad de dejar claras sus opiniones respecto a todo lo que ha escrito su profesora en el anexo a las notas. No servirá de nada, y lo sabe, pero quiere desahogarse.
En cuanto dos de sus compañeros se despiden de Teresa tras consultarle sus dudas, Egoime le pregunta si tiene un segundo. Empieza con sus quejas.. Enseguida la profesora le pide que no le hable de ese modo, y le dice que si no se tranquiliza, ella se niega a seguir hablando. Egoime, presa de los nervios, vuelve a llorar. Y esta vez no son tres lágrimas precisamente...
La profesora le dice que vayan a hablar a alguna sala vacía. Primero mira los sillones de Jefatura, pero no hay bastante privacidad: continuamente pasan profesores y alumnos exaltados. Por ello se dirigen a la "Sala de Reuniones 1".
La profesora le pide que se siente. Más tarde Egoime no recordará prácticamente nada de lo que hablaron allí.. Recuerda las lágrimas que por una vez no intentó hacer desaparecer, recuerda que habló en un tono demasiado alto, que dijo cosas inconvenientes. recuerda que en algún momento comenzaron a usar metáforas sobre baldosas, que la profesora le animó para estudiar en verano, que le dijo que confiaba en sus capacidades, que podía aprobar y varios rollos para animarla, mezclados con críticas por haber abandonado la asignatura, haber faltado demasiado, haber ido a clase y no sacar ni el cuaderno. Recuerda el tono de voz de Teresa cuándo le dijo que pidiera prestado el cuaderno a alguno de sus compañeros, pues en clase había gente que lo tenía muy completo, y sus propios pensamientos gritando con histerismo que no había nadie a quien se lo pudiera pedir. Recuerda que no acabó de calmarse en todo el rato, pero al final decidió que estaban alargando demasiado la conversación e intentó acabar lo antes posible. Recordó la sensación amarga de saber que no tiene nada, o casi nada, que reprochar a esta profesora, y saber que se está limitando a descargar su rabia contra ella, sin saber cómo volver atrás y remendar tal error.
Y recuerda, finalmente, haber salido entre lágrimas mal llevadas de la pequeña sala.
Buscó primero al profesor de Dibujo, quien se merecía todas sus quejas... había tenido la ocurrencia de suspenderla a pesar de haber entregado 11 trabajajos de recuperación bastante aceptables,
(27 de Junio del 2007)
servido por egoime_yo
sin comentarios
compártelo
favorito
3 Marzo 2008
Y entonces quiso escapar.
Escapar a dónde sea, siempre que se pudiera ser feliz. Escapar a un lugar dónde el lavavajillas concentrado tuviera de concentrado algo más que el colorante, y el fregasuelos oliera realmente a pino; dónde la princesa del cuento pudiera vestir de negro y no tener el pelo dorado, y la bruja trajera realmente un final feliz tras su escoba. A un lugar dónde los recuerdos no fuera personas en la cabeza y escenarios que recorrer día a día sin poder detenerse en ellos a pensar en lo que ya no existe, y dónde poder pensar con anticipación "mañana él no estará, pero sí estará este suelo", y no sufrir por ello. Escapar dónde el presente fuera feliz para alguien más que para el resto, y el futuro sonriera desde la tranquilidad del "saldrá bien". Dónde poder confiar siempre en el enemigo y portarse de un modo digno con él, y el amigo se encontrara siempre a menos de un clic, o de una llamada de distancia.
(24 de febrero del 2007)
servido por egoime_yo
sin comentarios
compártelo
favorito